La colonización cultural es funcional a políticas represivas y de ajuste, neoliberales

LA COLONIZACIÓN CULTURAL

Por Jorge Rachid

Desde que la cultura dominante es neoliberal, se han naturalizado situaciones que serían intolerables en tiempos de Justicia Social.
Es entonces necesario identificar los andariveles sobre los cuales transita, esa dominación que somete e instala el miedo y la inseguridad, como factores de disciplinamiento social.
Siempre los colonizadores instrumentaron técnicas de dominación, de acuerdo a las circunstancias que enfrentaron.

 

Por Jorge Rachid

 

Desde que la cultura dominante es neoliberal, se han naturalizado situaciones que serían intolerables en tiempos de Justicia Social.

Es entonces necesario identificar los andariveles sobre los cuales transita, esa dominación que somete e instala el miedo y la inseguridad, como factores de disciplinamiento social.

Siempre los colonizadores instrumentaron técnicas de dominación, de acuerdo a las circunstancias que enfrentaron.

Los pueblos de nuestras tierras, fueron dominados en una primera etapa de la conquista, por el terror a las nuevas armas y a los caballos, aunque fueron excepción los jesuitas con la religión que instalaron un sistema de trabajo menos cruel que la Mita y la Encomienda, menos inhumano, pero igualmente rentable.

Cuando la organización social de gobernadores primero y virreyes después, ya conformadas determinadas oligarquías y burocracias, la Inquisición en lo religioso y el poder económico, dominaron la escena, sometiendo a los plebeyos a las determinaciones de los gentiles, que en etapas posteriores, el poder denominaría los civilizados, frente a la barbarie u hombres de bien ante los negros desposeídos.

En nuestro tiempo, que ha retrocedido un siglo en su concepción cultural y económica, a raíz de la naturalización de la primarización de la economía y del abismo social, se repite el fenómeno de la instalación del miedo como método coercitivo de dominación social, conjunto al cual se le imponen políticas de ajuste que deterioran la calidad de vida con la simpleza de culpabilizar al pueblo, de haber obtenido pautas de Justicia y Solidaridad Social.

Esa colonización, sumada al hambre, la pobreza y el desempleo, son las condiciones necesarias del enemigo para dominar nuestro país, condicionar su economía, transformando en deudores económicos y sociales al conjunto del pueblo.

En una palabra se apropian de nuestra Soberanía, entregando tierras a la extranjería, como en el siglo XlX, facilitando bases militares extranjeras, aceptando la ocupación colonial de Malvinas, destruyendo la investigación científico tecnológica y la industria nacional, entre otras medidas, que constituyen un proceso colonial.

Pero la Argentina del siglo XXl tiene, a diferencia del resto de América Latina, un proyecto nacional y popular en vigencia desde hace 70 años, objeto del deseo del enemigo en su afán de destrucción de ese vallado que es el peronismo y sus compañeros de ruta del Movimiento Nacional y Popular.

Ese peronismo filosófico, tiene además expresión política en la Comunidad Organizada, es decir las organizaciones Libres del Pueblo, como el movimiento obrero organizado, los movimientos sociales y las miles de formas organizativas que toma el pueblo en lo territorial para defender sus derechos y luchar por la Patria.

Es ahí donde chocan los planes del diseño imperial de EEUU y sus lacayos locales, en la expansión de sus políticas macro económicas que pretenden asfixiar la economía nacional, que es la etapa neoliberal del endeudamiento y la timba financiera.

Pero además enfrentan fuertes resistencias al armado estructural del saqueo de las riquezas del ahorro interno genuino, de los sistemas solidarios desde salud a previsionales, en direccionamiento a los planes del Banco Mundial y del FMI.

Pero la ocupación neocolonial se concreta en la dependencia de las hipótesis de conflicto impuestas por el enemigo, que son funcionales a sus intereses como son la lucha contra el socialismo, el populismo, el narcotráfico, el terrorismo, arrasando nuestras propias estrategias geopolíticas que desde Perón e Irigoyen, siempre fueron neutralistas frente a los conflictos intercapitalistas de otras latitudes.

La unidad latinoamericana, que el enemigo quiere destruir, construyendo un Muro ideológico reaccionario y colonial, es el mejor ejemplo de la necesidad de fortalecer el UNASUR, plantear el Continentalismo, dar la batalla en la globalización desde nosotros, no desde el Imperio Unipolar que pretende encerrarnos en su propios intereses.

El mundo Multipolar espera a nuestra región en la apertura, como bloque a las discusiones necesarias que afiancen nuestra identidad y defienda los intereses del pueblo argentino y de la Patria, hoy entregada a la voracidad de un capitalismo salvaje, inhumano y cruel que mata y somete a los pueblos.

Esa es la lucha, ese es el destino y objetivo de consolidar la Patria en democracia, cuando votamos y nos organizamos en la lucha, que siempre estará presente ante los avances del Imperio y sus lacayos.

 

 

Jorge Rachid

PRIMERO LA PATRIA

CABA. 5 de agosto de 2019