El pueblo argentino es pacífico. Ni sumiso, ni conservador; tiene conciencia nacional y destino común. (JR)

PUEBLO PACIFICO PERO NO SUMISO

Por Jorge Rachid

El peronismo parió a Perón y Evita, es decir el pueblo fue nuevamente protagonista de sucesivas gestas de construcción y resistencia, ante quienes avasallaban la Constitución Nacional, derogaban la misma por decreto y fusilaban y perseguían como hoy, llegando al genocidio del 76, siendo los mismos protagonistas de ahora, algunos de los cuales son ministros. Una historia repetida, un pueblo expectante.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

07/01/2019

Perón planteaba que “cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”, y eso significa un aviso al poder, que no se puede manipular, ni condicionar, ni amedrentar al pueblo, sin que una respuesta de éste, cambie el rumbo de la Patria.

Ese camino no necesariamente violento, siempre es masivo, es más, el peronismo siempre fue gobierno por el voto popular, condición que ningún partido ni dirigente histórico de la actualidad, puede exhibir por haber sido por acción u omisión cómplice de procesos inconstitucionales.

Las proscripciones, los golpes de estado, o las persecuciones políticas y encarcelamientos, como sucede hoy sobre el peronismo, sólo pertenecen a aquellos que por cualquier método acceden al gobierno, para colocarlo al servicio de potencias extranjeras y al interés internacional

Así fue a lo largo de la historia: los caudillos federales serían los terroristas de hoy, siendo aniquilados en nombre de la modernidad a degüello; San Martín y Artigas fueron declarados traidores a la Patria por Rivadavia y Posadas respectivamente, por defender la Patria Grande. En su momento fueron Moreno, Castelli, Monteagudo, perseguidos y muertos por ser acusados de jacobinos o sea los irracionales de hoy. Vieja historia repetida, con Irigoyen, Perón y hoy Cristina, el enemigo gobierna a sangre y fuego y acusa al pueblo de violento.

Por esa razón le molesta al poder la palabra Pueblo, porque significa una categoría superior de la conciencia nacional y un destino común, opuesto a la diáspora y fragmentación que pretenden los enemigos de la Patria. Patria significa padre enterrado y esa es la memoria viva de los pueblos y sus luchas.

Factores de tiempo y espacio se dieron para que en determinados momentos de nuestra historia, los puntos de inflexión fueran protagonizados por el pueblo movilizado, en lucha. El radicalismo hoy claudicante, surgió de las lucha obreras de fines del siglo XlX y principios del XX, hasta que la Ley Sáenz Peña autorizó el voto masivo y secreto. Miles de obreros murieron y el mismo Alem se suicidó, hasta que Irigoyen fue gobierno, derrocado luego por el poder, acusado de corrupto.

El peronismo parió a Perón y Evita, es decir el pueblo fue nuevamente protagonista de sucesivas gestas de construcción y resistencia, ante quienes avasallaban la Constitución Nacional, derogaban la misma por decreto y fusilaban y perseguían como hoy, llegando al genocidio del 76, siendo los mismos protagonistas de ahora, algunos de los cuales son ministros. Una historia repetida, un pueblo expectante.

Los cientistas sociales e investigadores se preguntan porque el pueblo no sale a la calle a cambiar esta situación dramática que está viviendo el pueblo argentino. Las respuestas son múltiples, pero deben partir de la aseveración que el pueblo, sectorialmente está enfrentando desde hace tres años este gobierno. La calle lo demuestra y las derrotas sufridas por el enemigo también: más allá de las persecuciones el peronismo sigue vivo y siendo opción electoral, cuando lo daban por muerto, la derrota política de la ley previsional, se dio vuelta el dos por uno cortesano y se evitó la reforma laboral, entre otras.

Entonces primera reflexión: el pueblo está vivo, construyendo sus tiempos que son históricos, no biológicos, como la ansiedad de los militantes aspira. Los acontecimientos son multicausales, no se disparan por mecanismos racionales, sino que intervienen desde los emocionales, hasta los que constituyen la reparación del tejido solidario dañado por la acción del enemigo. Es entonces cuando el pueblo reacciona, cuando siente capacidad de cambiar la historia, siendo protagonista.

Por esas razones el enemigo habla de gente, antes que de pueblo, sugiere el esfuerzo individual frente a lo colectivo, por esa razón destruye los esquemas solidarios, desde previsionales a educativos, desde sanitarios hasta la seguridad social, intentando destruir 70 años de historia de luchas y realizaciones solidarias y patrióticas. Pero el pueblo en lucha está presente, organizando la solidaridad en primer lugar, recuperando el concepto comunitario y afianzando la conciencia del enemigo como eje de confrontación único. Ese escenario es el que preanuncia la victoria cercana.