La elegancia relativa de Pagni para desplegar este pliego no se parece en nada al tono más brutal de Bonelli, el viernes en Clarín,

INTENTAN INSTALAR UN PLIEGO DE CONDICIONES A LOS FERNÁNDEZ

El pliego de condiciones para Alberto Fernández se agranda al acercarse el 27 de octubre: acordar con el FMI, garantizar el pago a los deudores estadounidenses, acatar la línea de Trump contra Venezuela y carta blanca a la CIA y la DEA. Los columnistas de Clarín y La Nación hacen la enumeración precisa mientras endiosan, una vez, más a Bonadío.

 

Pliego de condiciones

COMUNA

 

El pliego de condiciones para Alberto Fernández se agranda al acercarse el 27 de octubre: acordar con el FMI, garantizar el pago a los deudores estadounidenses, acatar la línea de Trump contra Venezuela y carta blanca a la CIA y la DEA. Los columnistas de Clarín y La Nación hacen la enumeración precisa mientras endiosan, una vez, más a Bonadío.

La repetición de los deberes por cumplir es rodeada con la infaltable mención de Cristina Fernández de Kirchner como amenaza y con ataques implacables a quienes critican a Macri y, más importante que ello, alientan un cambio de modelo de cierta significación, sean ellos dirigentes políticos o sociales, juristas o curas.

El diagnóstico compartido y descripto en términos similares se basa en que si Alberto Fernández asume el 10 de diciembre no conseguirá un dólar, porque incluso para desembolsar el tramo de 5.400 millones de dólares ya previsto, el FMI quiere discutir condiciones con él. Para satisfacer necesidades financieras, escribió Pagni el jueves en La Nación, “es probable” que el nuevo gobierno deba reconocer a Guaidó, el político que Washington eligió para quedarse con la presidencia venezolana.

Y mucho ojo, le avisa a AF, que Trump no está dispuesto a permitir un acuerdo financiero con China, mientras el superministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, está decidido a bajar los aranceles del Mercosur, a firmar el libre comercio con Estados Unidos e incluso hacer una suerte de “Brexit” a la brasileña. Es decir, aniquilar el Mercosur.

La elegancia relativa de Pagni para desplegar este pliego no se parece en nada al tono más brutal de Bonelli, el viernes en Clarín, pero el contenido es idéntico. Dice que la primera tarea de Fernández será “recomponer la relación” con Estados Unidos, que tiene enorme desconfianza no tanto hacia el candidato presidencial opositor, sino hacia “Ella”.

Cita un supuesto documento de JP Morgan según el cual el Tesoro de Estados Unidos es el que frena el desembolso del FMI y lo permitirá si el nuevo presidente “acuerda compromisos políticos concretos”, y pasa a describir: que la CIA opere en la Triple Frontera (como si no estuviera haciéndolo), intervención de la DEA en Argentina y “condena concreta y explícita a Venezuela”. Ya se entiende de dónde sacaron tantos columnistas de Clarín, La Nación e Infobae el enojo con Fernández por críticas “insuficientes” a Maduro y por identificarse con la línea de la diplomacia uruguaya y mexicana.

Sobre las exigencias económicas, el miércoles en Clarín Fernández Canedo menciona como cosa menor la reactivación del mercado interno, porque no genera dólares. Así que si las familias pueden o no comer un poco mejor, no es tan importante. Lo que sí importa es que el comercio no traerá dólares y, a la vez, no hay perspectivas de financiamiento externo. ¿Qué hacer? El columnista avanza, en un párrafo bastante críptico, con una ocurrencia: “¿Cabe pensar en una salida económica que no sea bimonetaria?”

Venezuela, acuerdo con el FMI, pago de deuda externa privada (porque un tercio de los acreedores son estadounidenses) repitió el sábado Olivera, en La Nación.

Mientras tanto, Infobae hizo lugar por segunda vez en tres semanas a una nota que postula la “solución” de la dolarización, la fórmula de Cavallo que trajo tanta felicidad al pueblo argentino. La “alternativa” fue reivindicada en este caso por el economista Roberto Cachanosky.

Estos disparos conviven con lo de siempre: el juez Bonadío elevado a héroe por su ya conocido tiempismo político y electoral, al elevar a juicio la causa de las fotocopias. Clarín pretende al respecto instituir para los argentinos una entidad superior, escribe “Cuadernos”, con mayúsculas, y obviamente no recuerda que los presuntos cuadernos no están en ninguna parte.

Detalle que olvida Roa, en el mismo diario, y olvida Morales Solá, que también rinde pleitesías a Bonadío, en La Nación. Este diario hizo el domingo un gran despliegue enfocándose en el Poder Judicial, en varias notas separadas que, con matices, sostienen que todo fiscal y juez que actúe contra el kirchnerismo es bueno, correcto y decente. Por contraste, quienes no lo hacen, así como quienes activen -tarde o temprano- causas contra Macri y el mejor equipo, son unos oportunistas, cobardes e indignos. Hay jueces que se están “adecuando” tras las PASO, teclea Alconada Mon en una nota cuyas fuentes, si es que existen, son anónimas. Juega en pareja con Morales Solá y su nota “La Justicia gira hacia el peronismo”.

Salvo excepciones muy aisladas, estos medios y sus escribas tienen asumido que Macri carece de oportunidad electoral, así que lo que definen es cuál debe ser la conducta que ha de seguir el futuro gobierno. Eso sí, nunca falta oportunidad para el ridículo extremo, a saber:

-Morales Solá escribe que la investigación por el Correo, por la denuncia de estafas del clan Macri, es “abstracta”.

-Alconada Mon viene a descubrir que tal vez se deban discutir los encarcelamientos preventivos de estos cuatro años, por algún riesgo de discrecionalidad.

-Roa, Morales Solá y Tenembaum de Infobae escriben largas quejas por las críticas a Macri. Copian y pegan el argumento de que “siempre estuvimos mal”, los problemas argentino vienen de toda la vida, pobreza siempre hubo, un poco más, un poco menos, no importa mucho.

-Amato, en Clarín, dice que el “piqueterismo” llega a los shoppings, “como si fuesen una plaga”.

-Morales Solá: el obispo salteño, Cargnello, que le recordó a Macri la pobreza, le faltó el respeto a la “investidura presidencial”.

-Roa, en Clarín: Maradona no solo no trabaja en Gimnasia, pues el trabajo lo hacen otros. El Diego “hace ideología y cobra por hacer ideología, como con Maduro y con Putin”.

-Gutiérrez, en Infobae, pone en boca de macristas sin nombre la hipótesis de que, el primero de marzo de 2020, Cristina Fernández de Kirchner se niegue a darle la palabra a Alberto en la asamblea legislativa.

 

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