Ponencia presentada en el Congreso de Filosofía de la UNLa

LA EDUCACIÓN EN LA COMUNIDAD ORGANIZADA

Por Carlos Chino Fernández

En nuestro país, ha disminuido sensiblemente el tratamiento de la educación desde una concepción totalizante. La educación es tratada en gran medida superficialmente y tergiversada por mezquinos intereses electorales. En este sentido, ha perdido el carácter de política de estado y los temas urgentes, han obturado la mirada profunda, totalizadora como fuera abordado en aquel hito, el Congreso de Filosofía en la provincia de Mendoza.

Por Carlos Chino Fernández

 

En la clausura del Congreso Nacional de Filosofía de 1949, Juan D Perón concibe la Comunidad Organizada como un sistema social y un sistema de poder. [i]

El fin, es alcanzar una democracia social. Un orden justo y alternativo a la democracia liberal y al colectivismo deshumanizante, en donde cada individuo se realiza al mismo tiempo en que toda la comunidad se realiza. Es garantía de esa realización, el pueblo organizado en tanto sujeto social y político, donde las organizaciones libres del pueblo concurren participando en el tratamiento de los problemas nacionales a través de los aparatos del estado.

Mientras tanto, un gobierno centralizado toma las decisiones en aras del bien común. En tanto sistema de poder, el eje vertebrador está en la clase trabajadora organizada, que en alianza con los demás sectores constitutivos del pueblo, son el principal sostén de la Doctrina Nacional y de las acciones concretas que el gobierno lleve adelante.

El progreso de la técnica que trajo la “Modernidad”, resolvió algunos de los problemas económicos y materiales, pero al mismo tiempo favoreció el agravamiento de la crisis espiritual, de la crisis de valores que fuera planteado por el Gral. Perón (Juan D Perón, 1974, pág. 1).

¿Cuál fue el lugar de la Educación en esta idea de Comunidad Organizada, a mediados del siglo XX?

La Educación, es un medio, un instrumento para garantizar la continuidad en el tiempo de ese orden justo anhelado. La Educación, actuaría directamente en la formación de una conciencia solidaria, y en una moral nueva. Conciencia asentada en fuertes y sólidos principios éticos.

La Educación, también fue pensada para contener y sostener a los más rezagados en la vida social. En la Comunidad Organizada, es la solidaridad concreta y efectiva lo que ennoblece al hombre cuya identidad se define en relación con el otro.

La Educación, es concebida en el marco de un proceso de liberación nacional, donde juega una función esencial. La construcción de ese orden social justo y democrático, contiene la idea de emancipación.

La llegada del Peronismo al gobierno produce una ruptura. Transforma y reordena todas las dimensiones de la vida social. En el campo del pensamiento, lo podemos apreciar en los debates entre Idealistas y Materialistas, o entre Liberales y Nacionalistas. En el campo político, este fenómeno puede verse en las relaciones entre conservadores y radicales, socialistas y demócratas progresistas, etc.

De la misma manera, en lo relativo a la Educación, transformó y reordenó la realidad existente, cruzando transversalmente las tensiones de la época. A las demandas y cosmovisiones ordenadas ideológica y políticamente, las transformaciones sociales sumaron demandas directas, que la población volcó directamente a la consideración pública en materia educativa y de capacitación.

Así fue que mujeres, jóvenes, empresarios, trabajadores, se hicieron presentes sin mediación en la escena nacional, al margen de la disputa organizada entre positivismo-cientificismo-racionalismo vs. Espiritualismo-nacionalismo-cultura popular.

Es durante la primera presidencia de Perón, a través de Jorge Pedro Arizaga, quien fuera secretario del Ministro de Educación Belisario Gaché Pirán, que desarrolla un plan educativo orgánico. Siendo afín a la corriente espiritualista-opositor al positivismo-, introduce criterios nacionalistas democráticos, dando importancia a la educación práctica y humanística.

El ministro Pirán, sostenía una postura anti-positivista…“quien consideraba que la justicia social, debe ejercerse mediante la educación humanística, desde una doctrina anti-imperialista, anti-totalitaria y anti-racionalista dirigida al hombre concreto (Adriana Puiggrós, 2002, pág. 131).[ii]

La relación del gobierno de entonces con los docentes fue ambigua, muchos fueron los temas que se debieron abordar [iii]. Pero yendo a lo más general, el plan original en Educación del gobierno justicialista, que de alguna manera ofició de base y campo de observación a las consideraciones de Perón en el Congreso de Filosofía, buscó un equilibrio entre el Materialismo y el Idealismo, y entre el Nacionalismo católico y el Liberalismo enciclopedista, recostándose en un Nacionalismo Popular.

Esta búsqueda del equilibrio es, “…compatible con el principio de democratización de la enseñanza, entendiéndola como un patrimonio igual para todos, con la creación de una modalidad de compensación para quienes no han tenido las oportunidades educacionales que otros poseen.” (Puiggrós 2002, pág. 134).

Lo que sí es la educación para el peronismo: Una política de estado como parte de un Plan general de enriquecimiento de la cultura nacional a través de la enseñanza en las escuelas, colegios, universidades y centros científicos.

La otra vía, para el enriquecimiento de la cultura nacional es por la tradición, a través del folklore, la poesía, las familias, etc. Enseñanza y tradición se conjugan en la búsqueda de ese núcleo de valores que hace a la esencia de la Educación. Esta postura coincide con el pensamiento de Saúl Taborda (1895-1943), quién desde los años ´30, en su etapa denominada “facúndica”, define a ese conjunto de valores, como lo nativo, como aquello permanente que nos define como comunidad. Lo llama “Comunalismo Federalista”. Una búsqueda de las raíces de lo nacional.

Taborda, le otorga a la Educación un saber específico dentro de la Cultura. Sostiene que esa especificidad estaría determinada por el acervo de valores tradicionales. Este es, en última instancia, el verdadero espíritu de un poder educativo originario.

Taborda, sostiene para la Educación un paradigma científico-espiritualista. Aquí coincide con el peronismo en su posición frente al positivismo. Sostiene una posición contraria a la generación del ´80 y a la concepción sarmientina de la educación. “La educación para él es un acto espiritual. Un encuentro de dos espíritus, unidos en la contemplación de valores” (Saúl Taborda) [iv]

En esta línea espiritualista Juan Cassani, a través de (Puiggrós, 2002, pág. 132), “considera a la educación como un acto que unía el alma del educando con el alma del educador”.

Este autor, también nos dice en el Congreso Nacional de Filosofía de 1949: “…partimos del criterio de que toda pedagogía, en cuanto se realiza auténticamente, es pedagogía nacional”.[v]

Después de 70 años

La crisis de valores, la crisis existencial, lejos de haberse superado, se ha profundizado. A pesar de los mayores avances técnicos, el hombre sigue extraviado y enajenado. La dimensión material, se encuentra aún más distanciada del plano espiritual y trascendente de la condición humana.

El hombre en general y el hombre argentino en particular, se han alejado del camino de pertenencia a una comunidad que lo contenga. El progreso de la técnica, el acceso a nuevas tecnologías, no lo hace más libre, sino más dependientes de esas tecnologías que lo informan en la misma medida que lo empujan a un abismo existencial. Estamos en presencia de un hombre que ha perdido el sentido de pertenencia a su comunidad, rodeado de pantallas, aislado y en condiciones de ser manipulado en su voluntad.

¿Valen entonces los interrogantes y los desafíos que se plantearan en aquel Congreso Nacional de Filosofía?

¿Qué ha cambiado desde aquella época al presente?

En el terreno de la geopolítica, han cambiado las relaciones de poder. Transitamos un mundo multipolar, donde cada centro de gravedad se expande por el mundo no solo con inversiones, armas o infraestructura física, sino con valores y pautas culturales.

A pesar del tiempo transcurrido, y de los temas que se aborde, subyacen las tensiones entre Idealismo y Materialismo; entre Nacionalismo y Liberalismo, y la Educación no permanece ajena a todo ello. Si bien el Liberalismo, es criticado y nos ha dejado un tendal de miseria y desconcierto, en estas tierras, su versión “Neo”, de alguna manera se ha impuesto, ha teñido y condicionado la vida de una parte importante del mundo occidental.

En nuestro país, ha disminuido sensiblemente el tratamiento de la educación desde una concepción totalizante. La educación es tratada en gran medida superficialmente y tergiversada por mezquinos intereses electorales. En este sentido, ha perdido el carácter de política de estado y los temas urgentes, han obturado la mirada profunda, totalizadora como fuera abordado en aquel hito, el Congreso de Filosofía en la provincia de Mendoza.

Una vez que el fascismo y el comunismo, fueron derrotados, el Liberalismo en esta época ha capturado y capitalizado ciertas banderas del progresismo. La impronta emancipatoria de otrora, reflejada entre otros en la obra de Paulo Freire, no alcanzó la trascendencia ni la envergadura imaginadas. Décadas después, contamos con un individuo más libre, pero para la explotación del capital y más vulnerable, ante la manipulación de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías de la información.

Retomando el espíritu del Congreso de Filosofía de 1949, y de las definiciones nodales en el discurso de clausura vertidas por J D Perón, la tensión principal pasa hoy entre el Neoliberalismo globalizante y un Nacionalismo popular, en su doble plano: argentino y suramericano.

Es fundamental para la educación argentina, recuperar la mirada integral del Hombre. Cuerpo y alma; instrucción práctica y espíritu trascendente, como saber diferenciado y constitutivo de la cultura nacional.

El eje rector para pensar la Educación desde esta perspectiva, proponemos que sea poner en el centro la necesidad de retomar el camino de la plena soberanía para nuestra Nación, cuya búsqueda implica la decisión de des-colonizarnos culturalmente, en la identificación de cada uno de nosotros con un conjunto valores, con una Comunidad de intereses compartidos.

 

Abril de 2019

Carlos Chino Fernández

cafchino2000@yahoo.com.ar

CEES-CGT

 

NOTAS:

[i] Juan Domingo Perón (1974). La Comunidad Organizada. Presidencia de la Nación, Secretaría Política, Buenos Aires

[ii] Puiggrós Adriana (2002), Que paso en la Educación Argentina. Breve Historia de la Conquista hasta el presente, El Peronismo (129), Galerna, Buenos Aires

[iii] Puiggrós (Op. Cit.): Régimen de ingreso a la docencia, Promoción por concurso, Capacitación Laboral, Zonas rurales, Discapacidades, etc.

[iv] Taborda Saúl/ Introducción G Cirigliano (No figura en el documento el año de publicación), página 11 (Estudio Preliminar), Investigaciones Pedagógicas. Secretaría de Cultura de la Nación y Editorial Marymar

[v] Cassani Juan, Actas, 1er. Congreso Nacional de Filosofía, marzo-abril Mendoza 1949. Sección X Filosofía de la Educación