En el Expreso Imaginario no había computadoras como la que pulso en este momento, sino olor a banda intercambiando ideas, tecleando máquinas de escribir, a proyecto común

RECUERDOS DEL EXPRESO IMAGINARIO

Por Horacio Fontova

En aquellos años, los queridos Jorge Pistocchi y Pipo Lernoud encabezando la agitadora caterva me encomendaron una de las tareas más placenteras de mi vida: la de hacer el arte gráfico de la revista.
Hecho de lápices, Rotring, Letraset, tiras de texto, pinceles, tinta china y goma de pegar, y que tenía la función de distribuir de oído, sin reglas, todo el jugoso material escrito.

Por Horacio Fontova

En el Expreso Imaginario no había computadoras como la que pulso en este momento, sino olor a banda intercambiando ideas, tecleando máquinas de escribir, a proyecto común, a papeles arrugados o ya hechos bollos en tachos chorreando imaginación, a dardos clavados en una vieja puerta de madera, a “fulbito” improvisado en el hall de la redacción, a líneas de billar como postre del almuerzo.

Pero más que nada olor a algo que se da en momentos especiales: a afinidad que indica que el trabajo de una tribu puede estar protegido por sí mismo ante la peligrosa presencia de muñecos criminales que prefiero ni mencionar.

Muñecos que en aquel momento ni siquiera pudieron catalogar ni registrar la colorida amenaza de la querida Expreso.

En aquellos años, los queridos Jorge Pistocchi y Pipo Lernoud encabezando la agitadora caterva me encomendaron una de las tareas más placenteras de mi vida: la de hacer el arte gráfico de la revista.

Hecho de lápices, Rotring, Letraset, tiras de texto, pinceles, tinta china y goma de pegar, y que tenía la función de distribuir de oído, sin reglas, todo el jugoso material escrito.

Y de ilustrar las ideas de mis compañeros de trabajo (Edy Rodriguez, Claudio Kleiman, Alfredo Rosso, Pelusa Confalonieri, Fernando Basabru, Gloria Guerrero, Sandra Russo, José Luis D’Amato, Diana Bellessi, Lucas Chiappe, Miguel Grinberg, Hugo Tabachnik, Rubén De León, Uberto Sagramoso, Aníbal Cicardi, Ralph Rothschild y otros) con la colaboración de maestros de la ilustración como René Olivares, Rocambole, Rolando Rojo, Resorte Hornos, Gustavo Dallocchio, entre otros.

Tratar de definir un estilo gráfico sería imposible, porque el estilo del Expreso fue el no-estilo, el caos cuidado al milímetro, plasmado en la impresión sin vuelta atrás.

Así salíó fresquito a la calle, el 6 de agosto de 1976, en plena dictadura militar.

Es que las bandas se juntan cuando la realidad se vuelve agria.

Tal vez sea por eso que hoy muchísimos compañeros estemos juntos, peleando codo a codo, en estos días desgraciados.

♥✌♥