Los grupos de poder económico, hoy en gobierno, sólo buscan máximas ganancias a cualquier costo, en el menor tiempo posible. (JR)

MÁXIMA GANANCIA, MÍNIMO COSTO, EN MENOR TIEMPO

Por Jorge Rachid

Es que los grupos de poder económico, a diferencia de los siglos XlX y XX, que eran herramientas de poder de los Imperios que apuntalaban los estados nacionales propios y sometían a los ajenos, no tienen nada en común con los actuales, donde los Fondos de Inversión son supranacionales, sin Patria ni pertenencia, por lo cual no dudan en arrasar países en forma brutal e inhumana.

 

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

16 de agosto 2018

 

Quienes hoy se preguntan: cómo puede ser que un gobierno represente intereses concentrados, de espaldas a los intereses del pueblo, entregando capacidad de decisión a organismos internacionales, destruyendo la industria nacional y creando millones de compatriotas en situación límite, es porque desconocen la historia.

Desde que Rivadavia en misión en Europa, enviado para buscar el reconocimiento de la nuevas autoridades surgidas de Mayo, junto a Belgrano, evitó a éste y se fue solo a España, ofreciendo desarmar la Revolución, mientras antes había ofrecido a los ingleses ser colonia, pero no dudaba en  hacer negocios con la Mining Co, para explotar Famatina en La Rioja.

Estos personajes, hoy en el Panteón de la Patria mitrista, no eran diferentes a los que hoy ocupan las poltronas de Balcarce 50. Negocios antes que compromiso político, represión cuando se encuentran con obstáculos, como terminó Rivadavia con Facundo, cuando se opuso a sus planes de robar la Casa de la Moneda riojana, o cuando declaró a San Martín “traidor a la Patria”, cuando no quiso hacer el trabajo sucio de combatir a los caudillos federales.

Abrir la economía viene desde entonces, que ahogaron las incipientes economías regionales, donde pequeños artesanos, productores y trabajadores, vieron como el puerto de Buenos Aires, contrabandista y autoritario desde siempre, intentó someter a todas las provincias virreinales emancipadas, en función de las ganancias de Aduana, en grupos concentrados de poder económico, que hoy tiene estatuas en nuestro país, como héroes históricos mitristas.

No dudaron desde entonces en intentar asesinar a Artigas, entregando la Banda Oriental, junto con el Litoral, al reino Portugués, alentado por los ingleses, para crear otro estado tapón, en su idea balcanizadora de América Latina.

Hoy sucede lo mismo, “cambiamos de collar, pero seguimos siendo perros”, al decir jauretchiano, en una nueva neocolonización, del siglo XXl.

Es que los grupos de poder económico, a diferencia de los siglos XlX y XX, que eran herramientas de poder de los Imperios que apuntalaban los estados nacionales propios y sometían a los ajenos, no tienen nada en común con los actuales, donde los Fondos de Inversión son supranacionales, sin Patria ni pertenencia, por lo cual no dudan en arrasar países en forma brutal e inhumana.

Por esa razón cualquier gobierno nacional y popular plantea objetivos de solidaridad social, crecimiento de la producción y consolidación de la riqueza nacional, con distribución de las riquezas.

En cambio el gobierno de los grupos económicos plantean: Cerrar el déficit fiscal, metas de inflación, abrir la economía, manejo monetario de la economía, endeudamiento y todo ello se consigue con ajuste sobre los sectores de ingresos fijos e impuestos masivos.

Al ser sectores que responden a políticas externas, quienes gobiernan no tiene  el timón de la economía ni de la política, llevando al país a un callejón de crisis inminente.

Por esa razón el conflicto social creciente lleva a un escenario de catástrofe social y económica a corto plazo, más allá de maquillajes tribunalicios de socios judiciales y mediáticos, que son parte del esquema de poder económico.

Quien dice gobernar, no gobierna, deambula por los estrechos márgenes que le otorgan su limitada capacidad de comprensión, como su ignorancia supina del manejo político, que lo convierte en una marioneta del poder de turno a nivel internacional.

Lo lamentable es que dicha situación crea una diáspora social y una crisis económica terminal, con profundo dolor en una comunidad que se ha visto agredida en todos sus niveles y transversalmente.

Por lo tanto este gobierno ya terminó en cuanto a su capacidad de generar políticas, está en fase última de una experiencia que el pueblo argentino ya transitó en otras etapas. Su prolongación sólo llevará más dolor, desesperación y muerte en los compatriotas, como está sucediendo hoy, diariamente.

Debemos prepararnos entonces para lograr una transición democrática, que tenga el menor costo social posible y eso sí es responsabilidad del Movimiento Nacional y Popular en lucha, pero con Organización y Unidad, sin sectarismos que sólo favorecen al enemigo.

Jorge Rachid