Solo para vos que te conmueve una marcha y su caminata de compañerxs frente a la amenaza policial.

MILITANCIA

Por Jorge Elbaum

Para vos que siempre pensás en la forma suprema del coraje con nombre de Madre y apellido de Plaza de Mayo. Y para vos que intuís que nunca lograremos hacer lo suficiente para homenajear a nuestros 30 mil compañerxs. Para vos que endureciste nudillos luego del 22 de agosto de 1972, con rabia de puñales en los ojos. Para vos que me acompañaste a las cárceles a visitar a los perseguidxs

Por Jorge Elbaum

NAC&POP

17/11/2019

Solo para vos que te conmueve una marcha y su caminata de compañerxs frente a la amenaza policial.

Para vos que siempre pensás en la forma suprema del coraje con nombre de Madre y apellido de Plaza de Mayo.

Y para vos que intuís que nunca lograremos hacer lo suficiente para homenajear a nuestros 30 mil compañerxs.

Para vos que endureciste nudillos luego del 22 de agosto de 1972, con rabia de puñales en los ojos.

Para vos que me acompañaste a las cárceles a visitar a los perseguidxs y te fuiste honrado de las dignidades humanas.

Para vos, piba, que saliste a la calle a revolear tus pañuelos verdes y nos hiciste cuestionar la podredumbre patriarcal.

Para vos que esperaste a Perón en Ezeiza mientras las balas silbaban otra vez contra la esperanza.

Para vos, hijx, que ya sabés que la política puede ser muchas cosas pero sobre todo debe ser amor consuetudinario, concentrado.

Para vos que acaricias la fotos de quienes te impulsaron a ser parte de algo más importante que vos mismo.

Para vos que tuviste que exiliarte, esconderte, llamarte a silencio sin que logren por eso hacerte perder las convicciones.

Y para vos que no te quedás en el pasado y que redoblás hacia el futuro el compromiso de quienes resistieron, cayeron y dolieron.

Para vos que escuchás un bombo y percibís que el poder del pueblo es una certeza musical enorme.

Para vos que tenés tatuadas las voces proféticas de un 17 de octubre y de un 29 de mayo.

Para vos que hacés del compañerismo la amistad más duradera.

Para vos que me enseñaste que la militancia es la convicción del abrazo.

Y para vos que nunca olvidaste el rostro del enemigo ni cuando te atemorizaban o se disfrazaban de márketing con humo de fin de la historia.

Para vos que escribís consignas con melodías de cancha en medio del laburo.

Para vos que escuchás las maldiciones del poder en silencio mientras planificás tu resarcimiento futuro.

Para vos que pedis llevar las banderas a pesar del viento y los gases.

Para vos, viejita mía, que me enseñaste que la categoría vital más profunda –aunque hoy no esté de moda–, debe ser la palabra “revolución”.

Y para vos, hermanx, que sabés que la militancia finaliza –únicamente– cuando la despedida señala la hora valiente del adiós.

JE/

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