La soberbia del régimen, apuntala el relato cipayo, pero se estrella contra la realidad. (JR)

EL FRACASO DE LA SOBERBIA

Por Jorge Rachid

Sin dudas con los medios de comunicación hegemónicos ya no le alcanza al poder para tapar el sol, que siempre surge como la verdad, con la fuerza de la realidad que arrolla un discurso vacío y justificador de lo injustificable, desde los asesinatos a los presos políticos, desde la persecución a los opositores, hasta la entrega del patrimonio nacional y la soberanía.
Es que el régimen necesita esconder sus fines estratégicos, aquellos que le son impuestos por la Embajada de EEUU, a través del Departamento de Estado

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

31/7/18

 

 

 

Muchas veces en la historia, no sólo política, la embriaguez del poder, la necesidad de construir un escenario favorable, o sencillamente demostrar una fortaleza que no se posee, se elabora un relato ajeno a los acontecimientos que el conjunto del pueblo está viviendo.

Hace años, contaba Tito Lectoure propietario del Luna Park y manager de Ringo Bonavena, que en una pelea en Brasil, éste estaba recibiendo muchos golpes, por lo cual Tito en el descanso, desde el rincón le dijo: “dale, dale que lo tenés…”, a lo cual Ringo le dijo: “entonces decile al referí que deje de pegarme, porque me está cagando a trompadas….”.

Lo mismo le pasa al Presidente de tanto alentar a seguir caminos impuestos, a recorrer la sumisión y claudicación nacional marcados por el interés imperial, por lo cual no quiere, no puede o no sabe  comprender, según expresa, los rechazos que genera ésta política neocolonial, en el seno del pueblo.

En esa dirección, cuando suceden casos como los de Santiago Maldonado o Rafael Nahuel, se intenta desde el poder, envolverlo en una situación legítima del interés nacional en nombre de la Seguridad, cuando las muertes fueron realizadas por personal policial, bajo órdenes políticas, emanadas de usinas civiles para defender supuestos derechos de propiedad, sobre tierras comunitarias otorgadas. Asesinatos.

Sin dudas con los medios de comunicación hegemónicos ya no le alcanza al poder para tapar el sol, que siempre surge como la verdad, con la fuerza de la realidad que arrolla un discurso vacío y justificador de lo injustificable, desde los asesinatos a los presos políticos, desde la persecución a los opositores, hasta la entrega del patrimonio nacional y la soberanía.

Es que el régimen necesita esconder sus fines estratégicos, aquellos que le son impuestos por la Embajada de EEUU, a través del Departamento de Estado, que intenta desmontar todas las experiencias populares de América latina que llevaron al UNASUR, el verdadero “eje del mal” por el daño económico que le ocasionó, la unidad de los pueblos y su incorporación al mundo multipolar, a los intereses norteamericanos.

Si se observa el relato del régimen y las medidas adoptadas, se verán reflejadas en cada una de las realidades latinoamericanas, en cada país, los sistemas de ajuste económico y los sistemas represivos se reproducen fotocopiados, sin pudor, de la mano de los servicios de informaciones de la NSA, el M16 y la Mossad, que completan con equipamiento y entrenamiento militar, para sofocar el eventual conflicto social. De ahí el encarcelamiento de los líderes con la complicidad del Partido Judicial, entrenado en EEUU, que lleva adelante el Plan Cóndor ll.

Entonces se intenta naturalizar que el régimen más represivo, Israel, que ejerce el terrorismo de estado y acaba de instalar por ley el apartheid, sea el que entrena nuestras fuerzas policiales, comparte los protocolos represivos y nos vende las armas necesarias para el control del conflicto social. En tanto EEUU no impone la compra de armas ofensivas que llevarían a nuestras FFAA a participar de conflictos bélicos del Imperio, mientras las envía a participar de la Seguridad bajo la teoría del combate al narcoterrorismo, bajo cuya justificación se limitan las libertades individuales en el mundo.

Por lo tanto el relato debe amparar estas decisiones y lo hace con fundamentos débiles y frívolos, producto de la ignorancia del emisor, en éste caso el Presidente y de la inconsistencia entre lo planteado y los intereses nacionales en juego. Ese divorcio se expresa con fuerzas en el ajuste brutal e inhumano, sobre los sectores más humildes de nuestra sociedad, llevando a nuestro país a una nueva ingeniería social, como en los años 90.

Pero la experiencia cercana de una vida previsible existe, frente a esta desorganización social que provoca dolor y angustia, que determina desde protestas masivas a legiones de argentinos que van perdiendo sus proyectos de vida. Ambos sentimientos de bronca y de dolor, se van aglutinando en la memoria, rememorando escenarios cercanos de diáspora social, junto a la pérdida de identidad y soberanía nacional, que llevaron a la crisis del 2001. Los escenarios nunca son iguales, pero el protagonismo del pueblo si lo es, por lo cual ese choque determina que esté más cerca el estallido social, que el 2019 tranquilo, que todos queremos o hubiésemos querido vivir.