Actualizando doctrinariamente Axel definió que hay que promover un «Estado militante y compañero».

LA UNIDAD DEL PERONISMO: UN MILAGRO RECORRE EL MUNDO

Por Néstor Piccone

Entre los años 1938 y 1941 en una especie de Curso de Formación Política Juan Perón recorrió Italia, Alemania, Francia, Yugoslavia, Hungría, Albania y la Unión Soviética. Ese joven de 43 años, en una memorable película del Grupo Cine Liberación de Pino Solanas, contó que por ese tiempo se pergeño la Revolución Justicialista.

Por Néstor Piccone *

CODEHCOM

14/12/2019

UN MILAGRO RECORRE EL MUNDO.

LA UNIDAD DEL PERONISMO: HAY 2019

Es el peronismo ensayando una movida diferente a las que realizara el mismo Juan Perón, o en su momento Héctor Cámpora, Isabelita, Italo Luder, Antonio Cafiero, Carlos Menem o Néstor y Cristina.

Entre los años 1938 y 1941 en una especie de Curso de Formación Política Juan Perón recorrió Italia, Alemania, Francia, Yugoslavia, Hungría, Albania y la Unión Soviética.

Ese joven de 43 años, en una memorable película del Grupo Cine Liberación de Pino Solanas, contó que por ese tiempo se pergeño la Revolución Justicialista.

Cuando muchas de las ideologías que convivían por aquellos tumultuosos años fueron sepultadas por la historia, el peronismo argentino en este año de 2019 lanza al ruedo un formato que hasta el momento no había ensayado: el de la unidad.

Plaza de Mayo, 17 de octubre de 1945

Fue la unidad del peronismo histórico con el caudillismo de las provincias y el encuentro de los setentistas con el kirchnerismo del siglo XXI el que posibilitó el triunfo electoral.

Pero también fue la suma de quienes reivindican a José Ignacio Rucci, Saúl Ubaldini y Agustín Tosco con otros que se identifican con Moyano, De Gennaro, Yasky o Daer.

De los que alguna vez votaron a Obregón Cano en Córdoba o a Carlos Juárez en Santiago del Estero.

Y que hoy en día apoyaron al Adolfo o al Alberto Rodriguez Saá, quienes se jugaron por Kiciloff o al chubutense Arcioni. De Sergio Massa a Milagro Sala o Luis D´Elía.

Todos bajo la mirada atenta de Francisco, primer Papa peronista.

Sólo el Partido Comunista Chino puede exhibir semejante variedad ideológica y permanecer casi un siglo en la disputa de poder.

Pero este apunte poco tiene que ver con el rigor histórico, es un pensamiento nacido de las sensaciones surgidas de la transpiración compartida en las tórridas Plazas de Mayo del 10 de diciembre y la San Martín de La Plata el día después.

Alejandro Grimson que bien supo rearmar una crónica del 17 de Octubre, alguna vez reseñó que en la Plaza no sólo hubo cabecitas negras.

Ese momento fundacional se hizo con hombres y mujeres que, vestidas con sus mejores pilchas, se encontraron para exigir la liberación de su líder preso.

También había capas medias, negros y blancos.

Plaza de Mayo, 10 de diciembre de 2019

La Plaza del 10 de diciembre de 2019 también fue una plaza policlasista, de negros y blancos, de pobres de los barrios del Gran Buenos Aires y de jóvenes de clase, media del centro y la universidad.

De familias que vinieron de las provincias pagándose su transporte y otros que se subieron a los micros.

De personas con discapacidad protegidas por las masas, jubilados y adolescentes que apenas si conocieron a Kirchner.

De peronistas deconstruidos que entienden la desnudez de los cuerpos LGBTQ y otros que miran con sorpresa a las parejas igualitarias que se besan en la multitud.

Sin violencia, con solidaridad, desprolijos todos, que buscan reeditar las patas en la fuente renovando el mito casi ancestral.

El pueblo en la plaza y el pueblo en el escenario.

Rockeros y tangueros, de Lito Nebbia, David Lebón y Adriana Varela a Sudor Marika, Los tipitos y el Kuelgue.

Y a la hora de los discursos Cristina, esa hada madrina que como pocos en el mundo supo transferir sus poderes para que Alberto fuera Presidente y Axel gobernador.

Y todos juntos desalojáramos a la banda macrista.

«Hoy hay más peronismo que nunca ―decía Perón en 1971― y no porque hayamos sido demasiado buenos sino porque los que nos han sucedido han sido tan malos que al final hemos resultado óptimos».

Luego de los cuatro años de neoliberalismo explícito Cristina podría haber dicho algo parecido pero prefirió ungir a Alberto quien con unos años menos que ella representa a los jóvenes que nacieron a la política con la renovación cafierista; y un hijo dilecto, Kicillof, heredero de su setentismo pacifista.

Con sus discursos, los tres reivindican a Perón.

Porque es a través de la defensa del Estado por sobre las corporaciones, las multinacionales y la financierización de la economía que se encadenan al «viejo».

Actualizando doctrinariamente Axel definió que hay que promover un «Estado militante y compañero».

Y es desde esa coincidencia mínima donde subyace la unidad política que coronó en el triunfo electoral.

El desafío porvenir es gobernar con una unidad que no sólo incluya candidatos y funcionarios sino que sume a la participación directa a los distintos grupos etáreos que conviven con imaginarios diferentes.

Que sepa trabajar con sindicalistas y empresarios en la construcción de un nuevo contrato social.

Que convoque a quienes producen desde la economía social con los que, urgidos por la desocupación, se organizaron en la economía popular, todos juntos en el viejo y eterno sueño de la gran Comunidad Organizada.

Esa que le propone a América latina y al mundo un Estado nacional con diversidad e inclusión bajo la enunciación de un proyecto que se renueva al ritmo de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

NP/

 

  • Periodista y psicólogo. Director de TeleSur (2007), gerente de Noticias de Radio Nacional (2003-2008) y Canal 7 (2007). Cofundador de la CTA y secretario de Difusión (1989-2001). Integrante de Codehcom