Era lógico que eso ocurriese durante el Menem - Cavalismo, pero insólito que en vez de transformar la estructura distributiva, nuestros gobiernos se dedicaran a pactar precios con “grandes formadores” y supermercados.

MESAS O TRIBUNAS VIP

Durante doce años de gobierno jamás se intentó alterar el sistema de distribución, de descentralizar, de alentar a los pequeños productores y facilitarles la comercialización. Y cuando se lo hizo, se lo hizo como parte de las “políticas sociales” y no como parte de una política económica. Podría seguir durante horas. No lo voy a hacer, pero me preocupa muy mucho que sigamos en la misma concepción

Lamento esto tanto como Mendoza.

Y creo estar muy lejos de ser un hippie, un trotskista o un maximalista, pero en estas pequeñas cosas también se hace evidente el error (o mi diferencia) de concepción de lo que muy genéricamente se llama “kirchnerismo” y que es en realidad el pensamiento y la metodología predominantes de los mejores años que vivimos desde el 74.

Hoy lo hablaba con un amigo, usando como ejemplo lo que hizo Paco Durañona en Areco.

No soy ningún genio, pero lo decía desde hace casi 20 años, cuando en Gualeguaychú veía que las verduras de las quintas de Gualeguaychú iban al mercado central y que las verdulerías de ese mismo pueblo compraban las verduras en el mercado central.

Y lo de la carne, peor.

Era lógico que eso ocurriese durante el Menem – Cavalismo, pero insólito que en vez de transformar la estructura distributiva, nuestros gobiernos se dedicaran a pactar precios con “grandes formadores” y supermercados.

Si era a los grititos como Moreno o con precios cuidados, daba igual.

El efecto era aumentar el poder de esos “grandes formadores”.

Y lo que hicieron después de Moreno, fue todavía peor.

Todo podría haberse empezado a solucionar cambiando algunas leyes, fomentando los mercados (mayoristas y minoristas) locales y regionales y volviendo a habilitar los mataderos municipales.

Cuando el carnicero de un pueblo va al remate, compra un novillo y lo carnea en el hasta hoy prohibido (por Cavallo en el 94) matadero municipal, te vende la carne a un precio razonable.

Y controlado por bromatología municipal.

Cuando, en el mejor de los casos, ese carnicero va a un campo, compra una vaquilla, la carnea, la desposta y traslada hasta su carnicería, corriendo varios riesgos, la termina vendiendo al mismo precio que si se las comprara a los matarifes, y sin control bromatológico.

La única diferencia: es carne de mejor calidad.

Durante doce años de gobierno jamás se intentó alterar el sistema de distribución, de descentralizar, de alentar a los pequeños productores y facilitarles la comercialización.

Y cuando se lo hizo, se lo hizo como parte de las “políticas sociales” y no como parte de una política económica.

Podría seguir durante horas.

No lo voy a hacer, pero me preocupa muy mucho que sigamos en la misma concepción

Vez pasada, en una cena de periodistas, me sorprendí y molesté al ver que se había instalado una “mesa vip”.

¡Seguimos en lo mismo!, pensé.

¿Por qué unos son vip y otros no?

¿Por qué hacíamos actos con tribunas de primera, de segunda y de tercera?

¿Cuál es la idea que tenemos de la vida y de la sociedad?

Si somos peronistas, en mi opinión (y me chupa un huevo lo que digan otros) somos igualitaristas.

¿Y vamos a hacer mesas o tribunas vip?

¿Nos hemos vuelto completamente locos o nos transformamos en otra cosa?

Cuando Cristina (o alguien en su nombre) publica un libro con su firma en una editorial trasnacional, uno se dice “Estamos perdidos”.

¡No hemos entendido ni aprendido absolutamente nada!

No es un asunto serio, en sí mismo, pero es muy serio en cuanto a lo que significa

Quiero aclarar que a mí me importa un pito si estamos o no perdidos, que eso no cambia en nada lo que pienso, siento y estoy dispuesto a hacer, pero convengamos en que estas “pelotudeces”(que no lo son, porque tienen un significado profundo, que no hay que dejar pasar) deben ser cuestionadas en forma abierta y sin temor.

Después, votaremos lo que haya que votar y , en mi caso, lo que Ella indique, pero hay que dejarse de confundir militancia y actividad política con consignismo y entender, de una vez, que, por ejemplo, que una dirigente popular publique un libro en una editorial trasnacional, es una seria, una muy seria contradicción.