El tribunal hizo lugar al reclamo de los abogados de Boudou, quienes argumentaron que ya no había investigación que pudiera entorpecer.

BOUDOU AL FIN AFUERA DE LA CÁRCEL DE EZEIZA

Por Raúl Kollmann

Contra lo que se instaló públicamente, el juicio oral confirmó gran parte de la versión de los hechos que dio Boudou desde el principio, empezando por la ratificación de que Alejandro Vandenbroele no era testaferro del ex vicepresidente, dado que ni se conocían. El propio Vandenbroele –aún alineado con Cambiemos– admitió que sólo vio, de lejos, a Boudou en dos oportunidades y que nunca intercambiaron una palabra. La hipótesis de que Boudou se quedó con el 70 por ciento de las acciones de Ciccone naufragó en las audiencias.

Por Raúl Kollmann

Página 12/EL PAÍS

12 de diciembre de 2018

El ex vicepresidente Amado Boudou había quedado detenido tras la condena en el caso Ciccone, que fue apelada.

El ex vicepresidente Amado Boudou fue excarcelado  a la tarde tras un fallo dividido del Tribunal Oral Federal número 4 (TOF 4) en el que las dos magistradas, Gabriela López Iñiguez y Adriana Palliotti, votaron a favor de que Boudou pueda dejar la cárcel de Ezeiza mientras que el juez Néstor Costabel votó en contra. Uno de los argumentos por los que se había ordenado la detención de Boudou tras el juicio oral era que podía entorpecer el caso Ciccone ya que faltaba investigar el expediente conocido como Ciccone II en el que fueron procesados el jueves el banquero Jorge Brito y el ex titular de la AFIP Ricardo Echegaray. Al cerrarse esa segunda parte de la investigación, Boudou ya no puede entorpecer ninguna causa y por ello sus abogados, Alejandro Rúa y Graciana Peñafort, pidieron que se lo deje en libertad. Tendrá que aportar una caución de un millón de pesos y le pondrán una tobillera para monitorear que no se aleje a más de 100 kilómetros. 

De manera llamativa el tribunal había ordenado la detención de Boudou tras la condena en el caso Ciccone. Nunca antes en ese tribunal se había encarcelado a ningún condenado en forma inmediata sino que siempre se esperó, como mínimo, el resultado de la apelación en la Cámara de Casación. Así ocurrió también con otros tribunales, por ejemplo, en el caso Cromañón o en la causa por la tragedia de Once. Sin embargo, el 7 de agosto, cuando se leyó la condena a cinco años y 10 meses por cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública, el Tribunal, por dos a uno, envió al ex vicepresidente al penal de Ezeiza. La movida tuvo un fuerte olor político.

El principal argumento que se utilizó para encarcelar a Boudou fue que lo ocurrido en Ciccone fue “grave y con una mecánica compleja”, lo que hacía presumir que podría obstruir la causa Ciccone II en la que se investigaba a Brito y Echegaray, entre otros. El argumento pareció burdo ya que los hechos del caso Ciccone ocurrieron en 2010 y resulta difícil entorpecer una pesquisa sobre cosas que tienen ocho años de antigüedad.

En todo el proceso, el fiscal Marcelo Colombo mantuvo una actitud firme a favor de la excarcelación. Justamente sostuvo que no había motivos para tener a Boudou en el penal ya que siempre estuvo a derecho. Y esta vez opinó lo mismo. Fue un elemento clave para que López Iñiguez y Palliotti votaran la excarcelación: “impone que quien debe justificar la necesidad de detención sin sentencia firme es el acusador. Sin su pedido, el tribunal se encuentra en situación compleja”. Pallioti hizo constar sus fallos anteriores en que permitió que estén libres durante el proceso hasta imputados en delitos de lesa humanidad.

Por lo tanto, despejado el peligro de fuga y de entorpecimiento, con el apoyo del fiscal a la excarcelación, las dos mujeres del tribunal –López Iñiguez y Palliotti– resolvieron que Boudou puede abandonar el penal de Ezeiza. Lo hacía ayer con una fianza de un millón de pesos y con una tobillera que va a controlar que no se aleje a más de 100 kilómetros de su domicilio. El ex vicepresidente tendrá que ocuparse de cambiarle los pañales a León y Simón, los mellizos que el mes próximo cumplirán un año y son fruto de su pareja con la ex diputada mexicana Mónica García de la Fuente.

El voto por la negativa de Néstor Costabel llama la atención. Por lo pronto sostiene que como ya se denegó la excarcelación, rige esa denegatoria anterior y no hay motivo para cambiar esa postura, en especial teniendo en cuenta que Boudou apeló su encarcelamiento a la Corte Suprema. El máximo tribunal debía resolverlo, pero continuaba demorado. Sugiere Costabel que “la gravedad y complejidad del emprendimiento criminal” del caso Ciccone inhabilitaba a una persona a dejar el penal y que después de la condena “está en crisis la presunción de inocencia”, algo que va en contra de todos los fallos anteriores. Todo el fallo de Costabel destila más política que un enfoque jurídico.

Contra lo que se instaló públicamente, el juicio oral confirmó gran parte de la versión de los hechos que dio Boudou desde el principio, empezando por la ratificación de que Alejandro Vandenbroele no era testaferro del ex vicepresidente, dado que ni se conocían. El propio Vandenbroele –aún alineado con Cambiemos– admitió que sólo vio, de lejos, a Boudou en dos oportunidades y que nunca intercambiaron una palabra. La hipótesis de que Boudou se quedó con el 70 por ciento de las acciones de Ciccone naufragó en las audiencias. No se pudo aportar ni un solo papel y más bien se probó que quien se quedó con el manejo de la imprenta fue el banquero Jorge Brito, quien colocó a dos de sus hombres de absoluta confianza –Máximo Lanusse y Francisco Sguera– en el management de la calcográfica. El único debate real que se produjo en las audiencias estuvo relacionado con el papel que jugó José María Nuñez Carmona, amigo de Boudou, en toda la operatoria, como el hombre que acercó a las partes: la familia Ciccone, el financista Raúl Monetta y a través de él, la participación de Brito. En ese caso, a lo sumo se podía imputar al ex vicepresidente por negociaciones incompatibles con la función pública, pero no con haberse quedado con la imprenta.

Tras la condena en el juicio oral, la apelación del caso Ciccone llegó ahora a la Cámara de Casación. Se viene una serie de recusaciones porque la Sala IV, Juan Carlos Gemignani, Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, fue la que actuó durante la instrucción y jugó un papel constante contra los imputados. Seguramente se alegará que ya sentaron postura durante todos estos años por lo que no se los puede considerar imparciales. Todo indica que el caso llegará a la Corte.

Durante la jornada de este miércoles se presentarán los pedidos de excarcelación de Nuñez Carmona y también de Nicolás Ciccone, quien está con prisión domiciliaria. El primer paso será el dictamen del fiscal Colombo.

Las dos varas del caso Ciccone II

Por Raúl Kollmann

Página 12/El País

09 de diciembre de 2018

En una causa que sólo se entiende desde la política, el banquero que pagaba silencios sigue libre, pero la defensa del ex vicepresidente tiene que presentar mañana un pedido de excarcelación. Las pruebas y la falta de pruebas.

Imagen: Leandro Teysseire

El fallo firmado el viernes por el juez Ariel Lijo en el caso conocido como Ciccone II, dejó nuevamente planteado el carácter político del manejo del expediente. El juez procesó al banquero Jorge Brito y al ex titular de la AFIP Ricardo Echegaray sin prisión preventiva, pero usando una vara distinta Amado Boudou estuvo y está en la cárcel. El arrepentido Alejandro Vandenbroele, que fue el hombre clave del caso Ciccone, declaró que Brito le pagó un sueldo durante meses para que mantenga el silencio, pero eso no se consideró obstrucción de la causa y el magistrado le permitió seguir en libertad. En cambio, respecto de Boudou no hay evidencia de que haya afectado la investigación, cosa que no le importó a los jueces que lo enviaron al penal de Ezeiza. Es más, el Tribunal Oral Federal 4 argumentó que Boudou podría obstruir la investigación que todavía faltaba hacer respecto de Echegaray, Brito y otras personas. Ahora esa instrucción terminó, de manera que no debería haber  motivo para que Boudou siga en el penal de Ezeiza hasta que la Cámara de Casación confirme o revoque el fallo del juicio oral.

Todo el caso Ciccone plantea numerosas preguntas:

1 Después de los dos juicios, ¿cómo se sintetiza la acusación y las condenas?

El juez y el Tribunal dieron por cierto que la imprenta Ciccone, de alta sofisticación, la única privada que imprimía billetes en América Latina, fue salvada de la quiebra por acción de Boudou, quien –supuestamente– influyó en Echegaray y logró que la AFIP levantara la quiebra de la calcográfica. A cambio de esa jugada, los magistrados sostienen que Boudou se quedó con el 70 por ciento de las acciones de Ciccone, por lo que fue condenado por cohecho pasivo –recibió como pago las acciones–, mientras que Nicolás Ciccone, uno de los dueños de la imprenta, fue condenado por ser el que pagó con acciones la supuesta coima. En el juicio oral no quedó para nada probado que Boudou se haya quedado con las acciones, al punto que los ejecutivos y el dinero con el que se rescató y manejó la imprenta provino de Brito, aunque también hay indicios de que el origen fueron sociedades y cuentas del financista Raúl Monetta. Existía otra hipótesis que consistía en que Boudou intervino en el caso Ciccone porque el operador favorable a Monetta-Brito fue su amigo José María Nuñez Carmona, hipótesis que no suponía quedarse con la imprenta sino “ayudar” a una operación correcta –salvar la imprenta– en la que posiblemente obtuvo algún beneficio Núñez Carmona. Un dato es clave: cuando la AFIP le consultó a Boudou sobre el levantamiento de la quiebra de Ciccone, el ex ministro contestó tal como lo indicó el responsable legal de Economía, Guillermo Capdevilla. Se decía que en el juicio oral esté funcionario declararía contra Boudou porque en su momento se fue del país diciendo que tenía miedo. Sin embargo respaldó totalmente lo hecho y lo firmado por Boudou y no mencionó ninguna irregularidad en el levantamiento de la quiebra, que luego permitió el traspaso y la puesta en marcha de Ciccone..

2 ¿Por qué lo procesaron a Ricardo Echegaray?

El ex titular de la AFIP fue procesado por abuso de autoridad, un delito mucho más leve que las negociaciones incompatibles con la función pública. O sea que dictó resoluciones contrarias a las normas y no es que participó o ayudó en el “negocio” de Ciccone. El abuso de autoridad prevé pena de un mes a dos años, mientras que las negociaciones incompatibles van de uno a seis años.

Lo que se le cuestiona es que primero pidió la quiebra de Ciccone por las deudas de la imprenta en materia de impuestos y cargas sociales y después levantó el pedido de quiebra en función de que se presentó un plan de pago. Echegaray siempre dijo que medidas similares adoptó con centenares de empresas. Y la realidad es que también se buscó salvar los puestos de trabajo y una imprenta de trascendencia estratégica. Aún así, fue procesado.

3 ¿Por qué procesaron a Brito?

Boudou siempre sostuvo que no se quedó con ninguna acción de Ciccone y que la empresa terminó en manos de Brito, con financiamiento de Monetta. De hecho, el principal ejecutivo de la calcográfica pasó a ser un hombre del Banco Macro, propiedad de Brito, Máximo Lanusse. Lijo sostiene que el banquero colaboró en la jugada de Boudou, no que se quedó con la imprenta, y por ello lo procesó por partícipe necesario, es decir cómplice de Boudou, en el delito de negociaciones incompatibles con la función pública, que es interesarse en operaciones del Estado para beneficio propio.

Lijo jugó a favor de Brito en tres aspectos. Primero, lo sacó del juicio oral Ciccone I, es decir evitó que Brito se siente en el banquillo de los acusados junto a Boudou. La segunda ayuda fue considerar que obró de manera individual y no en representación del banco, con lo que preservó el Macro, algo que puede considerarse razonable. En tercer lugar, Lijo favoreció a Brito al no dictarle la prisión preventiva, teniendo en cuenta que le pagó a Vandenbroele para que no hable, cosa que se podría interpretar como una obstrucción de la justicia. La realidad es que no correspondía la prisión básicamente porque hoy Brito no puede obstruir nada ya que se trata de hechos ocurridos en 2010.

Todo indica que Brito fue el que se quedó con la imprenta porque el manejo quedó a cargo de dos hombres de su confianza: Francisco Sguera y Máximo Lanusse.

4 ¿Cuál es la situación de Boudou?

El ex vicepresidente fue condenado en un juicio donde se demostró todo lo que siempre dijo, empezando por el hecho de que no conocía a Vandenbroele. El propio Vandenbroele declaró que sólo vió a Boudou, de lejos, en dos oportunidades y que nunca habló con él. Tampoco hay vínculo cercano entre Boudou y Brito, o sea que el banquero de ninguna manera actuó como testaferro del ex vicepresidente. Todo eso derrumba la hipótesis de que Boudou se quedó con la imprenta.

Pero, además, el juicio mostró que los dictámenes en el ministerio de Economía y en la AFIP no fueron irregulares y que en ambos lugares se apuntó a una solución para la crisis de la imprenta.

Lo más grave es la disparidad y el hecho de que el ex vicepresidente y Nuñez Carmona estén en la cárcel, así como Nicolás Ciccone con prisión domiciliaria. Cuando el TOF 4 dictó estos encarcelamientos –nunca antes el TOF 4 había actuado así, encarcelaba recién con confirmación de Casación– sostuvo que podrían obstruir la investigación de Ciccone II. Ahora Lijo afirma que la instrucción está terminada, de manera que no debería haber razón para que Boudou siga preso. Mañana, los abogados del ex vicepresidente –Alejandro Rua y Graciana Peñafort– van a presentar un pedido de excarcelación. Mientras tanto el caso llegó a Casación, que deberá resolver sobre la condena en el juicio Ciccone I y también la Corte Suprema tiene para tratar el encarcelamiento de Boudou.

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