Asistimos a un capítulo nuevo de la entrega a que nos tiene acostumbrados no solamente el Gobierno de Mauricio Macri sino, históricamente, el bloque de poder al que representa.

NO AL ACUERDO CON LA UNIÓN EUROPEA

Comunicado – Organización Nacional Peronismo Militante

Como un nuevo “Pacto Roca-Runciman”, Mauricio Macri y el canciller Faurie han firmado ahora, por vía del Mercosur devaluado que supieron construir, un acuerdo con la Unión Europea, mediante el cual se sacrificarían en el altar de las ganancias de unos pocos sectores e individuos las posibilidades de afianzamiento de nuestras fuerzas productivas, nuestra integración social y nuestras capacidades nacionales en todos los ámbitos que podrían cimentar un desarrollo soberano y sustentable de nuestra nación.

 

Comunicado – Organización Nacional Peronismo Militante

 

Asistimos a un capítulo nuevo de la entrega a que nos tiene acostumbrados no solamente el Gobierno de Mauricio Macri sino, históricamente, el bloque de poder al que representa.

Como un nuevo “Pacto Roca-Runciman”, Mauricio Macri y el canciller Faurie han firmado ahora, por vía del Mercosur devaluado que supieron construir, un acuerdo con la Unión Europea, mediante el cual se sacrificarían en el altar de las ganancias de unos pocos sectores e individuos las posibilidades de afianzamiento de nuestras fuerzas productivas, nuestra integración social y nuestras capacidades nacionales en todos los ámbitos que podrían cimentar un desarrollo soberano y sustentable de nuestra nación.

El cambio de signo político producido en las dos principales economías del Mercosur, Argentina y Brasil, ha facilitado este acuerdo, es cierto, justamente porque una mentalidad oligárquica y colonial, proimperialista y neoliberal, ha depuesto todas las barreras que la prudencia indica a la hora de negociar con una región cuya asimetría respecto de la nuestra debiera ser ocioso señalar a la hora de pensar en cualquier “tratado de libre comercio”.

En efecto, para el Gobierno, la prioridad fue firmar el tratado, tal como lo manifestaron en distintas oportunidades algunos de sus funcionarios, reconociendo implícitamente que no se estaba negociando según la defensa del interés general de la nación y su pueblo. Por eso se logró el dudoso éxito de acordar lo que no se había podido durante más de 20 años. Una estrategia semejante, tal como en los demás aspectos desplegados en política exterior por el gobierno de Macri, sólo puede ir en detrimento de los intereses nacionales.

Lo que sucede, es que el bloque antinacional que hoy encarna la presidencia de Mauricio Macri ha decidido justificar en una supuesta necesidad de “reinsertarnos en el mundo” la adopción de compromisos internacionales que funcionarían como anclas para las reformas estructurales internas destinadas a definir una nueva matriz económico-distributiva que consolide el predominio de aquel bloque y dificulte los intentos nacionales por generar una política soberana y popular. No hay novedad: desde las Invasiones Inglesas hasta hoy, siempre ha habido en Argentina un sector que buscó consolidar su posición interna echando mano del auxilio imperialista, para lo cual no dudó en someter nuestra soberanía y, así, a las clases populares y sus liderazgos nacionales.

Con la cantinela de la reinserción en el mundo, lo que en realidad se busca es el realinamiento y subordinación a lo que algunos llamaron nuestros “aliados tradicionales” pero que no son más (ni menos) que nuestros “opresores históricos”, aceptando irrestrictamente las reglas de juego que éstos nos imponen, para beneficio de la oligarquía financierizada que hoy nos gobierna, y subordinándonos también, por supuesto, a los intereses de los grandes capitales, tal como hasta ahora lo han hecho sobreendeudando a nuestro país.

Afirmamos, entonces, que no estamos frente a un “acuerdo de libre comercio” sino a un nuevo “estatuto legal de coloniaje”, que llevaría a la destrucción del trabajo, la industria y la ciencia, tanto de nuestro país como de los demás integrantes del Mercosur, y a una subordinación estructural a los intereses geopolíticos y económicos de la Unión Europea.

Más allá del sospechoso secretismo que se viene imponiendo sobre el tema, podemos afirmar que el verdadero objetivo de este “acuerdo” es desindustrializar al país, desarticular al movimiento obrero organizado –factor que dificulta esa destrucción de nuestra matriz industrial– y organizar a la Argentina alrededor de la producción de materias primas y de los hiper beneficios financieros que extraen sistemáticamente la riqueza nacional. Se busca impedir la puja distributiva en favor de los sectores populares, a través del aumento de la masa de desocupados. El objetivo estratégico del Gobierno y sus sostenedores es instalar un modelo político, económico, social y cultural pre-peronista.

Este acuerdo:

– no implica ninguna “libertad de comercio”. Por el contrario, establece una regulación muy clara para garantizar que no haya impedimentos al ingreso de productos, servicios y capitales de las grandes transnacionales de origen europeo a los países de nuestra región;

– garantiza el abuso de las grandes corporaciones económicas, que podrán arrasar sin restricciones a las pequeñas y medianas industrias locales, que viven de nuestro mercado interno;

– entrega nuestra soberanía en materia de patentes y “denominaciones de origen”, allanándose sin restricciones al interés europeo en esta materia y dificultando el acceso de nuestra población a bienes de consumo esenciales, que se verán encarecidos, además de destruir la producción local de algunos de ellos, como los medicamentos, entre los más relevantes;

– nos lleva a la pérdida de nuestro principal mercado de exportaciones, Brasil, que será inundado por productos europeos, y, para colmo, según lo que hasta hoy se conoce de las negociaciones, no implica garantía de acceso a los mercados europeos para nuestros productos agrícolas, toda vez que los europeos no parecen dispuestos a reducir las subvenciones al sector o a aumentar significativamente la cuota de importación de carne (y, si así fuera, el beneficio de un único sector no justificaría la dimensión de la entrega).

En definitiva, más allá de otros elementos que puedan tenerse a medida que pasen las semanas, se advierte ya que con este “acuerdo” no aumentarán tanto nuestras exportaciones como sí las importaciones, y aumentarán  las asimetrías existentes entre el Mercosur y la Unión Europea, en términos comerciales, económicos, industriales y tecnológicos, siempre en favor de los europeos y subordinándonos de forma estructural a los designios de las transnacionales europeas. Esas asimetrías impactan principalmente sobre nuestra industria y nuestro complejo científico tecnológico, de tal manera que acentuarían, en el mejor de los casos, un perfil agroindustrial que, al reprimarizar nuestra economía y limitarla a agregar valor en el sector alimenticio, atentarían contra un desarrollo que posibilitara la inclusión de las grandes mayorías al aparato productivo, propiciando un modelo con escasa empleabilidad, que empujaría a la desocupación a nuestros compatriotas y, para peor, tensaría los precios de los alimentos, traccionados por el valor internacional, con gran perjuicio para el costo de nuestra propia alimentación.

La parafernalia mediática ya ha comenzado su tarea de apoyatura a este ruinoso “acuerdo”, montándose en la histórica subordinación cultural eurocéntrica de amplias capas de nuestra sociedad, proclives a despreciar las propias capacidades. La tarea de la militancia y la población con conciencia nacional es advertir al conjunto de nuestro pueblo acerca de los perjuicios trascendentales que implica esta nueva amenaza a la soberanía nacional y al desarrollo social, que nuestro Canciller anunció entre sollozos a un presidente que dormía mientras supuestamente se discutía el interés nacional.

Instamos a los actuales integrantes del Congreso nacional y a quienes resulten electos/as en el próximo turno electoral a rechazar sin medias tintas este nuevo “estatuto legal del coloniaje”. Que la Patria deje de ser colonia es condición necesaria para no vernos mañana caminando entre sus ruinas.

 

Organización Nacional Peronismo Militante

Héctor Fernández, Secretario General

30-6-2019