Cambiemos le entregó a un alto agente británico, vinculado al foreign office, el acceso a información sensible y estratégica.

DISCULPEN LA MOLESTIA, INSISTIMOS CON EL TEMA DEL #FRAUDE» QUE PREPARA CAMBIEMOS.

El gobierno de Cambiemos contrató a Smartmatic, una empresa inglesa que pertenece al lord Mark Malloch Brown (FOTO), que entre otras muchas cosas, es esencialmente miembro permanente de la Cámara de los Lores, además de socio del magnate hungaro y miembro del poderoso y oscuro, Grupo Bilderberg, George Soros.

Por Juan del Barrio

NAC&POP

17/04/2019

¿Qué ocurriría en Estados Unidos, si Donald Trump contrata a una empresa rusa, propiedad de un ex ministro del presidente Vladimir Putin y socio del principal empresario de China, también amigo del ruso Putin para que digitalice, manipule y transmita los votos de la elección presidencial desde las urnas a la central de cómputos y encima ls coloca cómo una de las firmas con más posibilidades de quedarse con el negocio del recuento y pasar a controlar todo el acto electoral?

Bueno, el gobierno de Cambiemos contrató a Smartmatic, una empresa inglesa, el país con el que Argentina mantiene una disputa política, estratégica y territorial por el control de las Malvinas y de sus recursos petrolíferos, entre otros.

Lo hizo para digitalizar y transmitir los datos de la elección pero en los próximos días se sabrá si también se quedan con la parte estratégica y jugosa del negocio: el recuento de los sufragios.

Smartmatic es una empresa que pertenece al lord Mark Malloch Brown, que entre otras muchas cosas, es esencialmente miembro permanente de la Cámara de los Lores, además de socio del magnate hungaro y miembro del poderoso y oscuro, Grupo Bilderberg, George Soros.

De acuerdo a los datos de la propia Smartmatic, Lord Malloch Brown, prestó servicios en el Gabinete Británico, con el ex primer ministro Gordon Brown y en la Oficina de Relaciones Exteriores de Inglaterra.

El influyente Lord también revistó como vicepresidente del Banco Mundial y en la consultora política Sawyer Miller,

Es decir, Cambiemos le entregó a un alto agente británico, vinculado al foreign office, el acceso a información sensible y estratégica.

Le cedió a una potencia extranjera, con la que Argentina mantiene una histórica disputa, el control de los de los padrones electorales y de los resultados de los comicios.

Una barbaridad más que la sociedad desconoce y que la oposición no alcanza a interpretar porque, paradójicamente, después de más de 40 meses de Cambiemos al frente del Estado, sigue teniendo una visión angelical de la disputa del poder.

La derecha, a diferencia de los círculos progresistas (llámese izquierda, kirchnerismo u otros) no pelea por los votos o las preferencias populares sino por el control del poder político, económico, deportivo o artístico ( sea cual fuere o todos juntos).

La historia demuestra que a la derecha no les importa hacer fraude, dar golpes de Estado, aniquilar a una población con la bomba atómica, destruir las torres gemelas con un fin estratégico o iniciar una causa masiva por corrupción sin pruebas para meter en la cárcel a dirigentes opositores.

Para el establishment cualquier método es plausible si se puede obtener el objetivo.

Esa idea romántica de la dirigencia nac&pop (y no lo digo peyorativamente) de llegar al poder respetando la institucionalidad choca con el pragmatismo del poder real, que sólo quiere apropiarse de los recursos y controlar a la población, sin medir los instrumentos que utilizan para conseguirlo.

Aquellos que crean que estas palabras resultan exageradas pueden recurrir a los libros de historia para saldar esta duda, aunque hay tanto recuerdos frescos de la prepotencia del establishment que no creo que sea necesario.