Condenaron a 14 años a Esteban Sanguinetti

ABSUELVEN A MILANI EN EL JUICIO POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD

El teniente general César Milani, ex jefe del Ejército durante el gobierno de Cristina Kirchner, fue absuelto esta tarde en el juicio por la desaparición del soldado riojano Alberto Agapito Ledo, ocurrida en 1976 en la provincia de La Rioja.

Por Fabián López

LA NACION

29 /11/ 2019

El teniente general César Milani, exjefe del Ejército durante el gobierno de Cristina Kirchner, fue absuelto esta tarde en el juicio por la desaparición del soldado riojano Alberto Agapito Ledo, ocurrida en 1976 en esta provincia.

El exmando militar estaba imputado como presunto autor de los delitos de encubrimiento y de falsedad ideológica de instrumento público, ya que se lo acusaba de haber falseado el acta de deserción del conscripto Ledo con la supuesta finalidad de ocultar su desaparición forzada seguida de asesinato, hace más de 43 años.

Graciela Ledo, la hermana del conscripto riojano, dijo al terminar la audiencia que «la sentencia es vergonzosa, estoy profundamente decepcionada.

El Tribunal Oral Federal de Tucumán (TOF), integrado por los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Enrique Lilljedhal, consideró que no existen pruebas suficientes como para condenar a Milani.

El elemento principal en el que se había sustentado la acusación contra el exjefe del Ejército fue una copia certificada del acta del acta de deserción de Ledo (el documento original se perdió en el Ministerio de Defensa) en la que aparecía su firma.

En sus alegatos, la fiscalía y la querella de la familia Ledo habían solicitado que el exjefe castrense reciba una pena de seis años de prisión efectiva, la máxima prevista para el delito por el que estaba acusado.

En cambio, el TOF condenó al excapitán Esteban Sanguinetti, imputado como autor material de la privación ilegítima de la libertad y el homicidio del soldado Ledo, a cumplir una condena de 14 años de prisión, de cumplimiento bajo la modalidad de arresto domiciliario debido a que tiene 77 años de edad.

Tanto la fiscalía como las querellas, habían pedido la condena de prisión perpetua y efectiva contra Sanguinetti.

Durante el desarrollo del juicio, que comenzó el 10 de octubre, Milani habló frente al tribunal en cuatro oportunidades para negar las acusaciones en su contra.

En dos ocasiones, se valió de diapositivas, infografías, videos y audios que expuso ante los magistrados para refutar los relatos de testigos que lo incriminaron durante el debate.

El exjefe del Ejército aseguró que no vio a Ledo «nunca en la vida»; sostuvo que no fue él quien redactó la supuesta acta de deserción del soldado riojano, sino que se trató de «una falsificación realizada nadie sabe por quién y quién sabe dónde»; y dijo que fue víctima «de una feroz campaña política, mediática y judicial» por su afinidad con el kirchnerismo.

Milani adujo que esa supuesta maniobra, que marcó su derrotero como imputado en un juicio por delitos de lesa humanidad, fue orquestada «por sectores neoliberales y conservadores» con el objetivo de debilitar al gobierno que lo puso al frente del Ejército en 2013.

También negó las acusaciones de la fiscalía y de la querella sobre su supuesta participación como agente de inteligencia del Ejército durante el tiempo en el que estuvo en Tucumán, en 1976, debido a su bajo rango, ya que entonces era un subteniente de 21 años de edad (hoy tiene 64 años).

Este viernes, minutos antes de la lectura de la sentencia, el exhombre fuerte de la inteligencia militar durante el gobierno kirchnerista expresó: «A pesar de todas las difamaciones, calumnias e injurias en mi contra, y de mi injusta detención durante dos años y medio, producto del ataque sistemático de los poderes fácticos, estoy de pie, no me van a quebrar».

El soldado Ledo, nacido en La Rioja, era estudiante de la carrera de Historia y militaba en el PRT. (Partido Revolucionario de los Trabajadores ).

Tenía 20 años cuando desapareció el 17 de junio de 1976 en la localidad de Monteros, 55 kilómetros al sur de la capital tucumana, donde había sido enviado junto al Batallón de Ingenieros de Construcción 141 de La Rioja para cumplir con el servicio militar obligatorio.

La última vez que fue visto por sus compañeros, Ledo había salido a realizar una recorrida junto al entonces capitán Sanguinetti, quien estaba al mando de esa unidad.

Testigos que declararon en el juicio señalaron que el conscripto riojano fue visto en el centro clandestino de detención que funcionaba en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, en las afueras de San Miguel de Tucumán.

Según advirtió la querella, el soldado Ledo podría haber sido asesinado en ese lugar.

También se señaló que el conscripto riojano, antes de ser enviado a Tucumán, había sido «marcado como un blanco» por el área de Inteligencia del Ejército debido a su participación en actividades políticas.

Durante el debate, Sanguinetti, quien tiene 77 años, negó ser el responsable de la desaparición del conscripto riojano.

Además, señaló ante el tribunal que el entonces subteniente Milani fue el encargado de realizar y firmar el acta en la que se hizo constar su supuesta deserción, aunque luego se desdijo.

Sanguinetti recordó que al mando del Batallón de Ingenieros 141 de La Rioja, cumplió una labor estrictamente técnica, en su rol de ingeniero en construcciones.

Explicó que su trabajo era coordinar las tareas de reparación de rutas y caminos que se le encomendó realizar a esa unidad del Ejército en la provincia de Tucumán en 1976, en el marco del Operativo Independencia.

«Aun no entiendo de qué se me está acusando.»

«Eramos una compañía vial, que no participó de tareas vinculadas al combate en la lucha contra la subversión», explicó en octubre cuando habló frente al tribunal.

Según el dictamen emitido por el fiscal que instruyó la causa, Carlos Brito, existían suficientes elementos de prueba para acusar a Sanguinetti por el secuestro seguido de homicidio de Ledo, y para imputar a Milani por falsificar el acta de deserción de Ledo para ocultar los crímenes de lesa humanidad cometidos contra el soldado riojano.

Investigaciones realizadas sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura determinaron que la figura de la «deserción» fue utilizada por los militares como cortina para la desaparición de más de 190 soldados en todo el país, entre ellos Ledo.

Este es el segundo juicio por delitos de lesa humanidad en el que Milani queda absuelto en lo que va del año.

El anterior tuvo lugar en la provincia de La Rioja, en una causa que investigó el secuestro y las torturas sufridas por Pedro Olivera y su hijo, Ramón, durante la última dictadura militar.

A LA ESPERA DEL FALLO, ESTAS FUERON LAS PALABRAS DE CESAR MILANI.

NAC&POP

29 /11/2019.

Señores miembros del Tribunal, voy a tratar de ser lo más conciso posible, no quiero ser sobre abundante con cuestiones relativas a los hechos que se me imputaron en este proceso, producto de una campaña política, mediática y judicial inédita contra un jefe del Ejército.

Mis explicaciones sobre las mismas han sido exhaustivamente detalladas durante mis tres extensas intervenciones, así como también se ha explayado en forma acabada mi abogado defensor, para con quien no tengo más que palabras de gratitud por su excelente labor profesional llevada a cabo en este juicio, demostrando mi absoluta inocencia.

Simplemente voy a utilizar éstas últimas palabras, para expresar mi firme convicción que tanto aquí como en el juicio llevado adelante en La Rioja, ambos basados en acusaciones falsas, más que hacerme un daño a mí, se le ha infligido un castigo al Ejército Argentino, privándolo de la posibilidad de una reconciliación definitiva con el pueblo del cual se nutre, y de una definitiva recuperación de capacidades, que se había comenzado en el año 2013 con mi gestión, la más importante de los últimos 40 años.

Eso es lo que más lamento, ya que así, como estuve junto a mis soldados, estuve junto al pueblo, cumpliendo el objetivo que siempre soñé, un ejército grande en una patria grande.

No creo, como lo dije en mis intervenciones anteriores en un ejército al servicio de intereses extranjeros, que únicamente sirven a grupos concentrados de poder, alejados de los grandes intereses nacionales.

Siento que con las acusaciones, calumnias e injurias vertidas en mí contra y las convicciones nacionales latinoamericanas que represento, seguido de mi privación de la libertad y el sometimiento a este proceso, se ha pretendido ahogar, quizás, el último intento de lograr un Ejército que defienda los grandes proyectos nacionales y populares, como lo soñaron nuestro verdaderos héroes, nuestros caudillos federales y nuestros grandes líderes populares como el General Perón.

Vemos hoy, otra vez un ejército de rodillas, desarticulado, desmembrado, sin equipamiento, con la recuperación de capacidades paralizada, lejos del pueblo y cumpliendo roles y objetivos secundarios, respondiendo al mandato de potencias extranjeras, que nada tiene que ver con los grandes intereses nacionales y la soberanía de la patria.

Quizás hace algunos años cuando toda la campaña en mi contra recién comenzaba, el panorama era más difuso y muchos sectores ni siquiera vislumbraban lo que vendría.

Hoy vemos una región plagada de protestas y conflictos sociales, vemos pueblos de pie y Fuerzas Armadas dándoles la espalda. Educadas, adoctrinadas y cooptadas por intereses antinacionales y antipopulares.

Es imperante reconstruir la relación histórica de los movimientos nacionales con nuestro Ejército, que nació con la patria liberando a nuestro pueblo.

Relación que afianzó el general Perón a través del movimiento nacional justicialista y que luego se abandonó por completo durante mucho tiempo, subestimando su rol y su importancia en la construcción de un proyecto de nación.

Jamas me llamo la atención que al igual que lo hizo la derecha más rancia y reaccionaria de este país, también me ataquen sin tregua los fundamentalistas de izquierda, a fin de cuentas sabemos que siempre han servido al mismo objetivo, que es el de dividir el campo popular.

Creo firmemente en Dios, y que algún día juzgará nuestros actos, por eso estoy tranquilo, seguro de que me asiste la verdad y la razón.

Espero que a partir de hoy también la Justicia con un veredicto de absolución, que reivindique mi buen nombre y honor, así como el de mi familia que ha sido siempre mi sostén.

A pesar de todas las difamaciones, calumnias e injurias, y de la injusta detención que sufrí durante dos años y medio, producto del ataque sistemático de los poderes fácticos, estoy de pie, no me van a quebrar, sigo creyendo en una patria grande, justa, libre y soberana, donde también existan jueces justos y honorables.

Gracias señores Jueces.