A 40 años del secuestro y desaparición de Jorge Salvador Gullo.

JORGE SALVADOR GULLO: PATRIOTA, PERONISTA Y REVOLUCIONARIO

Jorge, que era un chico como cualquier otro de esa barriada de trabajadores quería lo que cualquier otro: jugar al futbol en la calle, donde destacaba por sus habilidades; ir a la cancha, estudiar, enamorarse, trabajar, vivir en libertad.

NAC&POP

26/04/2019

Los chicos crecieron y como jóvenes se fueron incorporando a la resistencia y a la militancia política dentro de la Juventud Peronista donde su hermano Juan Carlos Dante Gullo, ya destacaba como uno de sus máximos dirigentes.

Hoy más que nunca: Memoria, Verdad y Justicia; para él, para los 30 mil detenidos desaparecidos, y para todo el pueblo argentino.
Jorge Salvador Gullo nació en 1950 en Cachimayo 1940, en la populosa barriada del Bajo Flores; era el cuarto hijo varón del matrimonio que conformaban Humberto Gullo y Angela Maria Aieta de Gullo, dos italianos que habían venido a estas tierras buscando nuevas oportunidades.

Que las encontraron en la Argentina que gobernaba Juan Perón y donde uno de sus lemas era “Los únicos privilegiados son los niños”.

Aunque pronto todo cambiaría cuando un golpe militar derroca a Perón en septiembre de 1955 y se empiezan a cercenar las conquistas obreras y los principios sociales que conformaban la felicidad de esa familia y las del pueblo.

Comienzan años duros para nuestra patria, años de dictadura y sangrienta represión, avasallamiento de la voluntad popular, proscripción del peronismo.

También son años de gestas gloriosas, ya que desde el seno del movimiento obrero y desde los barrios humildes comienza a organizarse la resistencia y la lucha por el retorno de Perón y la vuelta de los años felices.

Jorge, que era un chico como cualquier otro de esa barriada de trabajadores quería lo que cualquier otro: jugar al futbol en la calle, donde destacaba por sus habilidades; ir a la cancha, estudiar, enamorarse, trabajar, vivir en libertad.

Los chicos crecieron y como jóvenes se fueron incorporando a la resistencia y a la militancia política dentro de la Juventud Peronista donde su hermano Juan Carlos Dante Gullo, ya destacaba como uno de sus máximos dirigentes.

Y con esos jóvenes, fue madurando todo un pueblo que se sumó como una marea a la lucha contra la dictadura de Ongania, deLevingston y de Lanusse.

De la Resistencia Peronista se pasó a la ofensiva.

Y con la impronta de los sectores combativos del movimiento obrero, los Sacerdotes por el tercer mundo, el movimiento estudiantil, las organizaciones político-militares, y los barrios en plena ebullición, se logró el tan ansiado retorno de Perón después de 17 años de lucha.

Y luego, la campaña electoral que llevó al“Tío” Cámpora al gobierno, permitiendo después la tercera presidencia de Perón.

Jorge formó parte de todas esas luchas.

Y también se hizo tiempo para egresar como maestro del Colegio Mariano Acosta, trabajar como celador en el Bernardino Rivadavia, y le faltó apenas una materia, que no pudo ir a rendir porque ya era un perseguido político, para terminar la carrera de Derecho en la UBA.

Su activa militancia y lucha le brindó, además, la enorme alegría de una hija.

Ella es, para todos nosotros, Georgina

Cuando una nueva dictadura, esta vez mucho más salvaje que las anteriores volvió a usurpar el gobierno en marzo del 76, asesinando, secuestrando, encarcelando, desapareciendo e intentando borrar los vestigios de organización popular para llevar a delante su plan económico de hambre y entrega, Jorge, junto a miles de combatientes, siguieron en la lucha y radicalizan sus posiciones.

Por entonces, su hermano, era uno de los miles de presos políticos, y su mamá, que formaba parte de un grupo de madres solidarias fue secuestrada y desaparecida en Agosto del 76.

Jorge entiende que no tiene vuelta atrás y sigue profundizando en su compromiso.

Desde la organización Montoneros, logra salir del país para prepararse junto a otros para volver al territorio y poder continuar combatiendo.

En el exterior logra entrevistarse con muchas figuras políticas mundiales para denunciar lo que estaba sucediendo en Argentina.

De regreso en su patria, es secuestrado el 26 de Abril de 1979, mientras estaba abocado a tareas de organización para acompañar la huelga general decretada por la CGT para el día27.

Frente a sus captores llegó a gritar “¡Viva Perón! ¡Viva la patria!
Actualmente, junto a su madre Angela Maria Aietade Gullo y sus compañeros Emilio De Lorenzo, Daniel Vázquez, Manuel Evequoz Fraga, María Marta Vázquez Ocampo, Cesar Lugones, Jorge Villar, Silvia Dameri, Cesar Lugones, Norberto Morresi, Mónica Bignone, y Orlando Ruiz, entro tantos otros, forman parte de los 30.000 desaparecidos, que nos enorgullecen y por los que continuamos pidiendo Memoria, Verdad y Justicia.

Jorge fue parte de una generación maravillosa, esclarecida y solidaria, que dejó de lado lo individual, para pelear por el bienestar común.
Forma parte de ese héroe colectivo del que hablaba Oesterheld.
Ese Héroe colectivo que siguió peleando hasta en las peores circunstancias.

Que sigue luchando hoy; conformado por los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y hombres de nuestra patria, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y los demás organismos que levantan las banderas de los derechos humanos.

Ese colectivo heroico que sentimos renacer gracias a Néstor Kirchner y a Cristina Fernández de Kirchner, cuando un nuevo aluvión de jóvenes se incorporó de lleno a la militancia con mística, como lo hacíanJorge y su generación.

Hoy, a 40 años de su desaparición, nos enorgullece saber que una Unidad Básicade la agrupación La Cámpora, en Flores, cerquita de los lugares que Jorge solía frecuentar, lleva su nombre y lo reivindica en el día adía, peleando contra las injusticias y desigualdades que generan este gobierno neoliberal que hambrea al pueblo e intenta rematar nuestra soberanía.

Lo hacen formando parte de este maravilloso héroe colectivo, levantando las banderas de los 30.000, de Perón, Evita, Cámpora, Néstor y eligiendo la conducción de Cristina, por conciencia nacional y procedencia popular, por lo que hizo, y por lo que queda por hacer.
Jorge Salvador Gullo, junto a los 30.000, vuelven siempre, cada vez que los recordamos con alegría, cada vez que levantamos sus banderas, cada vez que continuamos su lucha.

Vuelven, como si no se hubieran ido nunca.

Vuelven, como vuelve siempre el pueblo a reencontrarse con su destino.

Por todo esto, porque tenemos memoria e historia; sabemos que volveremos.

JORGE SALVADOR GULLO: PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE!