Partida de defunción que confirma el suicidio de su Gobierno hace un año, cuando el único dispuesto a financiarlo fue el FMI.

NI EL CEPO DEL FINAL TE VA SALIR

Por Gustavo Campana

Los preocupados por el incremento del costo de vida, eligieron el modelo más inflacionario que había en vidriera. La caída del cepo (2016), fue un fetiche de campaña electoral de la derecha, que caló muy hondo en las aspiraciones sociales de la clase media.Ahora estaban autorizados a comprar los dólares con los que habían soñado, pero con una pequeña salvedad que no tuvieron en cuenta en el momento de emitir su voto: el alza de la moneda estadounidense y el derrumbe de su capacidad de ahorro.

 

Por Gustavo Campana

1 de septiembre de 2019

 

Partida de defunción que confirma el suicidio de su Gobierno hace un año, cuando el único dispuesto a financiarlo fue el FMI.

Implementado por DNU, con la cobardía que agrega hacerla un domingo, minutos antes de un River-Boca.

Fragmentos de PRONTUARIO (Mayo 2017): “Vengo a anunciar el fin del cepo, el que quiera comprar dólares podrá hacerlo sin restricciones”, firmado Alfonso Prat Gay, el 16 de diciembre de 2015.

De esta manera, el titular de Hacienda y Finanzas, puso en marcha la megadevaluación.

Primer gran impacto en el corazón del salario y enorme factor de engorde en las cuentas bancarias amigas.

El 5 de noviembre de 2015, en plena campaña electoral, Prat Gay aseguró que una devaluación no provocaría grandes costos en materia inflacionaria, porque en la práctica, la economía se manejaba con otros tipos de cambio; fundamentalmente el precio del ilegal.

Aseguró que “con nuestra propuesta, lo que va a suceder es que subirá el dólar oficial, que prácticamente no afecta a nadie y van a bajar los otros, que afectan a la gran mayoría de la población.

El dólar a 9,50 no existe”.

Y por supuesto, que gozaba de buena salud.

Nuestra industria compraba sus insumos vitales a 9,50, por lo tanto una devaluación atentaría con furia contra su futuro.

El 17 de diciembre, el verde superó la barrera de los 14 pesos, más o menos, un alza del 45%.

El primer paso para alterar la distribución del ingreso, para bajar la estatura de los sueldos en el costo empresario, ya estaba dado.

Pero en realidad, la economía había puesto marcha atrás el 22 de noviembre, cuando el Gobierno electo comenzó a adelantar públicamente, todas las medidas que en teoría, siempre se anuncian sorpresivamente para anular tácticas defensivas de los especuladores.

Cuando se efectivizó la devaluación, hacía casi un mes que el capital había arrancado un proceso inflacionario para ampliar sus ganancias en pleno terremoto.

El colchón de precios, que siempre amortigua la caída de los mismos…

Votaron a Macri muchos argentinos que se llenaron la boca hablando de inflación y sin embargo, optaron por el sector que aumentó en ocho años un 740% los impuestos en la Ciudad de Buenos Aires.

Eligieron a los que auspiciaban devaluación, levantamiento del cepo sin anestesia (algo que a muchos oídos les sonó parecido a la toma de la Bastilla) y por consiguiente, bancaron la dolarización de la economía cotidiana.

Por lo tanto, los preocupados por el incremento del costo de vida, eligieron el modelo más inflacionario que había en vidriera.

La caída del cepo, fue un fetiche de campaña electoral de la derecha, que caló muy hondo en las aspiraciones sociales de la clase media.

Ahora estaban autorizados a comprar los dólares con los que habían soñado, pero con una pequeña salvedad que no tuvieron en cuenta en el momento de emitir su voto: el alza de la moneda estadounidense y el derrumbe de su capacidad de ahorro.

Cambiemos los liberó para que hagan, lo que ya no podían hacer…

A mediados de diciembre, podías salir del laburo para meterte en un banco, una financiera o una casa de cambio y para adquirir sin pasar por el tamiz de la AFIP, hasta 2 millones de dólares.

El cinismo del discurso oficial, mostró a la caída del cepo como el regreso de la libertad.

“La lógica de este anuncio es que nosotros retiramos las trabas para que ustedes los trabajadores, los microemprendedores, los creativos, los docentes, hagan lo que tienen que hacer sin que haya un Estado que les esté diciendo: usted puede hacer esto, usted puede hacer lo otro”, anunció Prat Gay.

Con la excusa de nobles medidas, confeccionadas a medida del hombre común, las corporaciones iniciaron la nueva multiplicación de dólares, para volver a alimentar la fuga de capitales; siempre proporcional a la toma de deuda.

El combo de los anuncios del 16 de diciembre, contemplaron la flexibilización de los controles al ingreso de capitales especulativos, que eran observados con lupa desde 2005.

La obligación de permanencia se redujo a 120 días y voló por el aire, la necesidad de un depósito por un año, del 30% del total.

Luego de los anuncios, los capitales golondrinas comenzaron a hacer las valijas y ordenaron sacar pasaje a Buenos Aires.

La eliminación de los subsidios a los servicios públicos, que arrancó con electricidad y gas, se encargó de nivelar en parte, la desfinanciación del Estado que generaron las retenciones; a costa del bolsillo familiar.

 

BONUS TRACK: 

 

En noviembre de 2015, uno de los custodios de Michetti, integrante de la Policía Metropolitana, robó 50 mil dólares y 245 mil pesos, de la casa de la vicepresidenta.

Rápidamente se abrió una investigación judicial para determinar el origen del dinero.

La vicepresidenta indicó que los 50 mil dólares, fueron un préstamo de su pareja Juan Tonelli, para pagar una maestría de su hijo en el exterior (nunca quedó claro cómo obtuvo ese dinero en medio del cepo cambiario, por qué motivo no fue bancarizada la operación y por qué habían llevado el dinero al domicilio de la vicepresidenta, si no estaba elegida ninguna casa de estudios para realizar el posgrado).

200 mil pesos, formaban parte de donaciones para la fundación SUMA y 45 mil iban a ser destinadas a refacciones en su casa.

Los billetes estaban diseminados en sobres en distintos lugares de su casa

El 12 de abril de 2017, el juez federal Ariel Lijo dispuso sobreseer a la vicepresidenta de la Nación, en la causa en que se investigaba el origen del dinero que fue sustraído de su casa.

Para el magistrado no pudo acreditarse ningún hecho delictivo…