La identidad mestiza americana, morena y criolla, apuntala valores y abnegación de vida

MESTIZOS

Por Jorge Rachid

El colonialismo, a lo largo del tiempo avasalló la condición primaria de los pueblos dominados, imponiendo a sangre y fuego, esclavizando y explotando la condición humana de seres humanos sometidos a sus designios, al principio de la invasión colonial en nombre de la civilización frente a la barbarie, de quienes no se reconocían ni como personas humanas.

Por Jorge Rachid

PRIMERO LA PATRIA

25 de noviembre de 2019

La construcción de valores en una Comunidad, en el seno del pueblo, constituye uno de los hechos culturales más trascendentes del bien común, que los pueblos originarios denominan del “del buen vivir”, que le da a la vida connotaciones tan claras, como la de los pueblos aymaras: “no matarás, no mentirás, no robarás”.

Dicha identidad, construida en la síntesis de las subjetividades de esos pueblos originarios, los criollos, los negros, mulatos e inmigrantes, en un proceso de visibilización, siempre negado por otras culturas dominantes, en especial las coloniales, que intentaron y lograron, imponer por la fuerza, pautas culturales ajenas a nuestros propios afectos de pertenencia e historia oral transmitida y compartida.

Pero el colonialismo, que a lo largo del tiempo avasalló dicha condición primaria de los pueblos dominados, imponiendo a sangre y fuego, esclavizando y explotando la condición humana de seres humanos sometidos a sus designios, que al principio de la invasión colonial fueron en nombre de la civilización frente a la barbarie, de quienes no se reconocían ni como personas humanas.

Esa “modernidad” arrasó culturas ancestrales, conductas solidarias, saberes profundos, como eje indispensable de la dominación, al apropiarse del conocimiento, entre ellos el religioso, para ejercer el colonialismo más salvaje.

En los tiempos actuales de los siglos XX y XXl, esos procesos de control social y político se ejercen en nombre de la “libertad y la democracia”, lo cual transforma a todos aquellos, que no acuerdan con las pautas del Mercado como organizador social, económico y productivo, en enemigos potenciales de sus intereses imperiales.

Son los nuevos enemigos de la lógica neoliberal, cultura dominante, son aquellos que no entienden la ortodoxia económica, ni aceptan colocar la macro economía, como eje del modelo nacional. Chile, Colombia, Ecuador y Argentina fueron víctimas de esas políticas y los pueblos las están enfrentando, en nuestro caso en paz, por existir un peronismo que articuló un proceso de acorralamiento, que desnudó la brutalidad inhumana de las políticas coloniales neoliberales.

Son las mismas políticas que causaron millones de muertes en el mundo y millones de desplazados, en manos militares con políticas de ocupación y expansión imperial, en especial en Medio Oriente, como en el siglo XlX arrasaron África y América latina, proceso que continuó el XX, intentando aplastar culturas y borrar identidades construidas por siglos, en una ingeniería social genocida, que persiste en pleno siglo XXl.

Entonces se plantea el desafío de hacerse fuerte como pueblo, en nuestra propia identidad, en una cultura que nunca pudo ser borrada, aunque si infiltrada, intrusada y combatida, por quienes enarbolando banderas supuestamente globales, saquearon la economía y persiguieron los dirigentes del llamado “populismo”, nuevo enemigo junto al narcotráfico y al terrorismo, de los intereses imperiales.

De ahí a arrasar Bolivia sólo un paso, destinado a disciplinar y escarmentar a los pueblos que se atreven a construir un futuro propio, un destino emancipado y liberador.

Es que la fuerza de los pueblos se hace sentir en su rechazo a los modelos neoliberales, lo que determina que EEUU tenga que volver a mostrar como en el siglo XX, su “mejor rostro”, que es el los militares cipayos a su servicio, realizando el trabajo sucio del Imperio.

Habían sido quirúrgicos en sus procedimientos anteriores, destituyendo gobiernos populares, a veces procesos parlamentarios, a veces judiciales, otra silenciados por una prensa cómplice y jueces adictos.

Pero el avance del reclamo popular los hizo salir a la descampada, casi improvisadamente, ante un continente que comenzó a sacudir el yugo de la dominación, a fuerza de pueblo movilizado.

El peronismo, como eje de la reconstrucción permanente del movimiento nacional, ha evitado en nuestro país un baño de sangre, aunque la hemos derramado en la historia, para construir democracia con Justicia Social, antitético del modelo mercadista y neoliberal que somete, aplasta y mata.

Por esa razón el enemigo colonial siempre, por 70 años, denostó y combatió, persiguió y encarceló, asesinó y desterró generaciones de argentinos, hombre y mujeres del pueblo, que defendiendo los valores de la identidad cultural nacional y popular, arriesgaron sus vidas ante un enemigo que no perdona.

Estas reflexiones, simples repasos de vidas recientes, tienden a fortalecer aquello que la política, entendida como funcionariado por la cultura dominante neoliberal, es entendida como proyecto de vida, humilde y abnegada, de entrega y sacrificio que nos lleva a transitar el camino que millones de argentinos y compatriotas de la Patria Grande, han recorrido en una lucha permanente contra la dominación y el colonialismo, entregando sus vidas y su libertad, sin bajar los brazo ni pidiendo recompensas, con códigos y conductas militantes, haciendo del compromiso lo que las 20 verdades del peronismo dicen que somos, levantando los valores de un pueblo, cuya identidad está en construcción, pero sin embargo posee columnas firmes, estructurales de cultura americana, mestiza, profunda, criolla.

Esta épica fortalecida por nuestros grandes pensadores y filósofos que recuperando las luchas de nuestros héroes, afirmaron, como Fermín Chávez en la “Epistemología de la periferia”, que nosotros como pueblo latinoamericano, no somos periféricos de ningún Imperio, ni dependientes de ningún poder, no colonia de ningún tercero, sino que somos un pueblo libre y soberano con destino de construir una sociedad más justa, que sigue en lucha por la Liberación Nacional de la Patria Grande.

JR/

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