El planteo de Cristina en el tribunal de Comodoro Py es insoportable para el régimen.

INSOPORTABLE

Por Ricardo Aroskind

La derecha local aprovecha que no hay una palabra conocida popularmente para designar el uso formal y distorsionado de instituciones republicanas para hacer exactamente lo contrario: vaciar a las instituciones políticas de contenidos populares para llenarlas de servidores del poder económico.

 

Por Ricardo Aroskind

 

El planteo de Cristina en el tribunal de Comodoro Py es insoportable para el régimen.

Denuncia a un entramado muy complejo de intereses, que convergen para atacar a la líder de un movimiento popular y patriótico.

Esos intereses son los que se expresaron en la catastrófica gestión de Mauricio Macri.

Lo que tuvieron que hacer para realizar esta persecución pisotea y destruye al estado de derecho, y muestra un completo vaciamiento de la democracia.

La derecha local aprovecha que no hay una palabra conocida popularmente para designar el uso formal y distorsionado de instituciones republicanas para hacer exactamente lo contrario: vaciar a las instituciones políticas de contenidos populares para llenarlas de servidores del poder económico.

Poder económico que está mostrando, en nuestro país y en América Latina, que no tiene nada para ofrecer a la población, más que contemplar cómo hacen negocios a costa del resto y esperar infinitamente (como en Chile) que algún día les lleguen los beneficios del enriquecimiento de una reducida minoría.

Quieren erradicar el patriotismo popular en toda la región, y ahí se ve clarísima la colaboración entre las derechas locales y los Estados Unidos, que proporciona siempre las nuevas tecnologías de la desestabilización.

Ahora con jueces, medios, campañas por redes, adoctrinamiento de fuerzas de seguridad, cobertura diplomática y de la media internacional, etc.

Siempre con la colaboración subordinada de la Unión Europea.

La mala etapa del capitalismo actual empuja a las potencias a ofrecer poco y nada al resto, y eso se nota.

No existe una oferta de «sumisión beneficiosa» para los países periféricos, sino de sumisión a secas.

Los personeros locales se ponen violentos, intolerantes, y asumen un discurso cada vez más delirante y agresivo, completamente separado de la realidad, pero apoyado desde el norte.

Eso es Bolsonaro: represión y amenazas en función de vender el patrimonio del Brasil a las multinacionales occidentales.

Es tan pobre la oferta que son capaces de hacerle a la sociedad, que en el caso argentino fue derrotada en las urnas, a pesar del uso de todas las herramientas de manipulación y lavado de cerebro colectivo, que por cierto son bastante eficaces.

Un modelo que beneficia al 10% de la población recibe el 40% de los votos.

En un país en donde las instituciones fueran en serio lo que dicen que son, no sólo hubiera caído la causa, sino que los jueces que protagonizaron el mamarracho ya no lo serían, conjuntamente con sus cómplices y apañadores judiciales.

La prensa que participó en la farsa hubiera caído en el descrédito, conjuntamente con los opinadores mediáticos pagos.

Los servicios de inteligencia hubieran sido saneados y se hubiera realizado una investigación parlamentaria del episodio para realizar una reforma institucional que garantice que éstas violaciones escandalosas del derecho, estas burlas a la opinión pública, estas pantomimas de pulcritud institucional, no volvieran a repetirse.

Estamos en una época en la que los intereses más mezquinos y conservadores están perdiendo los prejuicios y se muestran en su forma más descarnada.

Los valores liberales y democráticos están siendo pisoteados por la derecha voraz y depredadora, para la cual son apenas un discurso utilizable y descartable más, como se demuestra en este caso.

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