Cuando los intelectuales son humildes y honestos, lo reconocen apuntalando los movimientos populares, más allá de identidades y formaciones académicas.

PENSAMIENTO CRÍTICO, FORMACIÓN DE CUADROS Y COMPROMISO MILITANTE

Por Jorge Rachid

Después de atravesar en el desierto neoliberal por casi 4 años, con pérdidas significativas de derechos conquistados, derrumbe de instituciones republicanas, de cultivar odios, persecuciones y presos políticos en democracia, por parte del enemigo, que sigue siendo enorme por su despliegue estratégico desde EE.UU, es necesario no subirse a ninguna euforia anticipada, que puede colocar en riesgo la victoria reparadora del país.

 

Por  Jorge Rachid

Después de atravesar en el desierto neoliberal por casi 4 años, con pérdidas significativas de derechos conquistados, derrumbe de instituciones republicanas, de cultivar odios, persecuciones y presos políticos en democracia, por parte del enemigo, que sigue siendo enorme por su despliegue estratégico desde EEUU, es necesario no subirse a ninguna euforia anticipada, que puede colocar en riesgo la victoria reparadora del país.

Es que las batallas por venir, no serán por ubicaciones en determinadas listas, la única victoria del campo popular, será el desalojo de un gobierno apátrida, cipayo y colonialista.

No hay otras victorias parciales.

No existen victorias individuales. Sólo se pueden consolidar a futuro los espacios a lograr, para construir el poder necesario para gobernar, el concurso organizado del pueblo en ese colectivo soñado de la Comunidad Organizada.

Desde esa perspectiva, la formación de cuadros políticos, imbuidos de historia, filosofía, análisis crítico, ideología, construcción de pensamiento propio, compromiso militante, voluntad política, es la garantía necesaria de proyección futura pero además de la fortaleza necesaria para dar vuelta la batalla cultural, sin duda el hecho determinante de una victoria consolidada en caudal y convencimiento popular.

Es que el daño que ha producido por años la cultura dominante neoliberal, que apuntó con precisión a borrar los 70 años de historia peronista, como elemento imprescindible de culminar una colonización que imagina el Imperio desde el siglo XlX, sobre América Latina, es enorme.

No pudieron ni podrán, porque el análisis que realiza el enemigo, no comprende ni respeta la construcción del pensamiento americano que expresa, el movimiento nacional y popular, asentado en la historia viva del sincretismo de subjetividades, que forjaron nuestra identidad nacional de Patria Grande.

En ese marco conceptual, de un peronismo que ha sabido integrar el pensamiento de otras latitudes, como bien nos enseñó Perón que somos una doctrina que incorpora lo mejor de los pensamientos filosóficos de otros lares.

De ahí que no somos ni sectarios ni excluyentes, cuando de luchar por la Patria se trata. Hombres del marxismo como Puiggros, Hernández Arregui, Abelardo Ramos o como Rodolfo Walsh, devenido del nacionalismo católico, se integraron al reconocer al único sujeto histórico que construye los nuevos paradigmas, que es el pueblo.

Cuando los intelectuales son humildes y honestos, lo reconocen apuntalando los movimientos populares, más allá de identidades y formaciones académicas.

Formar cuadros construye en lo estratégico, forjar pensamiento crítico fortalece la lucha política en éste tiempo difícil y el compromiso militante apuntala la voluntad de cambiar la historia y construir los pilares estructurales, que permitan a la Patria diseñar una estrategia soberana de desarrollo y justicia social, que nos ha hecho en nuestra Patria Grande, un ejemplo de movilidad social ascendente, por ese aporte permanente del peronismo a la historia y a la conciencia de los argentinos.

 

Jorge Rachid

CABA, 20 de junio de 2019