Al capitular en la comisión administradora del Río de la Plata, el gobierno argentino echó por tierra décadas de política de Estado

MACRI ENTREGA LA CUENCA DEL PLATA

Por Horacio Tettamanti

De un plumazo, el gobierno argentino dio vuelta el mapa de flujos de un espacio geopolítico que involucra también a Uruguay, Bolivia, Paraguay y el sur de Brasil. Argentina cedió la llave logística de la cuenca al aceptar el dragado que convertirá en canal de aguas profundas el acceso al puerto de Montevideo.

Por Horacio Tettamanti

Kontra Info

27 Noviembre, 2018

De un plumazo, el gobierno argentino dio vuelta el mapa de flujos de un espacio geopolítico que involucra también a Uruguay, Bolivia, Paraguay y el sur de Brasil.

Argentina cedió la llave logística de la cuenca al aceptar el dragado que convertirá en canal de aguas profundas el acceso al puerto de Montevideo.

Al capitular en la comisión administradora del Río de la Plata, el gobierno argentino echó por tierra décadas de política de Estado tendiente a salvaguardar los intereses argentinos y entregó resortes claves de poder a un puñado de consorcios exportadores.

Por orden del presidente Mauricio Macri, la Cancillería dio luz verde a la pretensión de los monopolios de transporte de habilitar al puerto de Montevideo como la puerta de entrada excluyente del Río de la Plata.

La dinámica logística del río Paraná, el comercio exterior de la Argentina y la distribución de la renta agraria de la cuenca del Plata, cambiarán radicalmente.

Y con ello, también el alcance regulatorio del Estado.

Las determinaciones serán definidas ahora por decisiones de las multinacionales tendientes a maximizar la renta de estos poderes concentrados de la economía. Se reduce sustancialmente la capacidad soberana para poner a resguardo los intereses nacionales.

Las vías navegables y las estructuras portuarias constituyen el fundamento de nuestro complejo marítimo y fluvial. Activos que deberían ser objeto de una visión geopolítica propia que interprete en forma sistémica las demandas de un proyecto económico y productivo al servicio del desarrollo y el empleo.

Esta claudicación de principio de julio supone el abandono de las aspiraciones argentinas de consolidar su carácter de país marítimo.

La cuenca del Plata constituye uno de los puntos más sólidos de anclaje de cualquier programa económico que se proponga devolver al país un horizonte de crecimiento y desarrollo económico.

La recuperación de soberanía y de la renta de la logística estratégica, liga de manera estructural a esta hidrovía con el dilema del Atlántico Sur.

La amenaza a la soberanía argentina en este espacio marítimo, sumado al reclamo diplomático por Malvinas, llaman a integrar en una misma visión geoestratégica los sistemas del Río de la Plata y Paraná (por el que se traslada el 50 % de la proteína vegetal que se consume en el mundo) el control del transporte marítimo y la explotación pesquera y de hidrocarburos del Atlántico sur.

Esta reciente resolución coronó un conjunto de definiciones iniciadas en 2016 cuando el presidente Macri anuló la disposición 1108/13 que aseguraba la soberanía portuaria argentina y la determinación de sostener el cabotaje nacional y regional para la flota mercante de bandera.

Esta batería de medidas pretendidamente desreguladoras terminaron de afianzar la red de intereses de cuatro grandes corporaciones que monopolizan la logística de las exportaciones de mineral de hierro boliviano y las agrícolas del litoral argentino, de Paraguay y del sur de Brasil.

El recurso estratégico a proteger, materia de regulaciones jurídicas de los sistemas de Defensa y de Seguridad, es tan luego el 30 por ciento de costo por flete del componente central del comercio exterior de esa área económica.

Esta cesión a la presión de las corporaciones que operan en el puerto de Montevideo, favorecidas por regímenes fiscales y laborales flexibles y precarizados, ha producido un daño considerable a los intereses argentinos y debilitado sensiblemente el poder de negociación de nuestro país frente a los grupos transnacionales.

La aprobación del dragado que convierte en nodo regulador de flujos económicos a Montevideo está vinculada al acuerdo con el FMI y al lobby de compañías europeas vinculadas no sólo al sector cerealero, sino también a las multinacionales de transporte marítimo.

Esta situación estructural implica desafíos a la planificación de la Defensa nacional, al diseño de capacidades de control y vigilancia estratégicos, como a la Seguridad pública y al medioambiente humano.

La logística por aguas y el complejo marítimo y fluvial compuesto por nuestros puertos y vías navegables nuestra marina mercante y nuestra industria naval, requieren un abordaje coordinado y eficaz.

Es de esperar que un programa nacional y popular de industrialización con inclusión social, ausente en el pensamiento del gobierno actual, se fije en este componente central de una geopolítica centrada en la recuperación de la renta de la exportación.

La Cuenca del Plata y la Nueva Ruta de la Seda China

El canciller uruguayo ha anunciado en septiembre la firma del memorándum de entendimiento entre Uruguay y la República Popular de China, por el cual se ha incorporado el Río de la Plata a la Ruta de la Seda, formidable proyecto logístico estratégico con el cual los chinos proyectarán su influencia económica y política a todos los rincones de la tierra .

Este anuncio consolida y concluye una precisa hoja de ruta diseñada por las multinacionales del transporte y comercialización mundial de granos, cuyo punto de anclaje es la cesión por parte de la Argentina de la soberanía del río Paraná y del Río de la Plata, decidida por el presidente Macri al aceptar a libro cerrado el proyecto de canalización por el cual se entroniza a Montevideo y al Uruguay como punto de entrada y salida de la Cuenca del Plata.

Debió ser la Argentina la que suscribiera dicho acuerdo con China sobre la Ruta de la Seda.

Por su historia, por su territorio, por su identidad y, fundamentalmente, por derecho propio.

Sin duda esta claudicación figurará en los libros de historia como una de la más gravosas llevadas a cabo por el actual gobierno argentino.

No sólo serán los 5 mil millones de dólares anuales en valor agregado logístico en concepto de actividades portuarias, navieras y de la industria naval los que han quedado enajenados.

El daño a los intereses nacionales es inmenso.

El mayor es aquel que no figura en los balances y en la macroeconomía: el devastador daño al poder de negociación en las instancias estatales y privadas nacionales en la puja por la distribución de la renta de la enorme riqueza que la Cuenca del Plata canaliza y representa.

Hoy frente a esta realidad se dimensiona adecuadamente y se explica el por qué del condicionamiento ineludible del FMI al gobierno argentino, para que, por omisión y cumplimento de plazos, se les diera luz verde a las pretensiones de los intereses transnacionales en relación con la resignación argentina de su soberanía marítima y fluvial.

Quedó atrás la tragedia de la guerra de Malvinas, donde tres meses de hostilidades y la vida de 700 jóvenes compatriotas (y más de mil heridos y los suicidios posteriores) fueron el costo de la derrota.

Quedó también, debido a ese desastre militar, un condicionamiento y una debilidad estratégica muy significativa de nuestra soberanía marítima.

Hoy en día, en este mundo de big data y golpes blandos, faltó sólo una firma del presidente Macri para que la Argentina perdiese el otro elemento constitutivo de su tríada soberana, que es el Río de la Plata y el Paraná.

Es importante que se comprenda que la amenaza de soberanía en el Atlántico Sur y el tema Malvinas no son parte de una dinámica aislada, sino que están vinculadas a una visión geoestratégica de sometimiento que alcanza también al Río de la Plata, al Río Paraná, a la comercialización del 50 por ciento de la proteína vegetal que se consume en el mundo vía transporte marítimo, y a la explotación pesquera y de hidrocarburos en el Atlántico Sur, en el frente marítimo del Río de la Plata.

Esperemos que en esta cruzada colonizadora no se termine el círculo de entrega con la resignación del tercer tridente: la soberanía monetaria.

Esta tríada, como su nombre lo indica, se compone de tres elementos: soberanía territorial, marítima y monetaria.

Es evidente que la actual situación económica de extrema gravedad a la que condujo este gobierno a la Argentina solo podrá ser superada ejerciendo en plenitud la soberanía nacional en todas sus expresiones y, fundamentalmente, poniendo al servicio de un proyecto productivo inclusivo la totalidad de los recursos naturales y territoriales de nuestra nación.


*Ingeniero Naval – Ex Subsecretario de Puertos y Vías Navegables de la Nación (Argentina).