El odio de las oligarquías está destinado a someter y colonizar al pueblo

EL ODIO DE LAS OLIGARQUÍAS

Por Jorge Rachid

Promover el odio, no es discurso ocasional, es una estrategia comunicacional destinada a generar miedos, con el objetivo de inmovilizar socialmente y a paralizar individualmente a quienes se quiere disciplinar. Es una práctica derivada de la Teoría del Caos esbozada hace varias décadas por Naomi Klein y desarrollada por EEUU en América Latina para el control social, político, económico y militar, de su “patio trasero”.

 

Por Jorge Rachid

 

Promover el odio, no es discurso ocasional, es una estrategia comunicacional destinada a generar miedos, con el objetivo de inmovilizar socialmente y a paralizar individualmente a quienes se quiere disciplinar. Es una práctica derivada de la Teoría del Caos esbozada hace varias décadas por Naomi Klein y desarrollada por EEUU en América Latina para el control social, político, económico y militar, de su “patio trasero”.

Ya lo planteaba Don Arturo Jauretche en su libro Zonceras….reflexionando sobre este tema decía: “las oligarquías odian cuando pierden sus privilegios, los pueblos expresan sus alegría al conquistar derechos”. Así en ese juego de odio-alegría, se van desarrollando los miedos que en caso de ser individuales como el despido, la represión, la falta de alimentos o medicamentos, tienden a hacer que los afectados se transformen en reclamantes del poder, en una práctica que los gobernantes ejercen con despiadada rigurosidad, de brindar a cuentagotas, como quien otorga agua al sediento o comida al prisionero, pero manteniendo el cautiverio.

Esa pretensión que practica el gobierno,  exige provocar la diáspora comunitaria,  para el control social efectivo y dispersar la protesta política. Esta  acción, continua en el tiempo, se acompaña con una política racista, discriminatoria y estigmatizante, agitando el odio hacia “el otro”, aquel compatriota al cual se ha marginado y excluido, se lo ha encerrado en una situación límite, al cual se le puede administrar en dosis terapéuticas mínimas respuestas, que permitan el prebendarismo del benefactor, antes que la adquisición de derechos sociales, derechos de vida, constitucionalmente amparados.

Esas políticas desarrolladas en su tiempo por la dictadura militar, no pudieron con la resistencia pacífica pero firme e inmutable de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Tampoco pudo este proceso que empezó con legitimidad democrática y derrapo en la ilegalidad de ejercicio, con la persecución y la cárcel de los militantes  del campo nacional y popular, bajo las operaciones de servicios de inteligencia y utilizando la Justicia cómplice, ariete del enemigo externo, intrusado en el marco republicano en función de sus objetivos imperiales de dominación. La generación de los miedos, no pudo con la resistencia popular.

Esa práctica desarrolla el poder como política, porque el odio es la herramienta que atraviesa la sociedad para propios y extraños, generando diferentes miedos, los de aquellos que los ejercitan tiene  miedos a lo “que viene”, a los “negros vagos” al estilo martinfierrista, al “populismo” con el cual vivían mejor pero “se lo hicieron intolerable” por lo autoritario, aunque todo su andamiaje haya sido por leyes del Congreso Nacional. Práctica común de los medios hegemónicos: tergiversar la realidad y ocultar las virtudes del enemigo declarado: el peronismo.

Pero los miedos que se originan en el seno del pueblo, después del primer golpe que siempre aturde, va generando un proceso lento pero continuo de resistencia a la caída de sus proyectos de vida, de sus sueños individuales y compartidos, a la posibilidad del “buen vivir” y de brindar a sus hijos un futuro que ilumine, se va organizando, primero para consolarse, segundo para desplegar la solidaridad social compartida, tercero asumir la necesidad de enfrentar al poderoso, cuarto hacerlo con la alegría de la esperanza y así en la lucha continua, el amor vence al odio y la alegría entierra los miedos.

Esa ecuación odio-miedos-alegría es el parámetro de la lucha política entre el poder colonizador, represivo, brutal e inhumano del neoliberalismo, instrumentado por los cipayos al servicio del plan estratégico de EEUU para nuestro país, en donde someter al pueblo es necesario para garantizar a futuro nuestras reservas naturales, nuestros ríos y alimentos, tal cual lo denunció Perón en su testamento Modelo Argentino para un Proyecto Nacional.

Pero esa misma agresividad, esos objetivos ya salidos a la luz, con una amputación de Soberanía Nacional por endeudamiento y entrega patrimonial y de conocimientos e inteligencia argentinas, en un marco de injusticia social dominante, catastrófica socialmente en términos vitales del pueblo, va generando un proceso de unidad nacional patriótica, de lucha democrática, de organización popular, de consolidación política nacional y popular,para que la Patria vuelva a ser y el pueblo sea feliz.

 

Jorge Rachid

PRIMERO LA PATRIA

www.lapatriaestaprimero.org

CABA,