¿Hasta cuándo podrán ser el hambre y la represión la moneda corriente de lxs argentinxs?

ÚLTIMAS IMÁGENES DEL NAUFRAGIO

Por Jorge Falcone

A la Ceocracia sólo le asiste la potestad de recurrir a una última baraja: Recibir a Donald Trump y el G20 como sus siervos, decretando feriado nacional para que la gente no salga de sus casas, en una Buenos Aires sitiada, a semejanza de esa Palestina a la que asedia la misma potencia que pertrecha y adiestra a nuestras fuerzas de seguridad.  Vale la pena refrescar que el lobo nunca enfrenta al rebaño en pleno. Ronda, garronea. Pero no bastan sus dientes si somos ovejas negras.

Por Jorge Falcone
La Gomera de David
01/09/2018

A un año del asesinato impune de Santiago Maldonado, el ya legendario Segundo Semestre de las grandes promesas, esa utopía inalcanzable para el oficialismo que se aleja cada vez más a medida que este avanza ratificando objetivos impracticables, encuentra al Presidente cayendo en picada en las encuestas, y con las principales corporaciones en pie de guerra.

Condicionada por numerosos gremios dispuestos a perforar el techo paritario, y cada vez con menos espacio para apostar por el diálogo, la CGT ha declarado que “el acuerdo con el FMI desatará un conflicto infinito”; existe insatisfacción en las FFAA a raíz de la demanda gubernamental de “colaborar en la seguridad interior”… a cambio de una magra recomposición salarial y con el conflicto del ARA San Juan irresuelto; y la Iglesia, siempre atenta al riesgo de un desmadre social producto de la hambruna del pobrerío, ahora suma su descontento ante la perspectiva de que, con el aborto legal, seguro y gratuito, la República Argentina conquiste uno de los primeros derechos del Siglo XXI.

El stablishment, en tanto, cifra cada vez mayores expectativas en que algún milagro aglutine al panperonismo y le permita erigirse en un mejor garante de la gobernabilidad.

Por su parte, con el otrora hombre fuerte Marcos Peña sospechado de limar el prestigio de la ex “carta ganadora” María Eugenia Vidal filtrando el tema de los aportantes truchos de Cambiemos, ni siquiera el frente interno sonríe al primer mandatario.

El chanchullo ya amenaza con transformarse en un tiro de gracia contra los postulados de transparencia que oportunamente sedujeron a buena parte de la clase media, y parece difícil que logren balancearlo con los 34 allanamientos y 11 detenciones a funcionarios y empresarios ligados a la gestión anterior que acaba de ordenar el juez – condón Bonadío… como si la suerte de la política dependiera de una competencia entre corruptos.

En el terreno parlamentario, retoques más retoques menos, la “ola verde” ha conseguido un importante grado de adhesión al proyecto de ley de interrupción del embarazo, y cada vez encuentra más eco el reclamo de que se debatan en el Congreso los últimos decretazos presidenciales.

Mientras trasciende que desde la asunción de Macri se fugaron US$ 50.799 millones, que la inversión cayó 6.2 % en Julio, y que agosto padecerá – en términos del presidente – una nueva “tormenta” tarifaria, aumenta la nueva pobreza en el conurbano profundo, generando indicadores alarmantes como la reaparición del trueque (donde ahora se intercambia ropa usada por comida), la modalidad de “rastreo” (basada en el arrebato de enseres básicos para venderlos de inmediato), y el merodeo a los supermercados.

Así, el vendaval tarifario azuza las brasas del 2001.

Ante semejante panorama, no debe haberle resultado demasiado difícil a Christine Lagarde constatar que el pueblo argentino está dispuesto a rechazar de todas las maneras posibles el infame acuerdo previsto con el FMI.

Y más aún ahora que volverá a abrirse en Buenos Aires una oficina de la entidad financiera que ella preside, para monitorear directamente nuestra economía.

La nueva Dama de Hierro de la vieja Europa

A propósito de lo antedicho, valdría la pena reseñar brevemente quién es la mujer que hoy quita el sueño a buena parte de l@s argentin@s, y no precisamente por ser una rock star.

Madame Lagarde es una abogada y política francesa de 62 años, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) desde el 5 de julio de 2011. Oriunda del país cuya burguesía concretó una Revolución para otorgar “libertad, igualdad y fraternidad” a sus nativos racialmente puros, pero no tanto a los de sus numerosas colonias (como por ejemplo los “hocicos negros” argelinos, en cuyo territorio inauguró la metodología de la desaparición forzada de personas que veteranos de guerra como los tenientes coroneles Patrice de Naurois y François-Piedra Badie importarían a estas pampas a pedido de la Revolución Libertadora, para globalizar las teorías contrainsurgentes de Roger Trinquier), ha ocupado previamente cargos en el gobierno galo: ministra de Agricultura y Pesca, de Comercio y de Economía, Finanzas e Industria en la gestión de Dominique de Villepin.

Fue la primera mujer ministra de Asuntos Económicos del G8 y es la primera en dirigir el FMI.

El 16 de noviembre de 2009, The Financial Times la nombró como una de las mejores ministras de Finanzas de la Eurozona.

Ese mismo año, Forbes la catalogó como la decimoséptima mujer más poderosa del mundo.

Hija de un profesor de inglés de la Facultad de Ruan llamado Robert Lallouette y de una maestra llamada Nicole, se graduó en el Lycée François I (Le Havre) en 1974.

Recibió una beca para estudiar en una institución femenina estadounidense: la Holton-Arms School (Maryland).

Después se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad de París X Nanterre (Francia) y consiguió un máster en Ciencias Políticas en el Instituto de Estudios Políticos de Aix-en-provence.

Llegó a trabajar como pasante en el Capitolio de los Estados Unidos siendo asistente del congresista William Cohen.

En declaraciones públicas realizadas inmediatamente después de su nombramiento, Lagarde dijo que el FMI y la UE exigen a los países que solicitan su asistencia medidas de extrema austeridad como requisito previo para la ayuda adicional.

Alguna vez declaró: «Si tengo un mensaje para Grecia, es un llamado a la oposición política de ese país para apoyar al partido que está actualmente en el poder con un espíritu de unidad nacional».

El desenlace de aquella colaboración es un espejo que adelanta la suerte de sus “favorecid@s”.

El 3 de agosto de 2011, una corte francesa ordenó investigar a Lagarde por negligencia, dado su rol en el arbitraje del caso Tapie.

Según los testimonios, en el juicio señalaron que como ministra actuó favoreciendo al mencionado empresario, amigo de Nicolás Sarkozy, con 403 millones de euros pertenecientes a fondos públicos.

En diciembre de 2016, la justicia gala la liberó de pena alguna, e incluso de que la condena figure en su historial, dada su estatura política internacional.

Al menos en ese aspecto, su interlocutor local no tiene nada que envidiarle: Él también asumió procesado el alto cargo que detenta, y supo valerse de una Justicia siempre solícita con los chupasangres de turno para quedar libre de culpa y cargo.

En los duros tiempos que corren, a los galones que ya ostenta, la dama en cuestión acaba de sumar la satisfacción de que su país ostente la Copa Mundial de Fútbol 2018, conquistada con el sudor de los descendientes de sus colonias de otrora.

Ahora también cuenta con la tranquilidad de que un decreto presidencial habilite a los militares argentinos a volver a apuntar contra su pueblo, en otro vano intento de que aceptemos mansamente el incremento de una deuda a todas luces impagable.

Macri dispuesto a utilizar hasta la bala de la recámara

A la ceocracia entonces sólo le asiste la potestad de recurrir a una última baraja: Recibir a Donald Trump y el G20 como sus siervos, decretando feriado nacional para que la gente no salga de sus casas, y en una Buenos Aires sitiada, a semejanza de esa Palestina a la que asedia la misma potencia que pertrecha y adiestra a nuestras fuerzas de seguridad.

Pero ¿hasta cuándo podrán ser el hambre y la represión la moneda corriente de l@s argentin@s?

Cada vez que haga falta formularse este interrogante, valdrá la pena refrescar que el lobo nunca enfrenta al rebaño en pleno.

Ronda, garronea.

Pero no bastan sus dientes si somos ovejas negras.-

JF/