Estamos asistiendo al final de un ciclo del gobierno nacional y también del Partido Justicialista.

TERMINA UN CICLO. COMIENZA OTRO

Por Juan Gabriel Labaké

Con la última vuelta de tuerca sobre nuestro país, efectuada por el gobierno norteamericano (el presidente Trump en persona tomó cartas en el asunto) y por el FMI (con la participación personal de Cristine Lagarde) los poderes extranjeros, que son el verdadero sostén de Cambiemos y de Macri, han mostrado todas sus cartas y puesto toda la carne sobre el asador.

Por Juan Gabriel Labaké

Buenos Aires, 1 de octubre de 2018.

 

Estamos asistiendo al final de un ciclo del gobierno nacional y también del Partido Justicialista.

Con la última vuelta de tuerca sobre nuestro país, efectuada por el gobierno norteamericano (el presidente Trump en persona tomó cartas en el asunto) y por el FMI (con la participación personal de Cristine Lagarde) los poderes extranjeros, que son el verdadero sostén de Cambiemos y de Macri,  han mostrado todas sus cartas y puesto toda la carne sobre el asador.

El mensaje es bien claro: ni EE.UU. ni los grandes intereses financieros del mundo están dispuestos a dejar que este gobierno neoliberal, que asumió casi por un aborto de la naturaleza en 2015, pierda las elecciones de 2019.

No sólo arriesgaron un importante capital financiero (50 mil millones de dólares hace dos meses, más un suplemento extra de 7.500 millones de dólares de este último tramo) sino que, tanto Trump como Cristine Lagarde, y especialmente ésta última, pusieron buena parte de su capital político y quizás su permanencia en el cargo en las manos de Macri y de un equipo de economistas improvisados y chambones.

Desde que asumió Macri vengo insistiendo en que, para EE. UU y los poderes financieros mundialistas, la presa capturada en las elecciones de 2015 no la soltarán fácilmente,  porque es una de las dos patas indispensables (la otra es Brasil) para rearmar el patio trasero de EE.UU., a fin de que le sirva como retaguardia y reaseguro en su lucha de los próximos años para frenar el avance del poder asiático que cada día toma más cuerpo.

Es necesario insistir en que EE.UU. y el poder financiero mundialista juegan su suerte en el tablero internacional, en buena medida, en la Argentina de 2019. En esto no conviene hacerse ilusiones.

Simultáneamente, y como si fueran dos cuerpos del mismo ejército que avanzan al unísono, en los sectores peronistas afines al gobierno liberal han acelerado las gestiones para ofrecer un frente más o menos presentable, como oposición a sus amigos macristas.

Y, finalmente, para mayor complejidad de nuestro panorama, los sectores kirchneristas, y quizás la propia Cristina, parecen encaminados a ofrecerle a Macri un último favor: el enfrentamiento electoral en un ballotage de pesadilla entre Macri y la señora de Kirchner.

Ese escenario fue tempranamente previsto por nosotros, y por eso creamos el programa radial, Unidos Triunfaremos, cuyo nombre expresó y expresa nuestro objetivo político preciso: lograr que el peronismo no se fracturara electoralmente en 2019 y que presentara una candidatura presidencial apta para aglutinar a una amplia mayoría de argentinos.

Estamos satisfechos por lo que hicimos en estos seis meses. Creemos haber trabajado con lealtad y acierto en la búsqueda de ese objetivo electoral, pero nuestras fuerzas no han alcanzado para cambiar una situación que ya se había comenzado a plasmar a principios del presente año.

Hoy, para ser honestos, estimamos que es poco lo que se puede hacer para evitar el enfrentamiento suicida entre kirchneristas y peronistas “democráticos”.

No tiene sentido, y creo que sería dañino a esta altura del partido, señalar culpas y culpables, porque eso sólo lograría ahondar la profundidad de nuestra propia grieta.

Preferimos comenzar una nueva etapa de objetivos un poco más alejados en el tiempo, pero con raíces más profundas y sólidas, porque sigue y seguirá en pie por un tiempo la posibilidad de que la Argentina logre unir a sus mentes más lúcidas y a sus voluntades más límpidas tras una propuesta de grandeza nacional, que las circunstancias nacionales e internacionales nos ofrecen y reclaman.

Aunque sea sólo sintéticamente, estimo que es necesario remarcar que, en este momento, están dadas las condiciones para que nuestro país tenga, por primera vez en su historia, un proyecto de expansión política de dimensiones desconocidas hasta hoy y que se puede enmarcar en tres grandes ejes de acción:

–       la profundización y el desarrollo integral de la Cuenta del Plata- Acuífero Guaraní;

–       una política de expansión comercial bioceánica Atlántica- Pacífica;

–       un proyecto geopolítico para el nuevo Polo Atlántico Sur, que comprenda una política integral de poblamiento, desarrollo y efectiva defensa militar de la más importante zona de tierra y océano que tenemos sin aprovecha aún: la Patagonia, las Islas Malvinas y los otros archipiélagos del Atlántico sur, nuestro sector antártico, el Pasaje de Drake, los 1.700.000 km2 de mar territorial sobre el que ejercemos soberanía, y los 4.600.000 km2 de mar adyacente sobre el que poseemos derecho exclusivo de explotación económica.

Esa inmensa tarea y ese objetivo de dimensiones aun inimaginables para nosotros solamente podremos cumplirlos si superamos los obstáculos de política menuda expuestos más arriba.

Para ello, es indispensable formar una nueva generación de dirigentes nacionales, viejos y jóvenes, cuyo común denominador sea unir fuerzas para cumplir ese proyecto de grandeza nacional y prepararse seria y conscientemente para eso.

Dar los primeros pasos en esa dirección será, desde hoy, nuestro objetivo prioritario.