El estado mental de Assange ha sido causado por su tratamiento en Gran Bretaña, Suecia, Estados Unidos y Ecuador

EE.UU. QUIERE ‘UN CASTIGO EJEMPLAR´ PARA ASSANGE CON LA CÁRCEL

Nils Melzer, Relator Especial de la ONU sobre Torturas, ha denunciado a través de un informe oficial que Julian Assange estaría «expuesto a un riesgo real de torturas u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes», si terminara en una cárcel estadounidense. Advirtiendo además que la extradición a los Estados Unidos empeoraría severa y peligrosamente el ya frágil estado psicológico del creador de Wikileaks

 

Por Redcom

Kaos en la Red

29 de julio 2019

 

En una nueva demostración de cinismo, la administración yanky expresa abiertamente que: «Estados Unidos toma muy en serio sus obligaciones conforme al derecho internacional de los derechos humanos. Las personas extraditadas a los Estados Unidos cuentan con el debido proceso legal y las garantías de juicio justo».

Nils Melzer, Relator Especial de la ONU sobre Torturas, ha denunciado a través de un informe oficial que Julian Assange estaría «expuesto a un riesgo real de torturas u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes», si terminara en una cárcel estadounidense. Advirtiendo además que la extradición a los Estados Unidos empeoraría severa y peligrosamente el ya frágil estado psicológico del creador de Wikileaks

Conocidas las denuncias, el gobierno de los Estados Unidos salió inmediátamente al cruce de las graves acusaciones y advertencias del Relator especial de la ONU Nils Melzer, prometiendo de que Assange tendrá un «juicio justo» por los cargos de «espionaje», y rechazó los comentarios acusatorios de Melzer sobre que la administración Trump «intenta hacer un ejemplo de él» con cargos excesivos y penas de cárcel.

El fundador de WikiLeaks se encuentra en una cárcel de Londres a la espera de una lucha legal contra la extradición a los EEUU, donde ha sido acusado de «conspiración» por recibir y divulgar «documentos secretos» que supuestamente obtuvieron de la «informante» Chelsea Manning en 2010.

El equipo de Assange argumenta solidamente de que su defendido no recibirá un juicio justo si se lleva a cabo la extradición, y que esa extradición sería peligrosa para su salud, argumentos reforzados, ahora, por el informe de Melzer.

En mayo, después de visitar a Julian Assange en la prisión de Belmarsh, para una entrevista y un examen psicológico, Melzer había concluido que los Estados UnidosGran BretañaSuecia y Ecuadorcompartían la responsabilidad de la «tortura psicológica» de Assange.

El domingo surgieron nuevos detalles de las conclusiones de Melzer, después de la publicación de las cartas que Melzer envió a los respectivos gobiernos de esos países.

El Comisionado de Derechos Humanos de la ONU también publicó dos respuestas recibidas de los Estados Unidos y Suecia que rechazaron enérgicamente las afirmaciones y los argumentos de Melzer. Pero en sus cartas, Melzer dió nuevos detalles del régimen carcelario de Assange.

En el momento de su visita, Assange estaba encerrado en su celda durante aproximadamente 20 horas al día, comiendo todas sus comidas en un espacio reducido de 2 por 3 metros con “una cama, un armario, un pizarrón, instalaciones sanitarias básicas, una silla y una ventana de tamaño mediano».

Melzer pidió que se le diera acceso -a Assange- a la biblioteca y al gimnasio de la prisión, y expresó su preocupación de que su situación «obstaculice gravemente sus capacidades para prepararse adecuadamente» en su lucha legal.

Melzer dijo que la «capacidad cognitiva y sensorial de Assange ha estado, y aún está significativamente deteriorada» después de su confinamiento de seis años en la embajada de Londres en Ecuador.

Assange ha mostrado síntomas de exposición sostenida a «estrés psicológico severo, ansiedad y sufrimiento mental y emocional relacionado» que podría causar «trastornos de estrés depresivo y postraumático mayor«, ha enfatizado Melzer.

Si fuera extraditado a los EEUU «es probable que su condición actual se deteriore dramáticamente, con secuelas psicológicas y sociales graves a largo plazo».

Melzer, está gravemente preocupado de que las autoridades de los Estados Unidos tuvieran la intención de «hacer un ejemplo» de Assange, de castigarlo personalmente y así disuadir a los demás.

Teme que el «Sr. Assange sea confrontado con cargos excesivamente expansivos y sujeto a sanciones penales excesivamente severas ”.

El estado mental de Assange ha sido causado por su tratamiento en Gran Bretaña, Suecia, Estados Unidos y Ecuador. Las autoridades judiciales de Suecia y Gran Bretaña han creado y mantenido deliberadamente el estancamiento legal que impidió que Assange enfrentara acusaciones de violación y agresión sexual en Suecia.

Suecia, utilizó una «narrativa de sospechas de violación» para «minar deliberadamente su reputación y credibilidad». Ecuador lo había hostigado con «restricciones reglamentarias excesivas y vigilancia» en su embajada de Londres.

Además, en los cuatro países, los medios de comunicación, las figuras políticas y los altos funcionarios, incluidos los magistrados, han sometido a Assange a «atentados públicos, intimidación y difamación sin restricciones».

En este contexto represivo, al que viene siendo expuesto, ha causado en Assange una «ansiedad crónica, estrés y depresión, y un intenso sentido de humillación, aislamiento, vulnerabilidad e impotencia … los efectos acumulativos claramente representan tortura psicológica».

Melzer hizo un llamado a Gran Bretaña para que no extradite a Assange, y a Estados Unidos para garantizar un juicio justo y un trato justo en prisión. Por estas horas, ninguna respuesta de Gran Bretaña fue publicada por la ONU el domingo.

Suecia, en una respuesta fechada el 12 de julio, había afirmado que la acción de los fiscales contra Assange ha sido independiente del gobierno y su proporcionalidad ha sido probada y confirmada por el Tribunal Supremo sueco. Además «refuta fuertemente» la implicación de Melzer en que los fiscales estaban «haciendo algo más que investigar» las denuncias de violación y agresión sexual contra Assange.

Por su parte la administración Trump negó cualquier tortura a Assange y dijo que la acusación parecía basarse en declaraciones públicas de los medios de comunicación, funcionarios políticos y gubernamentales, y que ese tipo de declaraciones no equivalían a castigo, y mucho menos a torturas. Declaró sentirse «profundamente preocupado» por las afirmaciones de Melzer, que tenían «implicaciones peligrosas para la libertad de expresión, la democracia y el estado de derecho».

También rechazó categóricamente la afirmación de que Estados Unidos torturaría o maltrataría a Assange si fuera extraditado.

En una nueva demostración de cinismo, la administración yanky expresa abiertamente que:

«Estados Unidos toma muy en serio sus obligaciones conforme al derecho internacional de los derechos humanos. Las personas extraditadas a los Estados Unidos cuentan con el debido proceso legal y las garantías de juicio justo«.

 

El ladrón juzga por su condición.

Nada más que agregar, Señor Juez.