Olita pequeña que no para más, que crece y crece, y se hace estampido, rugido, tormenta de barro y semilla que arrasa con todo.

VUELVE

Dicen que vuelve…
De boca en boca, de brazo en brazo, de tiempo en tiempo se construye la esperanza, la ilusión de que no todo está perdido y los tiempos felices vuelven a estar a la vuelta de la esquina.
Vuelve…

Dicen que vuelve…

De boca en boca, de brazo en brazo, de tiempo en tiempo se construye la esperanza, la ilusión de que no todo está perdido y los tiempos felices vuelven a estar a la vuelta de la esquina.

Vuelve…

En voz bajita, como un rezo, como se cuentan los secretos más sagrados, esos que son sueños que dan miedo de romper con cualquier ruido, incluso el de las voces.

En un avión negro.

En un barco que no detectan los radares.

En calzas y zapatillas, o en pantalones y taco aguja.

Cuando el Peronismo vuelve, la voz del Pueblo es un murmullo que sale de los barrios, de las fábricas semivacías, de las calles oscuras de los suburbios,

Una olita pequeña que se alimenta desde los fondos, desde los nadies, desde los que no tienen más nada que los puños crispados, las piernas como garrotes y la frente limpia.

Olita pequeña que no para más, que crece y crece, y se hace estampido, rugido, tormenta de barro y semilla que arrasa con todo.

Vuelve…

Y hacen ruido las tripas, los corazones vuelan distinto y las espaldas se enderezan, agobiadas pero enteras, altos los hombros, seguros de estar a la altura de ese destino colectivo que se retroalimenta.

Vuelve… Sentís? Pega la oreja a la tierra.

Vuelve.

Volvemos…