Por esos días había una vecina de Chicha que nunca cruzaba la calle. La vecina que prendía la luz era la misma que hoy leyó la carta de Galeano. Era Hebe./

LAS DOS VECINAS

Que prendía las luces y salía a la calle cuando se escuchaban disparos y los demás se escondían. Entre las cosas que Chicha rescató había un pagaré de Posky para Diana que decía: “Vale un millón de besos”. Muchos años después Chicha iba a volver a encontrar su casa en ruinas. Esta vez no fueron los milicos. Fue la inundación de la Plata que causó casi 100 muertos. La calle 47, donde vivía Chicha, fue una de las más castigadas. Todo estaba destrozado. Chicha no se preocupó por los muebles ni por la ropa.
Se preocupó por los papeles.

 

Por esos días había una vecina de Chicha que nunca cruzaba la calle.

Que prendía las luces y salía a la calle cuando se escuchaban disparos y los demás se escondían.

Entre las cosas que Chicha rescató había un pagaré de Posky para Diana que decía: “Vale un millón de besos”.

Muchos años después Chicha iba a volver a encontrar su casa en ruinas.

Esta vez no fueron los milicos.

Fue la inundación de la Plata que causó casi 100 muertos.

La calle 47, donde vivía Chicha, fue una de las más castigadas.

Dos personas murieron ahogadas a menos de 50 metros de Chicha.

Ella se salvó porque Máxima la convenció a último momento de ir a la casa de los vecinos del piso superior.

El agua superó el metro y medio y todo quedó dado vuelta.

A la mañana siguiente acompañé a Chicha a bajar a su casa y encontrarse con el desastre.

Todos los muebles estaban dados vuelta.

Todo estaba destrozado.

Chicha no se preocupó por los muebles ni por la ropa.

Se preocupó por los papeles.

Por sus archivos que daban testimonio de casi 40 años de búsqueda.

Esta vez no estuvo sola.

Al rato su casa se pobló de amigos y amigas que colocaron cuerdas de pared a pared y se pusieron a colgar papeles con broches de ropa para que se secaran.

Cuando le quieren quitar los archivos a Hebe y ella los defiende, me acuerdo de Chicha secando papeles.

Las dos cuidaron los papeles.

Guardaron todo.

Hoy Hebe me regaló uno de esos papeles: una carta manuscrita de Pepe, el marido de Chicha, de 1978.

Galeano no lo contó y Hebe tampoco, pero en la puerta de la casa de Chicha alguien pintó “Madre de terrorista”.

En la casa de la vecina que prendía la luz pintaron lo mismo. “Madre de terrorista”.

La vecina que prendía la luz era la misma que hoy leyó la carta de Galeano.

Era Hebe./