(Testamento político al suicidio del Dr. Leandro N. Alem)

QUE SE ROMPA, PERO QUE NO SE DOBLE…

Por Jorge Rachid

Así escribía el fundador del partido Centenario, ante las profundas divisiones que se daban en su seno y que lo llevaron a entregar su vida, para que el radicalismo viva.Y vivió como partido nacional y popular, gobernando desde la Ley Saenz Peña, lograda por esa presión de Alem e Irigoyen, posibilitando el voto secreto y obligatorio, que llevó al gobierno del “Peludo”, así llamado por la oligarquía en su primer período.

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

16/7/18

“He terminado mi carrera, he concluido mi misión…Para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir. ¡Sí! Que se rompa pero que no se doble”. Así escribía el fundador del partido Centenario, ante las profundas divisiones que se daban en su seno y que lo llevaron a entregar su vida, para que el radicalismo viva.

Y vivió como partido nacional y popular, gobernando desde la Ley Saenz Peña, lograda por esa presión de Alem e Irigoyen, posibilitando el voto secreto y obligatorio, que llevó al gobierno al “Peludo”, así llamado por la oligarquía en su primer período.

Fue el radicalismo el promotor de YPF y Fabricaciones Militares, también de la neutralidad en la Primera Guerra Mundial, lo que echó sobre esa posición política, al resto de las fuerzas conservadoras, oligárquicas e imperiales británicas. La cuestión nacional era primero en sus decisiones y eso originó el odio y la conspiración.

Llegó el primer golpe de estado cívico militar, que teñiría el siglo XX en 1930, de la mano de Uriburu, reinstalando la Argentina oligárquica, que dio inicio a la Década Infame. Sin embargo el radicalismo no se rindió, intento recuperar el poder por las armas en Paso de los Libres, donde Jauretche con fusil en la mano, fracasa en su intento, junto al General Lascano. Le habían anulado las elecciones de 1932 que ganó el radical Honorio Pueyrredón.

Sin embargo la conciencia nacional del radicalismo cobra fuerza y músculo en la conformación de FORJA, fuerza de orientación radical de la joven argentina, donde confluyen además de Jauretche, Scalabrini Ortiz,  D´Alesandro, Gabriel Del Mazo y otros prominentes intelectuales que plantean: “somos un país colonial, queremos un país libre”. Jauretche profetizó: “Hemos  sembrado para quienes sepan inspirar la fe y la confianza que nosotros no logramos. La gente nos comprende y nos apoya, pero no nos sigue. No importa, con tal que la labor se cumpla”.

Se disolvió FORJA en 1945 sumando la mayoría de sus integrantes al peronismo que nacía de la mano del pueblo un 17 de octubre, cuando Juan Domingo Coronel, se transforma en Perón soldado de la conciencia nacional, que inspira desde el fondo de la historia los movimientos nacionales. Desde federales y unitarios, caudillos y pitucos, rosistas y entreguistas, nacionales y porteños, irigoyenistas y antipersonalistas, peronistas y antiperonistas, siempre existió esa batalla, como hoy. No es grieta, son modelos de país.

En cada bando hubo traiciones y deserciones, Urquiza contra Rosas, Chacho Peñaloza y Felipe Varela contra Rosas, Alberdi contra Sarmiento y Mitre en su última etapa, Alvear contra Irigoyen y sigue la lista en el peronismo desde Cipriano Reyes a Menem, desconociendo la conducción y la doctrina nacional y popular. Siempre el enemigo intenta cooptar los movimientos nacionales, fragmentarlos o estigmatizarlos, como hoy, con un supuesto radicalismo del contubernio en Cambiemos.

Siempre el radicalismo denunció el contubernio de sumisos radicales que prestaban sus anhelos al enemigo, en la Década Infame y en las dictaduras cívico militares, desde intendentes a ministros, se sumaban convocados por las fuerzas oligárquicas. Testimonio de eso hoy es el Ministro de Defensa Oscar Aguad, miembro activo de la dictadura en Córdoba, junto al General genocida Menéndez. Antes Angeloz ex gobernador de esa provincia y los antiperonistas enfermos como Carranza o Sanmartino.

El peronismo tuvo lo suyo, pero hoy como siempre el pueblo peronista como el radical, se reconocen nacionales y populares, adversarios a los sumo, pero como en dictaduras enfrentando a un enemigo común que quiere entregar nuestro país a las fauces de imperialismo, en un nuevo neocolonialismo que no sólo somete económicamente, sino que consolida su presencia militar con bases norteamericanas en nuestro territorio.

Entonces no habrá radicalismo mañana, aliado al proceso de disgregación nacional que lleva adelante el gobierno por órdenes de la Embajada, porque el tronco radical no se doblegará, por el contrario retomará su cauce nacional y popular, en la construcción de un país soberano. Los peronistas apoyamos a Alfonsín en la Emergencia económica y en la asonada carapintada golpista, compitiendo lealmente por la conducción del estado, al cual llegamos siempre por elecciones libres y democráticas, sin proscripciones.

Volverá ese radicalismo y nutrirá las fuerzas nacionales y populares que hoy combatimos al régimen neocolonial.

Se romperá, pero no se doblará por siempre.