6 de AGOSTO de 1948 - A 70 años del primer vuelo del PULQUI iun hito histórico en la aviación argentina

EL PULQUI Y SUS PILOTOS

Por Daniel Brion

Fabricado en el Instituto Aeronáutico de Córdoba que dirigía en la provincia el Brigadier Juan Ignacio San Martín. Lo condujo desde Córdoba el piloto de pruebas Teniente Luis Alfredo Valoni, quien despegando desde la pista del Instituto voló a velocidad prudencial hasta el aeródromo de Marcos Juárez, donde repuso combustible. Allí se comprobó la situación general del avión, y en especial se controló el estado y resistencia de sus alas, que habían sido sometidas a modificaciones y recortes luego de sus primeras pruebas el año anterior, retomando entonces el rumbo hacia la Capital Federal exigiendo ya mayor velocidad al aparato.

 

Por Daniel Brion

 

          El 6 de Agosto de 1948 se presentó oficialmente en el Aeroparque Metropolitano de la Ciudad de Buenos Aires el PULQUI, (Flecha en lengua pampa) identificado como IA-27.

Fabricado en el Instituto Aeronáutico de Córdoba que dirigía en la provincia el Brigadier Juan Ignacio San Martín. Lo condujo desde Córdoba el piloto de pruebas Teniente Luis Alfredo Valoni, quien despegando desde la pista del Instituto voló a velocidad prudencial hasta el aeródromo de Marcos Juárez, donde repuso combustible. Allí se comprobó la situación general del avión, y en especial se controló el estado y resistencia de sus alas, que habían sido sometidas a modificaciones y recortes luego de sus primeras pruebas el año anterior, retomando entonces el rumbo hacia la Capital Federal exigiendo ya mayor velocidad al aparato.

En esa oportunidad también aterrizó en el Aeroparque Metropolitano el IA-30 Ñancú (Aguilucho), prototipo de cazabombardero nocturno, al mando del Primer Teniente Edmundo Weis, a la sazón jefe de la escuadrilla, adalid y ejemplo de la misma, que a su vez realizó el vuelo de su máquina llevándola a la mayor velocidad a pistón alcanzando una marca considerada récord en su época para ese tipo de motor.

          Fue la presentación ante la prensa y el gran público nacional e internacional del primer avión a reacción concebido, desarrollado y puesto a volar en un país del tercer mundo en su época, y uno de los cinco primeros en el orden mundial. Fueron recibidos por el General Juan D Perón y su esposa, el gabinete nacional en pleno, autoridades de las Fuerzas Armadas, invitados especiales, cuerpo diplomático, empresarios y representantes de las fuerzas vivas y dirigentes del orden nacional.

Ante la natural expectativa de todos los presentes y cierta euforia colectiva, ambas máquinas realizaron una serie de arriesgadas demostraciones y maniobras para poner de manifiesto ante un público entusiasmado y orgulloso las extraordinarias prestaciones y capacidades potenciales de esos notables aviones criollos.

El 9 de agosto de 1947, el piloto Edmundo Weiss ya había probado el mítico avión -el primer avión a reacción de Latinoamérica- diseñado por Kurt Waldemar Tank (director del departamento de diseño) y Norberto Morchio; construido en el Instituto Aerotécnico (ex Fábrica Militar de Aviones de Córdoba) dirigido por el comodoro Juan Ignacio San Martín, uno de los impulsores de la iniciativa, durante el gobierno de Juan Domingo Perón. Junto a él, trabajaron los ingenieros Humberto Ricciardi (cálculo de estructuras) y Enrique Cardeillac (coordinador logístico).

          El Pulqui I a las 17:25 salió de la pista de la Escuela de Paracaidistas y alcanzó una velocidad máxima de 750 kilómetros por hora, el 1º teniente Edmundo Osvaldo Weiss, excepcional piloto de pruebas, poseedor de una trayectoria única en la historia de la aeronáutica, por tal hazaña, fue condecorado por el presidente Perón.

Fue el primer paso para que la aviación argentina pasara a ocupar un lugar importante a nivel mundial, lo que impulsaría a las autoridades argentinas a un nuevo proyecto: el Pulqui II.

Vale la pena mencionar también que en esa oportunidad el Presidente Perón inauguró allí mismo las nuevas dependencias de Líneas Aéreas del Estado (LADE) empresa de promoción de la Fuerza Aérea Argentina que continuo los servicios de transporte por décadas al sur del país para favorecer y garantizar el manejo, maniobrabilidad y seguridad del transporte aéreo nacional en la región patagónica.

Argentina llegó a integrar un firmamento de industrialización aeronáutica y automotriz autónoma, en pleno crecimiento y desarrollo desde 1946 hasta 1955. Pudo así a contar con un gran conglomerado de industrias para la fabricación de aviones, automotores, motocicletas, tractores, lanchas, armamentos, paracaídas y otros rubros, que ocupaban más de 11000 empleados, y que se había alcanzado aprovechando el impulso del alto grado de desarrollo tecnológico desde el Instituto Aerotécnico de Córdoba (eran los también tiempos del Calquín (IA-24), el Huanquero (IA-35), el Ala Delta (Naranjero) entre tantos), hasta el IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado)

El Pulqui I realizó vuelos hasta marzo de 1956, año en el que el proyecto fue desactivado por la autodenominada revolución libertadora, después del derrocamiento del presidente Perón en 1955, el proyecto vio esfumarse el respaldo del gobierno. En febrero de 1956 más de catorce de sus ingenieros diseñadores y creadores, perseguidos por esa dictadura cívico militar, abandonaron el país y se dirigieron a trabajar en la industria aeronáutica de la India.

Más allá de las dificultades evidentes, de los fracasos y frustraciones que muchas veces nos atormentan, vale la pena recordar ciertos hitos de nuestra historia que nos estimulan a continuar con el intento de alcanzar los sueños de un pueblo que jamás escatimó sus mejores esfuerzos para alcanzar su destino.