Cuando los empresarios son “arrepentidos” y la justicia “veloz”, es señal que están detrás de una “presa”.A lo largo de la historia de todos los tiempos, cada vez que los sectores de poder económico, político o militar tuvieron que autojustificarse, eligieron la vía del juzgamiento de los procesos populares. (JR)

LA CACERÍA

Por Jorge Rachid

Desde hace 70 años la Patria Contratista, echó sus raíces en nuestro país y lo hizo de mano de los gobiernos militares primero y condicionando los gobiernos democráticos después. Fueron parte de los golpes económicos para debilitarlos, manejos de mercados financieros y operaciones de los servicios de informaciones, locales e internacionales.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

20 de agosto 2018

 

A lo largo de la historia de todos los tiempos, cada vez que los sectores de poder económico, político o militar tuvieron que autojustificarse, eligieron la vía del juzgamiento de los procesos populares.

No dudaron en asesinar a Facundo, al Chacho Peñaloza, ni fusilar a Dorrego, ni aliarse con los portugueses para expulsar a Rosas, ni enlodar a Irigoyen, armando comisiones investigadoras a Perón, Carrillo y miles de compañeros encarcelados, fusilando patriotas camaradas como Valle y otros 34 mártires, ni en poner en prisión 5 años a la viuda del General, ni en matar 30 compañeros, exiliar a casi dos millones y encarcelar a miles.

Nunca dudaron ni les tembló el pulso, ni se cuestionaron si eran o no procedimientos democráticos o constitucionales, simplemente ejecutaron, sin beneficio de inventario frente a la historia, mitrista, porque la escribieron “ellos”. Así pretenden escribirla hoy, en alianza con los empresarios corruptores de todas las épocas, los jueces de las “servilletas” y los medios, convertidos en factores de poder.

El pueblo argentino mira azorado la carga informativa enfermante del martilleo constante, intentando demostrar como el peronismo es “corrupto”, mientras los empresarios y jueces se presentan como las nuevas “Teresas de Calcuta”, mostrando su  energía direccionada en esos medios, que lejos de ser ajenos, son parte del entramado corrupto de la Argentina.

Desde hace 70 años la Patria Contratista, echó sus raíces en nuestro país y lo hizo de mano de los gobiernos militares primero y condicionando los gobiernos democráticos después. Fueron parte de los golpes económicos para debilitarlos, manejos de mercados financieros y operaciones de los servicios de informaciones, locales e internacionales.

Así fueron claudicando gobiernos como el de Alfonsín, o rindiéndose al poder, hasta llegar a sentirse parte de ellos Menem, exprimir al De la Rúa, echar al Adolfo y apretar a Duhalde. En cada tiempo una estrategia de demolición en función de sus intereses en la obra pública, las privatizaciones, el saqueo previsional de las AFJP, la demolición de los sistemas solidarios y haciendo del lucro, la voracidad emblemática de la cultura dominante neoliberal.

No en vano cada vez que se avanzó en regulaciones, procedimientos judiciales, exigencias de pagos tributarios, los sectores empresarios bajo el amparo cautelar judicial, postergaron decisiones políticas de los gobiernos populares, que iban en contra de sus intereses, promoviendo incluso procesos destituyentes junto a la Embajada de EEUU, afectada en sus intereses por el UNASUR y los gobiernos populares de América Latina.

También intolerable para nosotros, es la corrupción para cualquier sector político que sueñe con un mundo más justo y solidario. Pero la corrupción no se combate con operaciones políticas, sino con planteos firmes que afecten intereses, como se intentó en parte en los últimos doce años de gobierno popular al estatizar los fondos de las AFJP, el mayor saqueo económico que se tenga memoria junto a las deudas soberanas, que se apropiaron entre papeles de la Bolsa y las empresas cómplices, de 90 mil millones de dólares en 14 años.

No hablemos de los Panamá Papers, ni de los 400 mil millones de dólares fugados del país, ni del Correo, ni de Obredech con IECSA, ni de Techint y sus juicios en el exterior, por maniobras por miles de millones dólares. Claro que eso no justifica, ni ampara a los delincuentes que hayan habitado nuestro gobierno peronista, que sin dudas debemos admitir y juzgar nosotros mismos, no agentes del enemigo que buscan venganza para acrecentar el saqueo y la entrega patrimonial de nuestro país.

Debemos sin dudas plantear a futuro una investigación profunda e imparcial, sobre los mecanismos de la obra pública, la cartelización empresarial, las compras del estado y los mecanismos inteligentes de transparencia. Pero no debemos admitir la ofensiva imperial y oligárquica de un gobierno claudicante, sumiso y cipayo, que cumpliendo órdenes de ejecución sobre los procesos populares, ni siquiera sospecha su propio final, cuando haya cumplido su tarea sucia. El peronismo no ampara delincuentes, ni acepta asumir costos gratuitamente que pretende plantar el enemigo, quienes se sometan a ello, están olvidando las lecciones de la historia.

Jorge Rachid