La plaza, como todas las plazas del pueblo era un trueno permanente y bello,

VUELVEN CON NOSOTROS

Por Mario Cabrera

El sol parecía más inmenso, las miradas de los convocados al festejo eran un sinónimo magnífico de la felicidad, y cantábamos, unidos, apretados en las voces, y de pronto los vi, allí estaban con nosotros, Pajarito Fernández se agarraba a las rejas de un viejo edificio y agitaba su otro brazo y me invitaba a cantar con él «los muchachooooss peroniiiisss…»

 

Por Mario Cabrera

NAC&POP

11/12/2019

La plaza, como todas las plazas del pueblo era un trueno permanente y bello, el sol parecía más inmenso, las miradas de los convocados al festejo eran un sinónimo magnífico de la felicidad, y cantábamos, unidos, apretados en las voces, y de pronto los vi, allí estaban con nosotros:

Pajarito Fernández se agarraba a las rejas de un viejo edificio y agitaba su otro brazo y me invitaba a cantar con él «los muchachooooss peroniiiisss…».

Fernandito Curia venía por Avenida de Mayo con su sonrisa inmensa, la que me guardé en el alma para siempre, para no olvidar los tiempos de risa de changuear en el restaurant «Mi Abuela» con tantos amigos estudiantes que sumaban un manguito los fines de semana.

Por la boca del subte de Estación Perú apareció Mario Osatinsky que me decía: Cabrera, tomá este libro nuevo que encontré  está buenísimo, pero lo lees, y vuelta eh?

Ahí estaban ellos, acompañando como todos la algarabía de una Nación que vuelve a ponerse de pie  allá estaba, queridos compañeros que tan jóvenes lo dieron todo en holocausto de una causa sagrada como lo es la causa de nuestro pueblo.

¿Que no estaban?

¡Olvidate!

Esto es el peronismo que volvió  y cuando el peronismo vuelve, vuelve con todos también con sus muertos.

Los que nos marcaron con su ejemplo que nos obliga cada día a ser dignos de su recuerdo.

Allí estaban, conmigo estaban, y cantaban conmigo.

MC/