Carta de Nicolás Tolcachier a Víctor Hugo Morales.

ARGENTINA, CLASE MEDIA

Por Nicolás Tolcachier

Hoy entré a la panadería de la esquina y la dueña estaba en la Caja con guantes y bufanda. ¡Hey Blanca!, le digo, que hace chupando frío así? no sé le anima a la estufa?. Y si, dice ella, ahora no se puede, hay que cuidar la energía, es como era con los abuelos, que vinieron con una mano atrás y otra adelante…
Ahora bien: vos sabés querido amigo, que esa respuesta esconde algo trágico que se refugia detrás.

 

Por Nicolas Tolcachier

Nac&pop

 

Hoy entré a la panadería de la esquina y la dueña estaba en la Caja con guantes y bufanda.

¡Hey Blanca!, le digo, que hace chupando frío así? no sé le anima a la estufa?.

Y si, dice ella, ahora no se puede, hay que cuidar la energía, es como era con los abuelos, que vinieron con una mano atrás y otra adelante…

Ahora bien: vos sabés querido amigo, que esa respuesta esconde algo trágico que se refugia detrás.

El cinismo miserable de estos tipos que gobiernan.

Se trata de una estrategia muy jodida, muy hábil.

Ella sabe que el gas está caro, lo sabe y se queja.

Pero lo que no sabe, y por eso le gusta un poco lo que pasa, es que fue interpelada desde un Poder Real por valores y narrativas que son muy profundas, el Esfuerzo y la Autoridad.

Son valores judeo-cristianos profundos, medulares, que, a la vista de señoras como la panadera, pegan en el recuerdo de la pobreza que nos patio, los abuelos, la épica de lo denodado, de los cayos, de los sabañones…

La señora me hablaba con frío y con orgullo épico, como si se encontrará de algún modo con ese esfuerzo ineluctable que nos va a depositar en un lugar mejor.

Estos mafiosos que nos gobiernan saben que esa narrativa.

La de los barcos, la de los fríos tempraneros. Impacta y seduce de manera misteriosa pero lo hace y ahí está mi panadera, muerta de frío y sonriente, jactanciosa en su estoicismo.

El mismo que el de sus abuelos un siglo después.

Lo que no sabe mientras me cobra un poco más que la vez anterior y percibe que los domingos se venden menos facturas, es que fue intervenida por completo y la estafa la lleva puesta con forma de bufanda.

Ahí está el problema, ahí, en el mentirme que me gusta.

Es más sofisticado que la mentira. Es el tráfico de valores históricos de la vida Argentina desde el más impiadoso cinismo. Dicen “la Verdad, el Esfuerzo, Austeridad, Camino Duro, Túnel, Luz.

Es muy siniestro porque arroja a los más indefensos al encuentro supuestamente indispensable del recorrido esforzado de aquellos a los que hemos amado, a la emulación de aquellos a quienes admiramos.

Entonces nos empobrecen pero nos amortiguan la pobreza con valores.

Un profe mío decía,…pobre pero semi idiotizado.

El cometido de estos tipos, ese que señalas todos los días, es que tengamos frío, que todo sea un eterno desierto polar del que, como mi panadera, salimos “más fuertes».

Que vamos a emerger rudos, valientes, curtidos, empoderados como los abuelos.

Ojalá que las panaderías, las clase medias porteñas, cordobesas, mendocinas empiecen a darse cuenta que la bufanda en casa, el miedo a prender el horno, la estufa o la luz de la puerta se llama ESTAFA, como el martirio que nos exigen que no nos volverá más santos , sino, más pobres.