La primavera consiste en ponerle final invierno macrista

PRIMAVERA

Por Jorge Luis Ubertalli O.

La pandilla macrista nunca mereció ni merece respeto, complacencia, prudencia, porque los males que causó y causa no se lavan en urnas ni espacios compartidos.

Por Jorge Luis Ubertalli O.
NAC&POP
21/9/2019

‘Viene llegando la primavera
Sembrando flores en nuestro vergel’
(Canción infantil entonada en mi escuela)

Si el gobierno de Macri y su pandilla llega a las elecciones de octubre se habrá perdido una batalla, la fundamental, que es la de la dignidad y la vergüenza de un país y un pueblo.

Pero por sobre todo, la de los dirigentes que vegetan en los páramos de la flojera, los miembros de la llamada ‘clase política’, los atornillados en los sillones, los negociantes de la necesidad ajena.

Lo dijimos desde un principio, cuando nadie osaba cuestionar la ‘democracia’ mediante la cual fue posible que este engendro colonial se apoltronara en el centro de la inmundicia.

Y pavoneara su impunidad para hambrear, entregar, saquear, fugar capitales, provocar, mentir y reprimir/asesinar, encarcelar, frente a las buenas conductas de los hombres y mujeres de bien, cumplidores hasta la muerte- ajena- y el hambre- de los otros- de los preceptos institucionales caros a un sistema de los ricos, por los ricos y para los ricos.

El gobierno de la pandilla macrista no es un gobierno más.

Sus miembros, auspiciantes, adulantes, apologetas, del primero al último, de la hecatombre popular provocada por esta pandilla, son parte de su entramado.

Sus actitudes no son nimiedades de ‘adversarios’ políticos, de ignorantes que ‘erraron’ en sus decisiones, diagnósticos, perspectivas.

No.

Fueron desde un primer momento agentes de la destrucción nacional y social argentina.

Fueron y son enemigos de la Nación y el Pueblo de la cual y del cual somos parte.

Fueron y son actores y cómplices de la creación de pobres, desocupados, miserables; creados adrede para enfrentarlos unos con otros en el marco de la descomposición y la necrosis de almas y cuerpos vagando en un cementerio colectivo.

Así que ninguno o ninguna se haga el o la distraída.

Si los apestosos sonrientes e insolentes llegaron hasta acá, si provocaron el vómito de los bien nacidos de esta tierra, el llanto de los y las condenados/as al hambre, la desocupación, la desatención sanitaria, la ignorancia planificada desde los ministerios de educación, la muerte organizada desde las guaridas de los esbirros que corrompieron y corrompen y otras tantas barbaridades, es porque la mayoría de la dirigencia política, sindical, social y similares no supo que hacer frente a tanta canallada y se mandó a guardar, discurseando, esperando tiempos cálidos en anuncios electorales, afiches, presentaciones mediáticas y otras cosas reservadas para la gente como uno.

Si llegaron hasta acá es por la culpabilidad de muchos, que no supieron o no quisieron darle cauce al torrente popular embroncado; no quisieron incendiar la pradera- que ya no era ni es pradera sino efluente, materia, cloaca fabricada los canallas- por temor, pragmatismo, eclecticismo, oportunismo, blandenguerías y roscas habidas y por haber.

Que no hablen ahora de gobernabilidades, de emergencias, de quedarse en casa, de comportarse como es debido a los humillados, agredidos, ofendidos, maltratados y burlados por esta b-a-s-u-r-a, con todas y cada una de las letras.

La pandilla macrista nunca mereció ni merece respeto, complacencia, prudencia, porque los males que causó y causa no se lavan en urnas ni espacios compartidos.

El 24 de enero del 2016, cuando la sierpe rompía la cáscara del huevo, quien esto escribe sentenció:

‘Apostamos por el cambio de política, no de nombres.

Sea quien fuere, quien pretenda liquidar lo construido durante siglos colectivamente, se hundirá en la ciénaga de la Historia.

No aspiramos a cualquier cosa, sino a la Patria Liberada en el marco de lo Nacional y lo Social.

Programas como Huerta Grande y La Falda, por citar algunos, adaptados a la realidad de hoy, se hallan a la orden del día en cuanto a su aplicación en las emergencias que se produzcan.

Estos significan el verdadero cambio en la Argentina, apoyados y desarrollados por todos los sectores políticos y sociales que conforman el campo popular y nacional.

La lucha por la libertad inmediata de Milagro Sala no debe circunscribirse a ningún ámbito partidario o referencial particular, porque este es el primer paso para golpear a todos los que se resistan a este engendro ahistórico que es el neoliberalismo, o neoclasicismo económico pro imperialista.

Al capitalismo, tal como es.

Que otros especulen con los cambios y recambio de figuritas, o jueguen a las barajas marcadas de la politiquería barata.

Nosotros queremos liquidar de una vez a los entregadores, saqueadores y explotadores de la Argentina, de sus trabajadores y su pueblo.’ (*)

A casi cuatro años de parido este texto su vigencia es absoluta y necesaria.

El Fuera Macri Ya es una necesidad y un acto de justicia de los de abajo.

Y también el reconstituir el país en serio en una Asamblea Popular, con los trabajadores y pobres a la cabeza, ejerciendo todo el Poder.

JLUO/.

*“Cambiemos II”, revista barrial Desde Boedo.