El ex Secretario de Estado de EE.UU. Kissinger pidió por Argentina al FMI, preocupado por la expansión china

KISSINGER SE MUESTRA EN SU ANTIPERONISMO

Por Walter Schmidt

¿Cuál era el motivo de la llamada de Kissinger a Lipton? La ayuda del FMI a la Argentina. De hecho, su interés también fue clave. Quien fuera asesor de Seguridad Nacional del gobierno de Richard Nixon, tiene una visión geopolítica acerca de la importancia desocorrer al gobierno de Mauricio Macri: el terror chino. Desde hace tiempo, la Casa Blanca observa con preocupación el desembarco de China en América Latina. Beijing se ha convertido en el principal rival de Washington en el mundo, inclusive en América del Sur.

 

Por Walter Schmidt

Clarín.com

30/05/2019

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump con el ex secretario de Estado Henry Kissinger.

Foto: Andrew Harrer/Bloomberg.

 

El estadounidense David Lipton es, formalmente, el subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional desde el 1 de septiembre de 2011. El número dos del FMI, detrás de la directora de origen suizo, Christine Lagarde, está acostumbrado a hablar con presidentes y altos funcionarios de todo el mundo, pero la llamada que le anunció su secretaria le llamó poderosamente la atención.

– Señor Lipton, está en línea el señor Henry Kissinger– le adelantó su colaboradora.

Pese a sus 96 años, Kissinger, el ex secretario de Estado (Canciller) de los Estados Unidos no sólo no está retirado: viaja en avión periódicamente para reunirse con líderes de la talla del ruso Vladimir Putin y del chino Xi Jinping, además de asesorar al presidente norteamericano, Donald Trump.

¿Cuál era el motivo de la llamada de Kissinger a Lipton?La ayuda del FMI a la Argentina. De hecho, su interés también fue clave. Quien fuera asesor de Seguridad Nacional del gobierno de Richard Nixon, tiene una visión geopolítica acerca de la importancia desocorrer al gobierno de Mauricio Macri: el terror chino.

Desde hace tiempo, la Casa Blanca observa con preocupación el desembarco de China en América Latina. Beijing se ha convertido en el principal rival de Washington en el mundo, inclusive en América del Sur.

Durante una gira que en el pasado mes de abril realizó por varios países de la región como Chile, Perú y Paraguay, el secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo, dejó en claro la posición de la Casa Blanca. En esa oportunidad, afirmó que cuando China hace negocios en zonas como América Latina, a menudo inyecta “capital corrosivo”.

El funcionario norteamericano aseguró que Estados Unidos “siempre alentará a sus socios latinoamericanos a evitar estos acuerdos que llevan a la trampa de la deuda”, en referencia a los tratos con Beijing, su rival estratégico.

Por eso la intervención de Henry Kissinger -quien pese a su edad se encuentra pro activo y sigue siendo requerido por el gobierno norteamericano para analizar los nuevos desafíos de la política internacional- en la flexibilización del acuerdo del Fondo con la Argentina fue clave, según revelaron fuentes del oficialismo a Clarín.

La antesala de las definiciones de Mike Pompeo y del interés de Kissinger ante el FMI por la situación en la Argentina, bien pudo ser el viaje que una delegación argentina hizo en marzo, primero a Houston, Texas, para reunirse con representantes del sector petrolero y luego a Washington, para un nuevo encuentro con Christine Lagarde del FMI y con el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin.

En ese entonces, el Fondo debía analizar el desembolso de un nuevo tramo de 10.700 millones de dólares del préstamo Stand by. En un determinado momento, uno de los miembros del staff del organismo financiero internacional preguntó a un integrante de la delegación argentina.

– Ocurriría algo si nos retrasamos un poco en el desembolso?– interrogó.

A lo que el argentino, de manera terminante, respondió:

– Volvería el comunismo.

Ni siquiera refirió al populismo, concepto político con el que suele identificarse en países como Estados Unidos a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Comunismo, directamente. El mismo temor que existía entre 1973 y 1977 cuando Henry Kissinger se desempeñó como secretario de Estado de Nixon y luego de su sucesor, Gerald Ford.

En la mirada de Estados Unidos, mas allá de la relación personal de Trump con Macri, está la situación en América del Sur, donde Jair Bolsonaro en Brasil carece de la estabilidad política necesaria para consolidarse en la región; donde Venezuela resiste de la mano del chavista Nicolás Maduro; y donde la Casa Blanca solo observa a la Argentina como un sólido aliado.

Y Washington por ahora no está en condiciones de perder ese aliado a manos del kirchnerismo.