Todo esto sucede bajo las directivas del poder político ya severamente dictatorial .

UN JUICIO, CON FUERTE AROMA A PRESIONES GEOPOLITICAS

Por Carlos Andrés Ortiz (FOTO)

Una de las herramientas perfeccionadas dentro del abanico de agresiones de las guerras híbridas, son las fortísimas presiones del previamente cooptado y amenazado Poder Judicial. Previamente martillan los medios de comunicación concentrados al servicio del establishment.


Por Carlos Andrés Ortiz * (Magister).
NAC&POP
24/05/2019

Las potencias neocolonialistas del siglo XXI redefinieron y perfeccionaron con cierta sutileza, las técnicas de presiones, amenazas y agresiones, de sus objetivos de expansión y dominación, las que solo en última instancia o contra objetivos de manifiesta debilidad o incapacidad de defensa militar, apelan a la fuerza bruta.

Dentro de las múltiples metodologías de agresiones a países que se busca dominar o incluso desguazar, como sucedió con Yugoeslavia, Libia, Iraq, los del estratégico Cuerno de África, entre otros, y como claramente buscan perpetrar en Argentina, las guerras híbridas pasan a ser una mixtura cambiante de diversos tipos de agresiones de relativo bajo perfil, contando como siempre con la alternativa brutal y descarnada de la agresión militar directa, al viejo estilo de la diplomacia del garrote.

Una de las herramientas perfeccionadas dentro del abanico de agresiones de las guerras híbridas, son las fortísimas presiones del previamente cooptado y amenazado Poder Judicial.

Previamente martillan los medios de comunicación concentrados al servicio del establishment.

Se le agregan las acciones de zapa de aprietes, amenazas, carpetazos e incluso agresiones directas semi encubiertas de servicios de inteligencia nacionales y muy posiblemente del extranjero.

Todo esto sucede bajo las directivas del poder político ya severamente dictatorial, revestido de formalidades democráticas, como para salvar en parte las apariencias.

Sobrevolando todos esos operativos, estarían las precisas directivas y las presiones y ayudas, suministradas por estamentos diplomáticos, mediáticos, de ONGs y fundaciones “democráticas” creadas al efecto.

Otros operan en las sombras, respondiendo a intereses neocolonialistas que traccionan a escala planetaria.

Las tácticas de agresiones mediante “lawfare” (guerra jurídica), fogoneada fuertemente por mercenarios de la comunicación y los medios concentrados, y fortísimas campañas de desprestigio contra líderes de orientaciones nacionales y populares.

El accionar combinados de los servicios secretos y las campañas de difusión muy agresivas.

Agreguemos acciones violentas puntuales desestabilizadoras, y los miembros ultra conservadores o mercenarios del Poder Legislativo, produciendo resultados contundentes para cambiar muy acentuadamente el perfil político de varios países de Sudamérica.

El montaje de causas judiciales, sin importar sus fundamentaciones o endebleces insalvables, se aplicó con ferocidad en Ecuador y Brasil, con resultados contundentes para cambiar el perfil político, con un giro total hacia gobiernos neoliberales, alineados bajo el poder de los Atlantistas y el mega sector financiero transnacional.

En Argentina, el “periodismo de guerra” (como lo definió el “periodista estrella” del grupo Clarín Julio Blanck), ajustadamente permitió el acceso al poder al neoliberalismo macrista y su posterior nuevo triunfo en las elecciones de medio término, en un acceso desembozado de los “dueños del poder” oligárquico y antinacional; solo ignorado por los muy desinformados crónicos.

Uno de los factores que definió el ajustado triunfo electoral de los neoliberales, fue el voto de la familia militar liberal, en una de las contradicciones más groseras, habida cuenta que predican “amor a la patria” y apoyan un modelo claramente antinacional y muy destructivo.

¡Todo un oxímoron de manual, con largas décadas de confusiones mentales machaconamente instaladas!

Bajo el poder de este gobierno neoliberal de Cambiemos, sustentado en base a carpetazos y golpes de chequera para alinear a potenciales díscolos, sean gobernadores, legisladores pseudo opositores, la CGT, periodistas, etc; no solo se destruyó la economía y el tejido social, sino también pisotearon principios esenciales de la Política Exterior Argentina.

La No Intervención en Otros Estados, y las muchas acciones y principios practicados para seguir manteniendo nuestros indudables derechos sobre Las Malvinas, sobre los demás conjuntos insulares australes; el Mar Argentino, e incluso La Antártida Argentina.

Por supuesto, el gobierno entreguista actual, recibe las felicitaciones y apoyos de Trump y de otros líderes de potencias que festejan el retroceso argentino a estadios socio económicos de país estancia, propios del siglo XIX.

Todo eso como antesala del posterior desguace nacional, que es el verdadero propósito de este gobierno ceocrático neoliberal, colonialista, dócil a sus mandantes del exterior.

Ese destino de la descomunal sangría de divisas perpetrada con premeditación y alevosía, con su contracara del brutal endeudamiento externo, nos ata a los dictados de los acreedores.

En ese sentido, no pueden sorprender las acciones emprendidas para montar a-como-sea, el juicio oral y público, contra la líder política con mayor intención de voto y más fuerte inserción popular, la hoy Senadora Cristina Fernández de Kirchner.

Instalado ese operativo ¡“Cristina, Chorra”! con la montaña de procesos montados por el -muy dudosamente ecuánime- juez Bonadío.

Todo ello con evidentes presiones políticas y mediáticas sobre toda la estructura judicial nacional, incluyendo su más alto estamento.

Es que sin duda, un muy posible triunfo de la más fuerte coalición básicamente peronista -es previsible- significará un cambio profundo en la política económica y un giro acentuado en política exterior.

No se mantendrá la actual ignominiosa subordinación complacientemente asumida respecto a las Potencias Atlantistas –en particular las Neocolonialistas-, y el Poder Financiero Especulador Transnacional.

Por todo ello, el juicio oral implementado a presión con inusitada rapidez y con la “inusual” postura de la Corte Suprema de Justicia -además de la catarata de procesamientos incluso insólitos – montados con gran exposición mediática, tienen -sin duda- un muy fuerte olor a injerencias de tipo geopolítico.

Tratan de evitar -como sea- que Argentina logre salirse una vez más de las cadenas del neocolonialismo tan destructivo como apátrida.

CAO/

 

*Analista de Temas Económicos y Geopolíticos