Ante la crisis institucional, el Peronismo debe redoblar su movilización y organización.

“SÓLO EL PUEBLO, SALVARÁ AL PUEBLO” (J.D.PERÓN)

Por Jorge Rachid

“Sólo la organización vence al tiempo” y “Mi único heredero es el pueblo” son las dos máximas que Perón entregó a la posteridad, previendo el fin de su vida biológica. Ambas tienen en común la determinación de la lucha por el poder, desde el único sujeto histórico que es el pueblo argentino.

Por Jorge Rachid

NAC&POP

07/04/2019

“Sólo la organización vence al tiempo” y “Mi único heredero es el pueblo” son las dos máximas que Perón entregó a la posteridad, previendo el fin de su vida biológica.

Ambas tienen en común la determinación de la lucha por el poder, desde el único sujeto histórico que es el pueblo argentino.

“Cuando la Argentina transita un período de Justicia Social, ser peronista es un derecho, pero cuando está en crisis y siendo atacada, ser peronista es un deber”, nos legó Evita.

“No dejaré mis convicciones en la puerta de la Casa de Gobierno”, dijo al asumir Néstor Kirchner.

“No vienen por nosotros, vienen por los derechos sociales de todos los argentinos”, nos alertó Cristina Fernández.

En ésta apretada síntesis se resume el drama argentino de estos días, con su secuela de dolor social inmenso y el permanente ataque del enemigo a los derechos conquistados.

Esa traducción de muerte que entrega el neoliberalismo y neocolonialismo, que hoy soporta la Nación, es el estímulo necesario para afrontar los tiempos venideros, con la determinación a la lucha y la movilización necesaria, que permita desbaratar los planes estratégicos del enemigo, que utilizando los siempre necesarios cipayos locales, está comprometiendo el futuro de la Patria.

Es que la Patria está en peligro, cuando su capacidad de decisión soberana está limitada por factores económicos como el endeudamiento sin límites, al control político a través de los organismos de inteligencia internacionales que operan alegremente en nuestro país, como la CIA, NSA ambas de EEUU, la MOSSAD israelí y el M5 inglés, que desde los años 90, han instalado su bases de operaciones e infiltrado los estamentos institucionales republicanos, poniendo en duda la democracia.

Son los propaladores del odio, necesario para sus fines de consolidación de la Argentina como Estado Gendarme en Latinoamérica, para lo cual deben hacer desaparecer al peronismo, principal escollo en el Continente a los planes expansivos de EEUU, como lo ha sido históricamente, de ahí la referencia permanente a los 70 años de “decadencia”.

Pero la crisis se les vino encima, porque los márgenes sociales que ha dejado el saqueo a que sometieron la Nación, ha provocado una reacción social sin precedentes en términos democráticos, que los lleva a retroceder primero en sus anhelos de reforma laboral y previsional, aumentar la represión e instrumentar medidas para intentar conservar el poder, ante el deterior de la situación.

El Movimiento Nacional y Popular no vencerá por la caída del régimen, sino por su propia acción política, que desnude la trama siniestra de la cultura dominante egoísta e individualista, recree las esperanzas del pueblo argentino y sea compacta a la hora de la lucha contra el enemigo común.

En esa síntesis es necesaria la organización popular que devuelva al pueblo su protagonismo pleno, con sus organizaciones sindicales, los movimientos sociales, las agrupaciones políticas, los partidos aliados y un peronismo que deberá recrearse al calor de la lucha contra el enemigo común, antes que en la discusión de los despachos dirigenciales, que suelen ser ajenos a los anhelos de los millones de militantes anónimos de todos los días, que sostienen en la base, las esperanzas y utopías del pueblo argentino.

“Sólo el pueblo, salvará al pueblo” ( J.D. Perón)

JR/