El propio secretario de Salud, Adolfo Rubinstein reconoció que "hubo demoras en la distribución"

EMERGENCIA: FALTAN VACUNAS PARA CUBRIR EL CALENDARIO OBLIGATORIO

Por Cristina Freuler y Verónica Morón

Una ley aprobada por unanimidad en enero de este año consagró el programa nacional de inmunización como un derecho y una obligación. Retrasos y faltantes en vacunas, sumados a dificultades para concurrir a aplicárselas, la prédica sin fundamentos científicos de ciertos grupos e incluso el propio éxito de esta estrategia, considerada una de las más efectivas de la salud pública, están haciendo descender las tasas de vacunación. Los infectólogos advierten que esto le abre la puerta enfermedades ya controladas.

Página 12/ SOCIEDAD

16 de abril de 2019

La Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) advirtió que el Ministerio de Salud no está cumpliendo en tiempo y forma con la provisión de vacunas incluidas en el calendario obligatorio, que asegura la cobertura sanitaria de la población.

La entidad expresó su «profunda preocupación» por la situación que atraviesan varias provincias, que no cuentan con la cantidad de dosis suficientes para satisfacer la demanda, algo que «impacta negativamente en la confianza de la población en el sistema de salud».

El propio secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, reconoció que «hubo demoras en la distribución».

«Hay seis provincias que notificaron formalmente el faltante, que son Santa Fe, Buenos Aires, Tucumán, Neuquén, Chubut y Córdoba, pero la situación es general», aseguró Carla Vizzotti, presidenta del organismo.

La infectóloga explicó que si la provisión de dosis «es irregular y las cantidades son insuficientes, no se puede implementar la planificación».

Para Vizzotti, el faltante de dosis “impacta negativamente en la confianza de la población en el sistema de salud y genera un riesgo individual y colectivo».

Por eso pidió a las autoridades sanitarias nacionales «dar una pronta solución a este grave problema».

«El faltante de dosis impacta negativamente en la confianza de la población en el sistema de salud y genera un riesgo individual y colectivo.»

El propio secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, reconoció que «hubo demoras en la distribución» aunque aclaró que a fin de marzo ya se habían entregado el 90 por ciento de los 42 millones de dosis de vacunas del calendario nacional.

El funcionario, sin embargo, atribuyó la caída en el índice de vacunación en el hecho de que muchos argentinos «relajaron sus hábitos» de inoculación.

«La gente relajó sus hábitos y hay que hacer un esfuerzo entre todos para mejorar las tasas de vacunación, porque en la Argentina fueron cayendo», admitió el funcioario en declaraciones a Radio Con Vos.

«La meningocócica es la faltante, y la de la varicela, porque hubo problemas con el productor», remarcó.

Ante los cuatro casos de Sarampión confirmados en el país, detalló que desde la secretaria de Salud realizaron «una campaña» para prevenir esa enfermedad.

Con respecto a la antirrábica indicó que, si bien no se encuentra incluida en el Calendario, «recién el año pasado logramos, vía Organización Panamericana de la Salud (OPS), conseguir remesas para los humanos, que ya estamos distribuyendo, pero el faltante era a nivel mundial».

El secretario de Salud reconoció que «hubo demoras en la distribución» aunque atribuyó la caída en el índice de vacunación en el hecho de que muchos argentinos «relajaron sus hábitos».

El viernes pasado la Defensoría del Pueblo de la Nación «instó» a la Secretaría de Salud de la Nación y provinciales a «tomar las medidas necesarias para cumplimentar el Calendario Nacional de Vacunación debido a reclamos informados por faltantes de vacunas en cinco provincias».

«Solicitamos a la Secretaría de Salud de la Nación y a las provinciales de Santa Fe, Buenos Aires, Tucumán, Neuquén y Córdoba un informe sobre el cumplimiento del calendario 2019, a raíz de presuntos faltantes de vacunas publicados en la prensa», detalló el organismo en un comunicado.

También pidieron «explicaciones» sobre las razones que «impidieron el cumplimiento del plan de vacunación» para saber «si existe un recorte presupuestario en la partida de vacunas, específicamente, la Triple Bacteriana Acelular, la Antimeningocócica y la Sabín».

Twitter

Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología

@SAVE_oficial

 Expresamos nuestra profunda preocupación por la situación actual en relación con la provisión irregular e insuficiente de vacunas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación a las 24 jurisdicciones. (Abrimos hilo)

Apr 15, 2019

Desde la Defensoría reclamaron además la provisión de rotavirus, meningococo, triple celular y Menveo para Santa Fe, y consultaron si se entregaron todas las dosis necesarias de la triple acelular para Tucumán, «de modo que lleguen a los niños de 11 años».

El Ministerio de Salud santafecino respondió que, tras los reclamos, recibieron dosis de vacunas para meningococo, rotavirus y varicela, y confirmó que encontraron «dificultades en la provisión de VPH para niños de 11 años».

La Defensoría también pidió informe a la provincia de Buenos Aires sobre la «adecuada provisión de Sabín, triple bacteriana acelular, antimeningocócica y VPH».

Respecto de Córdoba, solicitó que ratifiquen el cumplimiento del envío de Sabín, Neumo23 y Meningococo, mientras que para Neuquén solo se reclamó esta última.

El Ministerio de Salud neuquino afirmó haber recibido las vacunas solicitadas «el 4 de enero con menor dosis de algunos inmunobiológicos», que fueron completados el 18 de enero y el 27 de febrero.

«La falta de respuesta de los demás ministerios provinciales no implica en modo alguno que pueda tenerse por acreditado el cumplimiento del Calendario Nacional de Vacunación 2019», alertó la Defensoría.

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LA FUNCIÓN PROTECTORA DE LAS VACUNAS

Por Cristina Freuler*

La Nación

12 de abril de 2019

En 2015, el mundo se encontraba azorado por una epidemia en Liberia, Guinea y Sierra Leona, con 23.934 enfermos y 9792 muertos.

Pero pocos se enteraron de que en 2016 fallecieron 90.000 personas por sarampión, más allá de quienes quedaron con lesiones crónicas o secuelas.

Rápidamente el mundo se movió en busca de una vacuna contra el Ébola, al mismo tiempo que vacunas ya conocidas, como la del sapampión, recibían todo tipo de críticas, y no porque se hubieran mostrado ineficaces.

En la época previa a la vacuna contra el sarampión, que se aprobó en 1963, morían dos millones y medio de personas por año a causa de esta enfermedad, que es una de las más contagiosas, incluso mucho más que el Ébola.

El sarampión está causado por un virus que se transmite por aire o por contacto directo; es decir, manos y elementos contaminados.

Ingresa por el tracto respiratorio y se extiende al resto del organismo.

Las complicaciones y las muertes son más frecuentes en menores de 5 años y mayores de 30 años, y se deben a encefalitis (compromiso del tejido cerebral), neumonía y/o deshidratación.

Las secuelas más graves son la ceguera, la discapacidad intelectual y la panencefalitis esclerosante subaguda, entidad que se presenta años después de «curado» el sarampión, y lleva a una destrucción progresiva del cerebro.

La ciencia todavía no puede ayudar a quien se enfermó, ya que no existe ningún tratamiento antiviral específico, pero por suerte tenemos una vacuna para evitar la enfermedad.

¿Por qué hay personas que la rechazan?

Es probable que haya en esto algo de moda, pero prefiero creer que quien toma una decisión de esta envergadura analiza todas las herramientas a su alcance.

Posiblemente una publicación de The Lancet (revista de gran prestigio en el mundo de la medicina) haya sido la que comenzó con esta gran controversia.

En febrero de 1998 publicó un artículo del doctor A. J. Wakefield, quien sugería una relación entre las vacunas y el autismo.

Años después, reconoció haber manipulado los datos, la revista informó del fraude y al doctor Wakefield se le retiró su licencia de médico.

Pero el mal ya estaba hecho.

La cobertura de vacunación en Gran Bretaña en 1998 era del 98%, con menos de 100 casos de sarampión por año; en 2004 la cobertura había caído a menos del 80% y se contabilizaban más de 1000 casos.

En ese momento, estas cifras demostraban un miedo totalmente justificable, pero que no debería existir hoy a la luz de las evidencias acumuladas.

La medicina moderna ya no quiere simplemente diagnosticar y tratar enfermedades, quiere ir más allá y prevenirlas: en vez de restaurar la salud busca que esta no se afecte.

En los últimos años, los grandes avances conseguidos en el ámbito de la inmunología permitieron el desarrollo de varias vacunas nuevas: contra la hepatitis B (1986), la varicela (1994), la hepatitis A (1996) y, últimamente, contra el HPV (2006), que previene nada menos que el cáncer de cuello de útero, pene y ano.

La Argentina tiene un calendario de vacunación sumamente generoso, que permite que toda la población pueda -más allá de sus posibilidades económicas- acceder a este recurso que protege no solo a cada individuo, sino también a la sociedad en su conjunto.

NO PERMITAMOS QUE MITOS Y LEYENDAS INTERFIERAN EN LA PREVENCIÓN DE ESTOS FLAGELOS.

 

*Profesora de Enfermedades Infecciosas en la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral

PREVENCIÓN: HAY CADA VEZ MENOS GENTE QUE SE VACUNA EN LA ARGENTINA

Por Verónica Morón

La Nacion

15 de abril de 2019

Según los especialistas, se debe a faltantes, a dificultades en el acceso y, en menor medida, a grupos antivacunas; desde el Gobierno afirman que la entrega se normalizará a fin de mes.

María Clara Sak es docente de la provincia de Buenos Aires y tiene hijos mellizos que cumplieron 11 años.

«Les di todas las vacunas que corresponden, menos el refuerzo contra el meningococo (que puede causar meningitis), porque estaba en falta -explica-.

Pasaron 10 meses y la mayoría de los padres no la conseguimos».

El caso de Sak no es único.

Ya sea porque hay faltantes, por ciertas dificultades de acceso y, en menor medida, por los grupos antivacunas, las coberturas están descendiendo y vuelven enfermedades que se creían superadas, como el sarampión y la varicela.

«De forma privada, la antimeningocócica sale $4900 -dice Sak-.

Con muchísimo esfuerzo quizá nosotros la podamos pagar, pero mis alumnos no, por lo que va a quedar una cohorte sin vacunar».

En la Argentina la vacunación es política de Estado: en enero de este año se promulgó la ley 27.491 de control de enfermedades prevenibles por vacunación, un proyecto del diputado nacional por Tucumán Pablo Yedlin, que fue aprobado por unanimidad en ambas cámaras.

«Después del agua potable y las cloacas, las vacunas son la estrategia de salud pública más efectiva -argumenta Yedlin-.

La ley establece que son públicas (es decir, definidas por la autoridad sanitaria nacional), gratuitas (por eso las compra el gobierno nacional y las distribuye para toda la población) y obligatorias (vacunarse no solo es un derecho, sino una responsabilidad, porque cuando las coberturas bajan, vuelven enfermedades como el sarampión)».

La comunidad sanitaria reconoce que, a pesar de una tradición en materia de vacunación y un amplio calendario comparable con los mejores del mundo, se da una situación inédita, ya que las denuncias por faltantes se repiten en todo el país.

En los últimos días, la Defensoría del Pueblo de la Nación solicitó a la Secretaría de Gobierno de Salud el cumplimiento en tiempo y forma de la entrega de los insumos solicitados por las provincias, y realizó una denuncia en la sede local de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Dependiendo del stock local y la escasa cantidad que se distribuye desde la Nación, es difícil encontrar en los hospitales vacunas como la antimeningocócica, la antivaricelosa, la triple bacteriana acelular, la triple viral, la vacuna contra la hepatitis B, A y el VPH, el rotavirus, la Salk y la Sabin.

Los centros especializados no reciben la cantidad necesaria de antirrábica y la campaña de antigripal está retrasada.

«En salud, la planificación es determinante para adelantarse y prevenir -explica Darío Díaz Pérez, senador por Buenos Aires y vicepresidente de la Comisión de Salud-.

Pedimos un informe sobre el que no obtuvimos respuesta, y los datos que van llegando de los hospitales provinciales y de los vacunatorios municipales son alarmantes».

Para el infectólogo Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital Ricardo Gutiérrez, un buen calendario de vacunación es un punto de partida, pero es necesario garantizar los insumos y tener campañas de concientización que sean comprensibles.

«El Estado tiene una responsabilidad irrenunciable, porque casi un tercio de la población es pobre; a esas personas si las vacunas no les son provistas, no se pueden vacunar -destaca-. Lamentablemente tampoco se contempla adecuar los días y horarios de los vacunatorios».

«Anualmente se compran 41 millones de dosis totales de las 20 vacunas del calendario -argumenta la infectóloga Miriam Burgos, subsecretaria de Prevención y Control de Enfermedades Comunicables e Inmunoprevenibles de la Nación-.

La antigripal se está repartiendo dentro de los plazos que son siempre entre fines de marzo y principios de abril.

El año pasado el pico de gripe fue en junio y julio, tuvimos 50 muertes, todos tenían factores de riesgo y no se habían vacunado; nosotros entregamos el 100% de las dosis.

Las estadísticas indican que el personal de salud se vacunó muy bien, pero entre las embarazadas, la cobertura fue del 60%.

Uno tiene que tener las vacunas, pero después las tiene que aplicar.

Todos sabemos que es un problema, creo que cuando salga la cobertura universal de salud esta situación se va a modificar, porque los horarios son más amplios en los centros sanitarios».

Según Burgos, la entrega de vacunas está retrasada, pero antes de fin de mes se va a regularizar: «La séxtuple ya se está repartiendo -asegura-; la triple viral, la triple bacteriana acelular, la Sabin y la de la hepatitis, también.

Con varicela hubo problemas de logística, pero está llegando».

Las coberturas de vacunación están bajando en la región en forma sostenida por diversas razones, principalmente por las dificultades en el acceso.

«Si las vacunas llegan en forma irregular, todas las actividades de planificación para la aplicación fallan.

El problema es grave desde lo individual, porque la persona queda sin vacunarse; desde lo comunitario, porque bajan las coberturas de vacunación, y desde la gestión de las provincias, porque re planificar es complejo -detalla la infectóloga Carla Vizzotti, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología-.

Por otra parte, la baja tiene que ver con ciertas características propias de su éxito, ya que al desaparecer las enfermedades, no se percibe el riesgo y su aplicación a los niños se va postergando.

En menor medida, también se suma la información falsa difundida por los grupos antivacunas».

«Es una falsa tranquilidad tenerlas en el calendario si no se aplican -coincide López-.

La vacuna de varicela es extraordinaria, porque tiene un 93% de efectividad, pero está en el 75% de cobertura.

Eso significa que hay 170.000 chicos que no se vacunaron y para que sea eficaz la cobertura tiene que ser del 90% o más.

Esa vacuna es obligatoria desde 2015 y sin embargo estamos teniendo pequeños brotes de varicela porque no vacunan a los chicos.

Hoy en el primer año de vida hay 700.000 dosis de vacunas que no se aplican.

La responsabilidad de los médicos es conversar, consensuar y convencer».

INQUIETUD

EN EL CASA CUNA. ANUNCIAN QUE HAY UN FALTANTE

Una ley aprobada por unanimidad en enero de este año consagró el programa nacional de inmunización como un derecho y una obligación.

Retrasos y faltantes en vacunas, sumados a dificultades para concurrir a aplicárselas, la prédica sin fundamentos científicos de ciertos grupos e incluso el propio éxito de esta estrategia, considerada una de las más efectivas de la salud pública, están haciendo descender las tasas de vacunación.

Los infectólogos advierten que esto le abre la puerta enfermedades ya controladas.