Un día, cansado de héroes machos, escuchará a cuatro chicas, a sus hijas, al verdadero héroe, el colectivo, la colectiva.

EL OESTERHELD DE REP

Por Miguel Rep

En el altillo de un chalecito burgués, a finales de los cincuenta, un guionista escribe.  Es de noche, y esa soledad es interrumpida por un holograma que viene del futuro. Un rubio se dibuja en la penumbra, desde el éter.
Sobresaltado, Germán escucha lo que viene a decirle. El Eternauta le cuenta a un narrador su desventura acerca de tiempos ominosos.

EL OESTERHELD DE MIGUEL REP

Por Miguel Rep
Pagina/12
28 de julio de 2019

En el altillo de un chalecito burgués, a finales de los cincuenta, un guionista escribe.

Es de noche, y esa soledad es interrumpida por un holograma que viene del futuro.

Un rubio se dibuja en la penumbra, desde el éter.

Sobresaltado, Germán escucha lo que viene a decirle.

El Eternauta le cuenta a un narrador su desventura acerca de tiempos ominosos.

Siempre hay eternautas en pos de narradores.

Vienen del pasado o del futuro.

Nunca desde el presente.

Cualquier figura que zafe del presente es un viajero temporal.

Oesterheld lo sabe, lo sabía, lo sabrá, y oirá a Mort Cinder, a Ernie Pike, a Sherlock Time, y a Juan Salvo.

Pero un día, cansado de héroes machos, escuchará a cuatro chicas, a sus hijas, al verdadero héroe, el colectivo, la colectiva.

Oirá, y dejará la máquina de escribir, el altillo, la espera de fantasmas, todo eso dejará Oesterheld a un lado.