Es un modelo atroz la esclavitud, tortura, envenamiento y matanza que se necesita para que existan.

ESTE INFIERNO ES EL AGRONEGOCIO

Día del fuego, así lo llamaron.
El 10 de agosto los hacendados de Nuevo Progreso en Brasil encendieron las primeras llamas de la hoguera que haría arder al Amazonas.
Podría ser una película pero no: estamos viendo por redes sociales cómo un puñado de hombres destruye el mundo para hacerle espacio a las vacas que venderán como carne, a los granos de soja que alimentarán otras vacas aún más infelices, y a cañas para azúcar que rellenará ultraprocesados como la gaseosa que viene en esos combos –ricos, adormecedores, adictivos- del horror.

 

 

Día del fuego, así lo llamaron.

El 10 de agosto los hacendados de Nuevo Progreso en Brasil encendieron las primeras llamas de la hoguera que haría arder al Amazonas.

Podría ser una película pero no: estamos viendo por redes sociales cómo un puñado de hombres destruye el mundo para hacerle espacio a las vacas que venderán como carne, a los granos de soja que alimentarán otras vacas aún más infelices, y a cañas para azúcar que rellenará ultraprocesados como la gaseosa que viene en esos combos –ricos, adormecedores, adictivos- del horror.

El agronegocio es el sistema productivo del capitalismo.

Se sostiene con mentiras.

La primera: no hay otra forma de darle de comer al mundo.

Es un modelo atroz que se traduce en marcas y propuestas hipnóticas que ocultan la esclavitud, tortura, envenamiento y matanza que se necesita para que existan.

El agronegocio son siempre los mismos ingredientes que para producirse necesitan que la tierra sea toda igual.

Un campo yermo, nutrido con fertilizantes sintéticos, aislado con venenos.

Un campo que ahí donde no se da se inventa con fuego.

Por eso hoy arden Brasil, Bolivia y Guatemala, y mañana lo harán Paraguay y Argentina: así avanza la frontera agrícola.

Y verlo es desgarrador: animales y plantas carbonizadas, personas perdidas, suelos hecho trizas.

Las últimas dos fotos las saqué recorriendo un escenario así mientras investigaba para Malcomidos: en el Impenetrable en Chaco, o lo que queda de él. .

“Tenemos que empezar a vivir dentro de los límites de la tierra, centrarnos en la equidad y retroceder unos cuantos pasos por el bien de todas las especies vivas.

Tenemos que proteger la biosfera.

El aire.

Los océanos.

Los bosques”, dice Greta Thunberg, la adolescente sueca, símbolo de las nuevas generaciones que no tienen esperanza sino pánico.

Porque o nosotros dejamos de comernos el mundo, o ellos no tendrán ningún futuro.

El agronegocio es un infierno y no vamos a salir de ahí rezando.

Hay que unirnos contra esos monstruos.

Y hay que cambiar nuestros hábitos. La comida es un acto político.

Cambiemos el supermercado por el mercado agroecologico.

Basemos nuestra alimentación en plantas.

Nos vemos mañana en la embajada de Brasil.