Nota de Gabriel Fernandez para levantar la confianza.

EL PERONISMO. LA MILITANCIA MÁS GRANDE DE LATINOAMÉRICA

Por Gabriel Fernández

Mientras el planeta busca fomentar los mercados internos e industrializarse aceleradamente, salvo un puñado de estados europeos, la frase «la derecha gana en todos lados» se impone como una verdad abrumadora, que opera con energía sobre la lucidez de la mirada.La construcción del Frente Sindical, que hoy opera en sintonía con las dos CTA y las organizaciones sociales como el mayor poder de base en el país, está tensionando al movimiento nacional popular para confluir en armados conjuntos hacia el 2019.

Por Gabriel Fernandez

 

SENSACIONES.

Con franqueza: preocupado por el bajón que denota una franja vasta de la militancia nacional popular.

Demasiados compañeros que colocan en lugar privilegiado el decir de Feinman y algunas chicanas de Infobae por encima de los cientos de miles en lucha por todo el país.

Por algún motivo tras perder las elecciones presidenciales y las de mitad de mandato, se aguardaba vencer en el Congreso.

Para ganar, hay que ganar.

Esa votación y la acción comunicacional enlazada, fomentan más desánimo que cerca del 70 por ciento de la población contra el plan económico.

En la misma dirección, mientras el planeta busca fomentar los mercados internos e industrializarse aceleradamente, salvo un puñado de estados europeos, la frase «la derecha gana en todos lados» se impone como una verdad abrumadora, que opera con energía sobre la lucidez de la mirada.

La construcción del Frente Sindical, que hoy opera en sintonía con las dos CTA y las organizaciones sociales como el mayor poder de base en el país, está tensionando al movimiento nacional popular para confluir en armados conjuntos hacia el 2019.

Pero no se lo valora (desde un vasto espacio de la militancia deprimida) en su real dimensión: basta una observación de algún comunicador más o menos difundido, sin prestigio ni credibilidad, para que los compañeros se acoden en la barra, a la usanza tanguera y digan, vaso en mano, «no somos nada».

No me considero especialmente optimista; pasa que trato de evaluar lo realmente existente, en movimiento.

Quizás esté muy errado en el diagnóstico.

Pero algo sé: las profecías auto inflingidas, se pueden convertir en auto cumplidas.

El desánimo trae desánimo y es el preludio de la derrota.

Si se cuenta con una fuerza potencialmente mayoritaria y se piensa como minoría, la debacle está a la vuelta de la esquina.

Otra cosa bien distinta sería ser, efectivamente, una minoría rezongona sin aspiraciones movilizadoras ni electorales.

Atenti, que hay millones en contra del macrismo.

Si visualizan que el activo va para atrás y lloriquea, ese potencial, se plancha.

 

 

 

Gabriel Fernández / La Señal Medios.