Era un cordón de policías parados delante de la segunda tranquera, que con grueso candado resguardaban la propiedad de Joe Lewis

PALABRAS DEL OFICIAL DE LA POLICÍA DE RÍO NEGRO:“ESTAMOS PARA DEFENDER LA PROPIEDAD PRIVADA”

Por Jorge Rachid

Este Lewis, es dueño de Edenor y la mitad de Pampa Enegía, entre otras empresas, que hieren, lastiman y tiene de rehenes a los argentinos.
Habíamos pasado la primera tranquera en la madrugada, cuando al lado de la ruta 40 al Bolsón, en la localidad del Fogel, custodiada por policías y fiscaleros, es decir propietarios de pequeñas fincas treintañales que responden al patrón, custodiaban las cadenas y candados que cerraban ….una ruta provincial…!!!!.

Por Jorge Rachid

 

CRÓNICA DE UNA JORNADA MILITANTE

“ESTAMOS PARA DEFENDER LA PROPIEDAD PRIVADA”       

Palabras del Oficial de la policía de Río Negro

 

Era un cordón de policías parados delante de la segunda tranquera, que con grueso candado resguardaban la propiedad de Joe Lewis, el inglés propietario de miles de hectáreas, apropiador de un lago argentino: el Escondido, constructor de una pista de aterrizaje para aviones de gran porte y una mansión donde su amigo Macri, recibió a Obama.

Este Lewis, es dueño de Edenor y la mitad de Pampa Enegía, entre otras empresas, que hieren, lastiman y tiene de rehenes a los argentinos.

Habíamos pasado la primera tranquera en la madrugada, cuando al lado de la ruta 40 al Bolsón, en la localidad del Fogel, custodiada por policías y fiscaleros, es decir propietarios de pequeñas fincas treintañales que responden al patrón, custodiaban las cadenas y candados que cerraban ….una ruta provincial…!!!!.

Detrás nuestro, treinta vehículos con militantes de todo el país, 109 en total, liderados por FIPCA, la fundación del agua que conduce el compañero Julio Urien, que junto a los responsables de cada tarea, planificaban la estrategia para visualizar, sin violencia, una apropiación que compromete la soberanía nacional.

Ahí flameaban, en el amanecer del día, con viento cordillerano y ansias de romper una lógica perversa, banderas de Veteranos de Malvinas, gremios y agrupaciones políticas, periodistas y medios de difusión acompañando, al grito de Patria si, Colonia no y Argentina, Argentina.

Un cartel gigante, colocado por un residente del Fogel, sobre la ruta informa: La Malvinas son argentinas, Lago Escondido también.

Los coches se dividen y un grupo determinado busca otro camino, el del río Manso, que sumados a la travesía de los compañeros alpinistas y deportistas, que desde hace tres días atraviesan montañas, valles y ríos por la ruta que el presidente dice: “es una ruta abierta a todo público y que está mejor que antes”. O sea, tres columnas intentamos avanzar sobre el Lago Escondido robado por el inglés.

Luego de intensas discusiones en la ruta cerrada con candado, donde los fiscaleros intentan a los gritos justificar el cierre de la ruta, su ruta, decidimos entonces saltar la tranquera, ante la estupefacción de quienes querían impedir el acceso. Jóvenes y viejos saltando la valla material y humana, evocaban las palabras de Perón: “salten las tranqueras, rompan los alambrados” convocando a construir la Patria. Doce kilómetros a pie fueron transitados con cánticos y alegría, conversaciones y la indiferencia de los fiscaleros. Los policías que antes custodiaban la tranquera, ahora cerraban la marcha nuestra, para cuidar la supuesta “depredación” que podíamos producir.

Subidas y bajadas, exigían esfuerzos no menores, pero que fueron atravesados con voluntad constante y espíritu militante, hasta llegar a la segunda tranquera, sin agua ni comida, que habían quedado en los vehículos que no pudieron ingresar, arribamos casi 70 compañeros, los demás completando los 109 buscaban la ruta del río Manso.

Ahí estaba la segunda tranquera y el cordón policial que custodiaban a los empleados del inglés, que no sólo nos filmaban desde que ingresamos, sino que exhibían las armas al cinto, en forma intimidatoria. Parecían paisanos, con gorra ladeada, caras curtidas por el sol, igual que los policías y la mayoría de los compañeros que marchamos. Pobres contra pobres, argentinos contra argentinos, es lo que logra el colonialismo cultural y económico que dividió la Patria Grande, balcanizando los pueblos latinoamericanos, creando países donde existía Patria Grande, desde el siglo XlX, con el talento inglés del Foering Office.

Ante la negativa expresada con la frase, dicha en reiteradas oportunidades  que encabeza la nota, emitida por el oficial a cargo del operativo, los abogados deciden presentar un amparo judicial en el Bolsón.

Luego de cuatro horas de espera al sol, con escasa agua y alimentos, esperando novedades, sin comunicación ni señal de teléfono, sólo los handys de nuestra organización que ya fatigaban batería. Se charla, se descansa, se canta en medio de la incertidumbre hasta que llega la noticia esperada: la justicia autorizó el paso y llegan los coches desde la entrada ante la algarabía generalizada, siendo las 16 horas. La táctica de demorar las horas se multiplica, todo se alarga, se dilata cualquier decisión, no se ejecutan las órdenes judiciales en tiempo y forma. Por eso la tranquera no se abre, “no encuentran la llave” y es cuando decidimos volver a saltar y caminar otros 10 kilómetros hasta el Lago. Otra vez Perón.

Ya más duro el camino, anfractuoso de grandes descensos, desnivelados y tallados por las lluvias, con piedra suelta y arenilla que llaman al cuidado, lo cual no evita caídas ni torceduras, pero el espíritu militante de llegar empuja la columna que avanza, con sus banderas ya dentro de la “propiedad de Lewis”. Victoria sin dudas haber superado a esa altura dos obstáculos impuestos por el enemigo inglés y sus súbditos. La policía caminando, sigue siendo nuestra retaguardia, sin comida ni agua como nosotros, desde la madrugada.

Como dice Milagro Salas en Jujuy, “ellos, los policías y guardia cárceles, no tienen la culpa, son trabajadores”, excepto cuando flamean la represión y se pasan al enemigo. Lo describe bien Franz Fannon en Los Condenados de la Tierra, su libro de reflexión psicológica y sociológica sobre la violencia del colonizado, que utiliza el colonizador en su provecho.

La marcha continúa ya en horas vespertinas, avanzadas por las demoras provocadas ex profeso. Nos enteramos que la columna del río Manso ha sido interceptada por los custodios del inglés y regresa, también que los muchachos que atravesaron las montañas, llegaron al Lago. Una buena y otra mala. Al fin, siendo casi las 1930 horas llegamos al río Foyel, quedan sólo tres kilómetros para el Escondido, ya el cansancio y las nubes amenazan, la noche también. Los más jóvenes de nosotros, 19 en total se desprenden y avanzan sobre el Lago al trote, nosotros descansamos y reflexionamos, quedan casi dos horas de marcha y la noche se avecina. A todo esto los coches parados en la segunda tranquera no pueden pasar, “no encuentran las llaves del candado”, manoseando la orden judicial. Se decide hacer una gran hoguera ante al frío inminente, en medio de la montaña. En medio de la ruta de piedra y junto al río, para evitar incendios y muchos de nosotros, ante la imposibilidad de subir las peligrosas pendientes que habíamos bajado y encima oscuro, planteamos quedarnos y pasar la noche ahí,  por cansancio de sólo pensar en volver a subir una cuesta, que costó bajar al llegar.

Ante la hoguera inmensa en la soledad del monte, con la luna ya asomada y la noche entrada, llegan policías, oficiales que entran por el rio, o sea que vienen de la mansión del magnate, que plantean que no podíamos seguir ahí, que debíamos retirarnos, ante los cual plantea el comandante Urien que no estábamos en condiciones de regresar, ofreciendo entonces la gente del inglés enviar ahora una combi “para evacuar”. No aceptamos, algunos de nosotros nos acostamos en la estepa, dispuestos a dormir junto a los perros que se fueron sumando a la columna, un poco de calor animal no viene mal.

Vuelven los matones de Lewis, amenazantes y excitados ante nuestra presencia. Nos dicen que los jóvenes que se desprendieron fueron interceptados y trasladados, no sabemos si es cierto o es simplemente una presión. Decidimos pernoctar entre todos, ante los cual la policía trae otra propuesta, salir con ellos y sus vehículos tipo cuatriciclos, los que no pudiesen o no quisiesen caminar y el resto subiendo. Se acepta y se convence a los choferes de volver a buscar al resto, son las 2230 hs, la noche es profunda y el camino peligroso, Al final algunos pocos, cinco llegan caminando y tras algunos viajes de ida y vuelta, todos llegamos a los coches con nuestros compañeros, que estuvieron esperando desde la madrugada, en una actitud militante que enorgullece, que presionaron pasar la segunda tranquera para ir a buscarnos, sabiendo las dificultades del trayecto y se mantuvieron esperando y alertas, en un esfuerzo solidario encomiable.

Son las 0015 hs cuando salimos todos a la ruta y se decide una reunión de evaluación, como la que se había realizado en la jornada previa, en esa asamblea  se había  organizado la  planificación, distribución de cadenas de mando y responsabilidades, donde se acordó que la disciplina y organización era indispensable para evitar las provocaciones del enemigo y proceder sin violencia. A las 0230 hs terminamos una jornada cargada de Patria, ese significante moral y afectivo que nos une en el bien común de pueblo. Somos pueblo y militantes que forzamos una situación que se intenta naturalizar, que el tiempo la selle de manera definitiva, como fueron elevados al nivel de supuestos patriotas a los dueños de los campos robados por Roca a los pueblos originarios, millones de hectáreas entregadas a los financiadores de la matanza. Los Martínez de Hoz y Bullrich de ayer, son los Lewis, Midlin o Benetton de hoy, nuevos aristócratas, señores de nuestra Patagonia en peligro, poderosos y corruptores de todos los niveles institucionales, como quedó demostrado en esta cuarta marcha. Todo financiando por ellos, dádivas a quienes tienen derechos, pequeñas ofrendas a vecinos, policías y desempleados, como los capos narcos con sus comunidades, derramando dinero sucio.

Nos enteramos en la reunión posterior de evaluación, hasta las 0200 hs.-, que nuestros compañeros que se habían desplegado en Lago Escondido, intentaron alcanzar la isla que domina el centro de ese espejo de agua, que no es propiedad de Lewis, ni de nadie, es patrimonio nacional, al cual intentábamos llegar para denominarla La Isla de los Patriotas, que más temprano que tarde lograremos.

Esos compañeros embarcados en kayaks inflables, en medio del lago fueron embestidos por embarcaciones del pirata inglés, cayendo dos de ellos al agua helada de una noche ya instalada. Fueron subidos a bordo de la misma embarcación agresora con evidentes signos de hipotermia y trasladados pero que se encuentran, ahora bien. Esta agresión se inscribe en la larga lista de agresiones verbales y fácticas que soportamos como militantes del campo nacional y popular, que intentamos que la Patria No Sea Robada.

Entonces fue una victoria política, se logró visibilizar una situación que pretende mantenerse en la oscuridad.

Algunos dirán: pero lo importante es el hambre del pueblo y los despidos de los trabajadores, es verdad, pero esa situación es lineal con esta apropiación, que origina un modelo de entrega y ajuste que es la política neoliberal y neocolonial, que ejecuta, por orden de la Embajada de EEUU, el Reino Unido e Israel, nuestro gobierno, nuevo súbdito de la Corona Unipolar hegemónica, donde Lewis es una pieza importante.

 

Jorge Rachid

CABA, 12 de febrero 2019