Estamos en horas decisivas de un paso decisivo en un tiempo decisivo de nuestro presente histórico. Y, parece, que hay cosas que no se pueden decir.

LA VEDA ME IMPORTA UN PITO*

Por Eduardo de la Serna

Vivo en un barrio donde la gente tiene vedado el asado, los medicamentos, la luz y el gas, el trabajo y la salud, compartir un día con amigos, vedado el asfalto, vedado arreglar un auto que compraron hace años, o mantener la casa que se deteriora, vedada la verdad… demasiada veda. Y, lo peor, es que muchas de esas vedas, antes no les estaban vedadas.


*Por Eduardo de la Serna
NAC&POP
10/08/2019

Estamos en horas decisivas de un paso decisivo en un tiempo decisivo de nuestro presente histórico.

Y, parece, que hay cosas que no se pueden decir.

Lo llaman veda.

Cuando yo era chico hubo un tiempo que había “veda de carne vacuna”, o veda de circulación automotor según las patentes pares o impares.

Es decir, había cosas que estaban “vedadas”.

Ahora bien, parece que está vedada la campaña electoral… ¿sí?

No se puede (o no se debe) hacer nada que favorezca a un candidato o candidata.

Claro que eso es relativo, supongo.

Porque muchos medios tiran palitos para acá, palitos para allá… y pareciera que es para “influir”.

Ahora bien, yo no estoy afiliado a ningún partido (que yo sepa, porque a lo mejor hasta aportante trucho termino siendo), no soy candidato a nada y nadie me ofreció nada ni para mí ni para mis amigos si ganara (aunque esto es relativo, obviamente).

Vivo en un barrio.

Un barrio donde la gente tiene vedado el asado, los medicamentos, la luz y el gas, el trabajo y la salud, compartir un día con amigos, vedado el asfalto, vedado arreglar un auto que compraron hace años, o mantener la casa que se deteriora, vedada la verdad… demasiada veda.

Y, lo peor, es que muchas de esas vedas, antes no les estaban vedadas.

Me parece que se afanaron todo… se afanaron la esperanza, los trabajos y la salud (hasta los ministerios se afanaron), se afanaron la paz de los barrios y la alegría, la fiesta y hasta el asadito de cada tanto.

En ese sentido, debo decir que alguien me ofreció algo para la gente si ganaba: dignidad, ponerse de pie (es decir, dejar de estar de rodillas y lamiendo botas), felicidad, en suma.

Y eso sueño que sea una realidad, gente de pie y no objeto de turismo extranjero (un pobre por aquí, una casilla allá, una calle de barro más acá… miren, miren, un pasillo).

Sueño que termine la veda, pero no esta veda de 2 días, que no me importa, sino la veda en la que a tanta, pero a tanta gente, un grupo de CEOs les ha vedado la vida.

Esa veda sí me importa.

Esa veda es “la razón de mi vida”.

Para comunicar “buenas noticias” a los pobres me hice cura.

Y en esas estamos, haya o no veda electoral.

EdelaS/