Por el autor de la cuatrilogia de novelas de ficción peronistas como "Esperenme que ya vuelvo", "Sin árbol, sombra, ni abrigo"; "No me digas que no" y "Genealogía de los Dioses"

CONVERSACION ENTRE PERONISTAS CON EL ESCRITOR TEODORO BOOT

Reportaje de Martín García para "Fuera de Agenda" su programa de la MUGICA TV Smart On line

Teodoro Boot es un escritor muy particular. Peronista, humorista, historiador, escribe sobre la comedia humana expresada por la lucha del pueblo argentino por su liberación desde la mirada inocente y cómplice a su vez de una «Clase un cuarto» dirían Victor y Hugo Muleiro, que se halla en los barrios. Es tan rica la selva y los jardines del peronismo que no pueden ser otra cosa que fascinantes. Pase y vea. No se arrepentirá. ¡Lástima que termina antes que uno se haya terminado de acomodar! Pero abre el apetito.

Reportaje de Martín García

«Fuera de Agenda»

MUGICA TV

26/09/2019

Libros publicados por Teodoro Boot

Por el Pájaro Rojo

Espérenme que ya vuelvo

 

Todo un mundo se resquebrajó cuando en nombre de Cristo aviones militares bombardearon Plaza de Mayo y mataron a centenares de personas.

Como quien salpica con agua bendita.

Tres meses después, y ante una nueva sublevación, tras argumentar que con su ida se ahorrarían derramamientos de sangre, el presidente Perón se asiló en una cañonera paraguaya.

Aunque quién usurpó su lugar proclamó que no habría «vencedores ni vencidos», Caín había ganado la partida.

Aquel mundo terminó de hacerse añicos nueve meses más tarde, cuando torvos dictadores asesinaron a los partícipes activos y pasivos de una rebelión tan anunciada como incruenta, incluyendo a su jefe, quien se les entregó mansamente con la esperanza de que su sacrificio cesara la masacre.

En ese breve período (en el que se incubó el huevo de la serpiente del moderno Terrorismo de Estado que haría eclosión veinte años después) se desarrolla la acción de Espérenme que ya vuelvo.

Protagonizada por tipos tan comunes y entrañables como De Santis y Friedman y por otros personajes francamente inverosímiles… pero tan reales como «el capitán Gandhi» y el «hermano Daniel». Ver para creer.

El autor, que asistió al crepitar de aquellas hogueras con azorados ojos de niño, reconstruye los comienzos resistentes en la senda que abrieran el Soriano de No habrá más penas ni olvidos; el Vonnegut de Matadero 5 y el Heller de Trampa-22.

Con una ironía que, a veces, rompe en risa.

Como una carcajada al pie del patíbulo.

Lea el primer capítulo de Espérenme que ya vuelvo.

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Sin árbol, sombra ni abrigo

 

Novela, testimonio y documental, Sin árbol, sombra ni abrigo nos presenta los mismos personajes, en el mismo lugar y en el mismo momento en que quedaron al final de Espérenme que ya vuelvo, pero se trata de mucho más que de su continuación.

Friedman y De Santis, tan entrañables como azorados, nos llevan por las calles de Buenos Aires, La Plata, Ushuaia y Río Gallegos para cumplir con los desconcertantes pedidos del Tirano Prófugo, quien en su pequeño departamentito de Colón, en calzoncillos y con una media en la cabeza, envía instrucciones, pergeña planes, escribe cartas, redacta artículos periodísticos, publica libros, graba discos, descubre por qué los cangrejos caminan de costado y aun tiene tiempo para levantarse una turista norteamericana.

Sin embargo, las posdatas telefónicas de G9 y L7 y la disonante voz “en off” del cada vez más indignado ingeniero Frascali parecen decirnos que las cosas no ocurren como aparentan.

Al fin de cuentas, qué sabe nadie.

Lea el primer capítulo de Sin árbol, sombra ni abrigo.

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No me digas que no

“El diario que presentamos pertenece a un investigador civil contratado por la Policía Federal.

Llegó a mis manos en el transcurso de una encuesta de Naciones Unidas sobre la intromisión de organismos estatales en la vida privada de los ciudadanos, y fue recién con su hallazgo que se pudo comprobar hasta dónde eran capaces de llegar los detectives argentinos en tren de meter las narices donde no deben.

Literalmente, a Japón.

”Para obtenerlo, fue necesaria una orden directa del entonces secretario general de Naciones Unidas, el honorable Dr. Kofi Atta Annan, pero aun así resultó arduo vencer la resistencia del comisario mayor, actualmente retirado, Esteban Sagasti, que se evidenciaba en infantiles trampitas, dilaciones absurdas, llamadas telefónicas a las cuatro de la mañana, mensajes amenazantes en mi correo electrónico y la extemporánea visita de un médico de aspecto atormentado que me expidió un certificado de enfermedad por tres días para ser presentado ante la Asamblea General, que en ningún momento yo había solicitado”.

Lea el primer capítulo de No me digas que no. 

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Genealogía de los dioses

Mitos o leyendas, los dioses no son ficción, productos de la fantasía creadora, sino intepretaciones de sucesos, fenómenos, de manifestaciones de la naturaleza que se repiten regularmente y que, en un principio, se concibieron como estados y actos de seres divinos a los que convenía tener individualizados a fin de distinguir los benévolos de los que no lo eran en absoluto.

Con el tiempo los dioses adquirieron mayor encarnadura, tomando una apariencia más cercana a la de los hombres, yuna mayor individualidad y albedrío.

Al mismo tiempo, fueron relacionados entre sí por medio de genealogías, formando en conjunto una gran comunidad en cuyo centro está Zeus.

Y lo está relativamente, como soberano de las divinidades celestes, mientras los dioses del mar y de las aguas se subordinan a Poseidón y los de la tierra, al señor de las profundidades, el más indiferente que cruel Hades.

Pero los dioses están también involucrados en nuestros orígenes e intervienen en la formación de las grandes familias del mundo helénico y aun en el surgimiento de otros pueblos: semidioses y héroes llevan muchas veces sangre de los dioses, que suelen raptar y abusar de inocentes doncellas tanto como seducir mujeres casadas, ya sea llevados por su natural desenfreno como guiados por algún plan de diseño, regulación u organización del mundo.

Eso es lo que cuenta este libro y los 40 cuadros genealógicos que contiene: una gran saga familiar, en cuyo origen está Gea, potencia y reserva inagotable de fecundidad, madre de todos los dioses y auténtica madre universal.

Genealogía de los dioses

Diccionario de mitología greco romana

La mitología griega está formada por un conjunto de relatos de transmisión oral, posteriormente recogidos por los poetas, dando lugar a las distintas versiones que conservamos de ellos.

Homero (la Ilíada, la Odisea) y Hesíodo (Los trabajos y los días, la Teogonía) fueron quienes dieron nombre a los dioses y asignaron a cada uno de ellos su quehacer o cometido, luego recreados y enriquecidos por los poetas trágicos.

Sin embargo, no debe olvidarse que todos recogen una serie de complejas tradiciones orales que se remontan a épocas y culturas muy anteriores.

Este diccionario pretende ser una compilación del conjunto de leyendas y mitos que componen la mitología clásica, esa notable argamasa de relatos de diferentes orígenes y épocas.

Fuera de Programa:

Memorias de un Niño peronista

«Bajo la luna de la Paternal, un pibe se va a dormir. Soñará con Sandokan o con Poncho Negro mientras el libro se desliza hacia la alfombra y allí, al pie de la cama, también soñará que este pibe lo lee.
Años después y bajo la misma luna, ya no es un pibe y recuerda. Teodoro recuerda y escribe. Y escribe bien.
Pero la memoria no es un ejercicio narcisista ni la almohada del ensueño cómodo y seguro, sino la trinchera desde donde el pibe Boot, los pibes Boot, dan la pelea.
¿Es esa patria, la niñez, una disneylandia idealizada por los tremendos golpes y la paliza que nos dio el crecer en la Patria tomada por asalto? No.
Boot sabe que en los patios se cocinan otros pucheros. Entonces la resistencia de los caños y el bufoso enterrado entre los malvones (minga de resistencia cultural). Y el tío calavera de bigote anchoita que se va con los muchachos a escuchar como duelen las piñas de Prada o de Lausse, mientras el moscato y la fainá son el rancho de campaña de la guerra no declarada ¿o sí? y entonces Teodoro pone en el centro de esa pieza de barrio, en ese paisaje cotidiano, a sus héroes.
Los anónimos muchachos de entonces. Los que se recuerdan porque no habrá olvido, porque no. Porque ya salió el maltrecho y cachuzo barco pirata para ir a rescatarlos a la isla del olvido.”

Leonardo Killian