El presidente Mauricio Macri encabeza una campaña apática mientras su ministro de propaganda salta cual resorte solitario.

PANORAMA POLÍTICO DE UN DERRUMBE DESESPERADO

Por Juan Alonso

En tanto, el titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, nombró a 447 nuevos agentes a la planta permanente con sueldos que orillan los 200 mil pesos cada uno y la causa de Ramos Padilla avanza en Dolores. La misteriosa compra de material de espionaje de Majdalani.

 

Por Juan Alonso
Nuestras voces
7 de octubre de 2019

Foto: Joaquín Salguero

En acto de fusilamiento de algoritmos en las redes sociales la tropa descarriada de Marcos Peña Braun salió a operar masas este fin de semana para frenar la primavera. Pero no lo logró. El sol fue más que tibio el sábado 5 y el domigo 6 de octubre.

En eso de rodar con la rueda del barranco, se parecen a los actos del señor Presidente, que con mucha furia junta unas placitas con banderas y damas que musitan haber “tocado una vez a un pobre”. Se reiteran los videos compartidos en los que se lo ve pasar saludando solo o a su ministro de propaganda, Hernán Lombardi, saltando como un resorte gritando desaforado «lo damo’ vuelta».

Al comparar esos reflejos de la catarsis de los inquisidores de estos 3 años y 10 meses con las multitudes sin vallas que rodean cada aparición pública de Cristina Fernández de Kirchner, a uno lo abraza una compasión cristiana por el declive del habitante de la quinta de Olivos y su séquito de chocadores de calesitas.

Quizá al oficialismo lo desespere los actos concretos que está realizando Alberto Fernández: la reunión con la cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) y el emocionante acto en Lanús que lanzó la unidad de la CTA con la CGT, con Hugo Moyano y Sergio Palazzo en primera fila, al igual que Máximo Kirchner, Verónica Magario, Felipe Solá y Gisela Marziotta, entre tantos. El discurso de Hugo Yasky fue vibrante y despertó fuertes aplausos de Omar Plaini y del propio Moyano –notablemente conmovido-, sentado a centímetros de Alberto Fernández que tampoco pudo contener las lágrimas. De esas verdaderas, de las que no están enmarcadas en los vómitos del humo.

¿Y cómo responden los antiguos dueños de los globos amarillos? Con la toma del Estado por asalto, el nombramiento de cientos de agentes en la AFIP, la AFI y la Aduana –donde habría funcionarios que ahorran en dólares como el desaparecido Nicolás Dujovne-, y la propagación de medidas represivas de Patricia Bullrich y el pedido de los DNI en los trenes. Una foto sepia de 1979. La señora ministra tiene problemitas: la causa Maldonado pasó a Casación y la querella de la familia de la víctima insistió con la figura penal de la desaparición forzada de personas que señaló a la Gendarmería. En tanto, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) denunció un potencial homicidio agravado. Ahora la Casación –tras la decisión de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia- está obligada a reabrir el expediente, cuando la causa ya se tramita a la vez por la denuncia de Verónica Heredia (representante de Sergio Maldonado) ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con un grave reclamo que podría recaer algún día en la humanidad de Bullrich, su gabinete del Ministerio de Seguridad y otros seres espectrales del Poder Ejecutivo.

447

Rápido para los mandados, el titular de la AFIP, Leandro Cuccioli nombró a 447 nuevos agentes a la planta permanente con sueldos que orillan los 200 mil pesos cada uno. Eso mientras Mauricio Macri anunció medidas suspensivas para el ajuste automático del Monotributo (todo un regreso a los ’90 y a la explotación laboral sin vacaciones, aguinaldo, ni derechos) con el verso maltrecho de los emprendedores alienados sin consumo y demasiado consumidos.

A este carnaval de la caída, se habría sumado el supuesto accionar de la secretaria del jefe de la Aduana, Carola D’Elía, que habría adquirido más de 10 mil dólares –unos 600 mil pesos- con su salario alquímico que promedia los 150 mil mensuales. Los datos de los 800 ciudadanos argentinos que adquirieron más de 10 mil dólares fuera del cepo fueron revelados el viernes 27 de septiembre por el propio Banco Central de la República Argentina y no mereció ningún comentario adverso de las adláteres de la República como la legisladora Elisa Carrió, Paula Oliveto, Mariana Zuvic y su secta de las evangelistas de la lapidación.

“La señora 8”

Nada de lo que sucede en la AFIP y la Aduana puede escapar al ojo avizor de Silvia Majdalani, número 2 de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). “La Turca”, como la llaman sus allegadas, suele viajar demasiado seguido a Uruguay y hace unas tres semanas envió a un grupo de agentes especiales a comprar material de espionaje de última tecnología a Miami. Otro grupo también anduvo por Brasil. Y como “la señora 8” no suele darle explicaciones a nadie, desde su entorno sospechan que se dedicaría al fructífero negocio de la Seguridad y el miedo en una supuesta sociedad con un tal Paco y esos amigos de Antonio Horacio “Jaime” Stiuso que juegan con lo que no tiene recambio. Todo cambia y hay razones.

La dama fue a buscar “fierros” a Estados Unidos por ciertos motivos: a) las próximas elecciones y la necesidad de “controlar” el comando electoral opositor que le lleva 20 puntos a Macri en casi todas las encuestas; y b) proteger la retirada macrista. En cualquier caso, cuidado con estas maquinitas que entran como los pequeños demonios por debajo de las puertas. La competencia del negocio del miedo se basa en la complejidad de lo aparente.

“El Ruso”

Hubo al menos dos declaraciones en el Juzgado Federal de Dolores, a cargo de Alejo Ramos Padilla, en el marco de la causa por las tropelías que incluyen actos de espionaje ilegal, coacciones, y extorsiones del falso abogado, Marcelo Sebastián D’Alessio, que causaron impacto en la “comunidad de inteligencia”.

Una de ellas, es sin dudas la testimonial del empresario Mario Montoto, que estaría furioso con D’Alessio, algo que no deja dormir en paz al presunto “activo” de la DEA en la cárcel. Lo dijimos aquí en la primera crónica de las más de 40 que realicé desde que estalló este asunto: D’Alessio nombró apellidos inconvenientes. Uno es Montoto, el otro es Stiuso. Lo mejor que puede hacer por el mantenimiento de su humanidad es callarse una temporada antes del estallido final de la serie, que él solo promovió junto al periodista Daniel Santoro, el juez Claudio Bonadío y el fiscal en rebeldía eterna, Carlos Stornelli.

La otra declaración estuvo a cargo de un personaje que habría pertenecido al Ejército de Israel, a quien llamaremos con el alias de “El Ruso”. ¿Qué dijo? Que se reunió en el despacho de un senador cercano al pichettismo para ofrecerle “teléfonos encriptados”. Es decir, celulares imposibles de pinchar por los servicios locales. ¿Para qué? Para organizar su campaña electoral y perjudicar a su opositor circunstancial. “El Ruso” sería un franco competidor de Montoto y encima D’Alessio quiso embaucarlo con un cuento del tío. En un solo juego de cartas, sumó enemigos con la habilidad de los inconscientes. En su cuerpo reina el insomnio.

¿Cómo seguirá esta cofradía del Mal?

Ni la AFI lo sabe. Por las dudas, “Los profesionales” de “La Casa” atesoran documentos en la memoria, como les enseñó “Jaime”. En algún momento aquello que tildan como normalidad, estallaría por el aire como la seguridad y el porvenir.

En estas mismas circunstancias están pensando los amigos presidenciales, Nicolás Caputo y Guillermo Dietrich. Ambos están siendo investigados por el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena en la causa por la tragedia de Ezeiza, donde murió el capataz José Bulacio. Por momentos, Villena tiende a buscar la almohada de la siesta por consejos del coordinador “Coti” y su banda fantasmal.

Algunos emancipados en la soberbia deberían anotar una frase de la literatura universal. “Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo”, dijo William Shakespeare.