A los 85 años fallecia el querido dibujante Carlos Enrique Vogt que había dejado de dibujar en 2015.

CARLOS VOGT ASCENDIA AL COMANDO CELESTIAL CON OESTERHELD, «PEPE SÁNCHEZ» Y «MI NOVIA Y YO»

Por Ariel Avilez

Con guiones del legendario Héctor Germán Oesterheld, Vogt decide alejarse de su estilo inicial, emparentado con clásicos como Salinas y Alex Raimond; fue al iniciar su “Doc Carson”, recordado western. En esa nueva línea estilística a la hora de dibujar aventuras, encaró “Terco Thomas, boxeador” y “Poncho Negro”.

Por Ariel Avilez*

especial para NOVA

23/07/2018

Se produjo un dolor nuevo en el mundo de la historieta

Fallecia Carlos Vogt, dibujante de «Pepe Sánchez» y «Mi novia y yo»

Nacido en Buenos Aires en enero de 1933 y tras ochenta y cinco años intensos de productiva vida, nos dejaba el querido dibujante Carlos Enrique Vogt.

Orgulloso descendiente de alemanes, amante de la cultura germana –cuando se dibujaba en “Mi novia y yo”, donde también era personaje, se deleitaba acentuando el estereotipo-, descubrió y cultivó su amor por el dibujo desde muy pequeño.

Pariente lejano del maestro José Luis Salinas –dibujante, entre tantas historietas, de “Cisco Kid”-, fue siguiendo sus sugerencias que decidió probar fortuna en el campo gráfico y fue así que inició su carrera profesional trabajando en una productora de dibujos animados donde, según sus palabras, aprendió a “aflojar la muñeca” y perfeccionar su manejo de la figura humana; lecciones que asimiló y supo capitalizar más adelante, cuando se dedicó de lleno a la historieta.

Tras ilustrar cuentos infantiles para la Editorial Muchnik, casi inmediatamente surgió la posibilidad de hacer su primera historieta, curiosamente, una comedia, género en el que brillaría: “Esta barra nuestra”, para la revista Pancho.

A esta, siguieron la gauchesca “Capiango” y “D’acier, el temerario”, una de aventuras onda “Los Tres Mosqueteros”.

Con guiones del legendario Héctor Germán Oesterheld, Vogt decide alejarse de su estilo inicial, emparentado con clásicos como Salinas y Alex Raimond; fue al iniciar su “Doc Carson”, recordado western.

En esa nueva línea estilística a la hora de dibujar aventuras, encaró “Terco Thomas, boxeador” y “Poncho Negro”.

Sin embargo, su quiebre estilístico y evolución definitiva se produjo cuando, ya en Editorial Columba, comenzó a dibujar comedias divertidas que, según sus declaraciones, “luego alegremente convertí en desopilantes con la aparición de Robin Wood en la editorial”.

Y es que con el genial guionista paraguayo, Vogt lograría sus principales éxitos.

En “Mi novia y yo” (1968), una suerte de sitcom en viñetas adelantada varios lustros a su tiempo, el guionista y el dibujante se reían de las relaciones de pareja, las laborales, del medio de la historieta y de ellos mismos, con tal maestría que el mismísimo Oesterheld –poco afecto a la obra de Wood- diría: “Casi no leo historietas. De Robin la única que leo, y que es una historieta brillante, es ‘Mi novia y yo’, que se publica en Intervalo”.

Su otro gran hit fue “Pepe Sánchez” (1975), también con Wood, que mezclaba las aventuras y el humor al contar las peripecias de un delirante espía argentino, mujeriego e hincha de Chacarita (porque nadie puede ser feliz los 365 días del año).

La última gran creación de la dupla Wood/Vogt fue “Mojado” (1984), inesperada obra dramática que con fortuna logró desencasillar al tándem como hacedor de comedias: con crudeza cuando no con crueldad, la historieta narra las desventuras de un niño inmigrante ilegal mexicano en Estados Unidos, sus años de marginalidad, la cárcel, y su redención mediante el boxeo. “Mojado” será en breve llevado a la pantalla chica de TELEFE por los mismos productores de la reciente “Sandro de América”, y contará con la dirección de Israel Caetano.

En los últimos años, Vogt fue merecido objeto de diversos homenajes y premios a su trayectoria, y en la Colección Historietistas de la Editorial Ferullo Burke se le dedicó uno de esos prestigiosos libros de arte que repasan con esmero y precisión vida y obra de cada uno de los autores elegidos.

Pero desde ya, el principal homenaje al que se ha hecho acreedor Don Carlos, es la lectura y relectura de sus historietas por parte de nosotros, sus admiradores, quienes mediante esta siempre satisfactoria acción impediremos que quede en el olvido.

No le haremos más que justicia.

*Redactor especializado en historietas