Decimos esto porque, si Jauretche le había contado cinco grandes fracasos a la burguesía, a estas alturas debe andar por los ocho.

EN IDEA, SE COSECHA LO QUE SE SIEMBRA

Por Dr. Pablo Videla

Parece mentira que aquellos que escribían en El Industrial, a favor de las políticas proteccionistas, y que luego formaran parte de la UIA, deviniesen en aliados menores de la oligarquía terrateniente o el sistema financiero para que los llamaran, jocosamente, “los vivos de las fuerzas”. Su debilidad estructural, nacida con la división internacional del trabajo, solo pudo ser superada en periodos relativamente cortos en los cuales el Estado determinaba algún tipo de sustitución de importaciones, casi siempre ligado a alguna crisis inter-imperialista.

Por Dr. Pablo Videla

RIN – Revista Integración Nacional

Octubre, 2018

 

Es más conocida por sus Coloquios que sirven como “termómetro” del empresariado argentino.

O al menos el concentrado e íntimamente vinculado a la banca. IDEA ha dado hoy una nueva muestra de que, también los empresarios, tienden a cosechar lo que siembran.

Decimos esto porque, si Jauretche le había contado cinco grandes fracasos a la burguesía, a estas alturas debe andar por los ocho.

El último sin duda alguna fue en el 2015 con la victoria de Macri y, con él, el sector de la timba financiera.

Y los tipos insisten con sembrar de lo mismo: en el nuevo Coloquio de IDEA hablaron de filosofía, de la corrupción, de su mala imagen ante los argentinos.

Pero de la bicicleta financiera, de las tasas de las letras, nada.

La razón profunda debe buscarse en la sumisión que la burguesía argentina presenta, casi desde sus comienzos, frente a la oligarquía terrateniente y bien luego a los bancos.

Parece mentira que aquellos que escribían en El Industrial, a favor de las políticas proteccionistas, y que luego formaran parte de la UIA, deviniesen en aliados menores de la oligarquía terrateniente o el sistema financiero para que los llamaran, jocosamente, “los vivos de las fuerzas”.

Su debilidad estructural, nacida con la división internacional del trabajo, solo pudo ser superada en periodos relativamente cortos en los cuales el Estado determinaba algún tipo de sustitución de importaciones, casi siempre ligado a alguna crisis inter-imperialista.

Sus problemas para negociar con el Estado y los sindicatos y sus poses imitativas de la oligarquía vacuna lo dotaron con el miedo propio de los inseguros.

Se volvieron impotentes.

Tal es así que, si durante el último gobierno Kircherista se reunían y en la foto sonreían llenos de dinero y de denuncias contra el gobierno, ahora mas bien se hicieron los zonzos.

Sica les habló de la competitividad y la reforma laboral.

Y ellos asintieron dócilmente.

En una entrevista a la presidente del Coloquio de IDEA, Rosario Altgelt, la misma dijo: “Cuando hablamos de competitividad lo primero que hay que hacer es mirar a la empresa para adentro y hacer un trabajo interno, respecto a qué prácticas, que en general son prácticas laborales, hay que cambiar, flexibilizar, o hay que pensar distinto para lograrlas. Y para eso es fundamental el acuerdo con los gremios”. Verborragia diametralmente opuesta a su respuesta sobre qué pedidos le hace al Gobierno: “creo que la conversación entre el Gobierno y las empresas tiene que ser sector por sector, y ahí poner sobre la mesa las cuestiones que necesite cada uno”.

Pero no crea el lector que tal comportamiento responde a un defecto de la inteligencia.

Sucede que IDEA tiene en su Directorio a bancos, empresas de seguros, agroalimentos, empresas energéticas, de transporte, el Diario La Nación y el grupo Clarín (2).

Todos han ganado mucho dinero en este gobierno gracias a la inflación y la bicicleta financiera.

Vale decir, la timba financiera y el saqueo han puesto el tono al sector empresarial, altamente concentrado y extranjerizante.

Su silencio está bien pagado.

Pero sucede que en las grandes crisis, como la actual, la mayoría somos los que pierden y una minoría aprovecha para comprar barato lo que podría ser competencia.

El empresario PyME sabe de este sufrimiento y, lamentablemente, come de la cosecha que sembraron los grandes.

Pero los pequeños no tienen voz en este Coloquio, tal vez más adelante, en una marcha o en las elecciones participen, conscientes de las causas de sus fracasos.

 

1) https://www.ambito.com/936967-altgelt-la-desconfianza-que-hay-entre-el-empresariado-y-la-sociedad-es-muy-alta
2) https://www.idea.org.ar/nosotros/directorio/