¿No se enojan por no advertir que el pueblo se está cagando de frío y de hambre?

ALGUNOS PENSAMIENTOS DEL COMPAÑERO BRION Y UN POEMA DE JOSE MARIA CASTIÑEIRA DE DIOS

Por Daniel Brion*

Salgo a la calle, decía, y veo cada vez más y no es que estén más visibilizados,
¡definitivamente son cada vez más! hombres, mujeres, jóvenes, adultos, ancianos y niños buscando que comer y donde dormir, mientras circulamos con nuestros vehículos y –resignadamente- los vamos como agregando al paisaje citadino, se convierten en parte de él, resignadamente, pero como decía San Mateo, predicar la resignación es predicar la esclavitud.


Por Daniel Brión

NAC&POP

19/07/2019

Qué extraño el oficio de escribir, sentir una voz que dentro y vaya a saber por qué, impulsa a sentarse frente a una hoja en blanco y volcar lo que esa voz está diciendo y, a veces, gritando.

Me pasa a esta edad replantearme tantas cosas … como una vez dijo el maestro Castiñeira “¿Y esto fue todo?” para luego en convertirse en el título de uno de sus libros.

Salgo a la calle, siento el frio de las últimas semanas, donde hasta los huesos
tiritaban, es frío que se suma al frío del alma, al del corazón, al frío que brota desde las entrañas mismas de cada individuo, ¿o sería mejor decir brota en algunos individuos?

Seguramente es así … no en todos, en algunos, que por suerte día a día se van incorporando al sentimiento.

Salgo a la calle, decía, y veo cada vez más y no es que estén más visibilizados,
¡definitivamente son cada vez más! hombres, mujeres, jóvenes, adultos, ancianos y niños buscando que comer y donde dormir, mientras circulamos con nuestros vehículos y –resignadamente- los vamos como agregando al paisaje citadino, se convierten en parte de él, resignadamente, pero como decía San Mateo, predicar la resignación es predicar la esclavitud.

Entonces aparece un Club, River Plate, que detecta que es necesario que la sociedad tome las riendas, que haga algo, que se inmute e inmiscuya, y abre las puertas, da de comer aloja, y esas puertas se transforman en miles de puertas que imitan, corazones que se unen, individuos que se ocupan de sus semejantes.

Yo, que soy bostero, grito “dale River carajo”, pero después leo que “se enojan” con el presidente del Club River reclamándole ¿porque no organizó algo con ellos oficialmente?

¿De verdad lo dicen?

¿Se enojan con el que trata de llevar una solución por el simple hecho de no haberlo compartido con los responsables del Estado?

¿No se enojan por no advertir que el pueblo se está cagando de frío y de hambre?

Pero el árbol, por lo menos ese árbol, no nos debe tapar el bosque.

Más allá de los “enojos” oficiales hay que poner en acción a la sociedad, la Patria es el otro supimos decir y sigue siendo así.

Cuanta indiferencia, que falta de asistencia, recordaba hace unos días que tras la segunda guerra mundial y luego que el único país de la tierra que hizo la barbaridad, de arrojar bombas atómicas en Nagasaky e Hiroyima, reitero único país en el mundo que hizo eso (y ahora anda buscando la paja en el ojo ajeno acusando a otros países de tener armamento nuclear); los beligerantes de siempre comenzaron a pensar en una bomba neutrónica para poder ser arrojada en las ciudades y pueblos de este planeta y que afecten –de muerte- sólo a los seres vivos sin destruir edificaciones, plazas, monumentos, etc., la
pregunta entonces sería ¿no los destruyen para que los disfrute quién?

¿Los muertos, las personas y animales que si morirán?

Bueno así veo a Buenos Aires, me dicen “cada vez está más linda Buenos Aires” pero los habitantes cada vez más se van sumando más a la ola de desamparados por su nivel de pobreza, sin que comer ni donde vivir.

En una palabra ¡cayó la bomba neutrónica”, “no bombardeen Buenos Aires” decía Charly, que alguien le avise que no le hicieron caso.

Me duele cada uno de mis hermanos, los veo sufrir el frío y hurgar en la basura de los restaurantes buscando comida.

Me duele el frío, el hambre, el nivel de pobreza, todo me duele.

Más allá de ideologías, utopías, más allá de todo, me duele, se entiende ¡me duele!

Y mucho.

Por eso dejé de aceptar dar charlas o ir a charlas donde todos pensamos igual, me dije: ¿ir para que los que piensas como yo me aplaudan o digan mira que bien lo que dijo?

¿ Ir para hacer número?

No sirve me respondí, entonces comencé a hacer lo que hace muchos años atrás hicieron quienes nos precedieron en el camino, hablar en el super, en el
almacén, en la calle, en la farmacia, decir lo que pienso en esos lugares, no es una charla, no es bajar línea es decir y verbalizar lo que está sucediendo –en mi concepto, claro- para espanto de algunos, para cabezas que afirman en otros casos y para quienes escuchan en silencio sin hacer una mueca en otros.

«Pero poner en evidencia, no resignarse diciendo …” y bueno, te cobran eso porque eso es lo que vale.”, “¿qué vas a hacer, no sirve que te pongas nervioso?”

Pero no me basta y me sigue doliendo el frio y el hambre de los demás, la pobreza me lastima, la desidia del Estado ausente me pone mal.

En fin, tenía ganas de soltar esto que me andaba dando vueltas y para quien, reitero, adopta el oficio de escribidor es necesario poder sacarlo afuera, escribirlo, soltarlo a volar.

Y como siempre hay que volver a los maestros voy a compartir también otra cosa, algo que escribió el maestro José María Castiñeira de Dios

A UN “CHICO DE LA CALLE”

Manos que no dais ¿Qué esperáis?
(me lo contó mi madre)

1
Si digo que me amarga tu amargura
¿basta con esto para mi conciencia?
¿basta con que me arrope de clemencia
o cubra tu indigencia de ternura?

¿Basta que clame por tu desventura
o me apiade, tal vez, de tu inocencia?
¿o basta que en la calle y su inclemencia
de mi te aparte como a la basura?

Y aunque bien sé, gorrión, que andás perdido
y estás quebrado como el Cristo herido,
yo te niego una vez, y tres y ciento.

de veces, porque mi alma de cristiano
nada te dio, ni un dedo de la mano,
sólo palabras que se lleva el viento.

2
Siento como una herida duplicada
tu hambre, tu soledad y tu amargura
y ese escozor de la lastimadura

que me clava en el alma tu mirada.
Sé que nada de mi te he dado, nada
más que la compasión de mi ternura
y esta moneda falsa de escritura
que tiro hacia tu mano desolada.

Y es que no soy tu Cristo, ni lo intento;
no soy tu Salvador; tan sólo un viento
que gira en su egoísmo y gira y gira.

¡Déjame solo, deja de clavarme
tu mirada de pena, y de acusarme!
Yo sé que por tus ojos Dios me mira.

3

(Un pobre me tiende su mano)

¿Y esclavo de qué piel estoy cautivo?
siento que Dios me ha dado esta existencia
para escudarme tras de la inocencia
y librarme del peso con que vivo.

¿Es que yo soy un ser caritativo?
Sé que, al nacer, me dio la Providencia
un mandato de amor cuya evidencia
el alma impone al corazón altivo.

¿No lo ves, hermano, mi dolor humano?
Dame tu mano tensa como un puente
para que mi vivir no sea en vano
ya que por ti yo puedo, humildemente,
casi caritativamente, de tu mano,

ir hacia Dios sin esconder la frente

4
(plegaria)

Señor, que nunca me negaste nada,
Nada te pido para mí, te pido
Sólo por cada hermano dolorido,
Por cada pobre de mi tierra amada.

Te pido por su pan y su jornada,
por su pena de pájaro vencido,
Por su risa, su canto y su silbido,
hoy que la casa quedó callada.

Te pido, con palabras de rodillas,
una migaja de tus maravillas,
un mendrugo de tu amor para sus manos.

una ilusión, sólo una puerta abierta
hoy que la mesa se quedó desierta
y lloran, en la noche, mis hermanos.

Mateo 25:35-40 35
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?

¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?
¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

 

NOTA DE LA NAC&POP: Daniel Brion es autor de los libros: Fermín Chavez Inédito; El Presidente duerme; Juan Hipolito Vieytes Jabonero y Revolucionario; Quien Quiera Oir, Que Lea; Hossana – Los Palotinos En San Patricio. Es hijo de Mario Brion, fusilado en los basurales de José león Suarez durante la represión a la contarevolución del general Juan José Valle.