La Realidad Desnuda La Mentira, lo cotidiano Derrumba Relatos y el pueblo se prepara para la Batalla Final.(JR)

EL DERRUMBE

Por Jorge Rachid

Una tarea de demolición planificada y diseñada desde EEUU, ejecutada por cipayos locales llamados CEOS, es decir gerentes de matrices multinacionales, con cero apego a la Patria, como sufre el resto de América latina, en un intento de escarmiento a las políticas heterodoxas de redistribución de la riquezas, denominada por el enemigo, como “populista”.

 

Por Jorge Rachid

SIN MORDAZA

22/6/18

 

“Cuando los pueblos agotan su paciencia, hacen tronar el escarmiento”, nos decía Perón, al momento en que el enemigo de la Patria arreciaba, sin pudor ni honor, bombardeando Plaza de Mayo, asesinando a cientos de compatriotas, desde aviones argentinos.

No dudó el pueblo un 17 de octubre, hace más de 70 años, cuando la reacción conservadora, en su intento de restaurar la “década infame”, encarceló a Perón con el objetivo de enterrar, las conquistas sociales conseguidas entre 1943 y 1945, que le dio un rol protagónico a los trabajadores.

Nos replegamos como pueblo ante la ofensiva del 55 y los fusilamientos del 56, pero nunca bajamos la determinación de lucha por reconquistar nuestros derechos conculcados. Hicimos desde la Resistencia Peronista, una nueva épica nacional, que acorraló al enemigo, lo hizo cometer errores, le sacó margen de maniobra y lo hizo inventar las proscripciones electorales al peronismo.

No resistieron los maquillajes, aunque se vistieron de seda, nunca dejaron de ser funcionales al enemigo liberal, que desde 1956 se incorporó al FMI, que Perón había rechazado en 1951, cuando los Acuerdos de Bretton Broods lo crearon, como herramienta económica del Imperialismo de entonces, que necesitaba disciplinar, ante la guerra fría, a los países de su órbita.

La Alianza para el Progreso fue se herramienta de esos momentos.

Sin embargo el pueblo no dudó cuando llegaron a quemar las naves con Onganía, por 20 años, para borrar la memoria peronista de la matriz de la conciencia del pueblo.

No pudieron, como no podrán ahora, ya que el pueblo como ayer con el Cordobazo, marcó el fin de un ciclo de engaño, persecución y muerte, como hoy sucede en una democracia limitada y avasallada.

Pudimos concretar los sueños colectivos del Perón Vuelve y recuperamos la democracia 18 años después, con lucha y sacrificios personales y colectivos, aunque el enemigo tenía sus propios planes y sus tiempos pautados, ante la inminencia de la desaparición física de Perón.

Ya estaba diseñado el golpe, el genocidio, la larga noche argentina de la dictadura cívico militar.

Pareció el fin de nuestra experiencia como pueblo libre.

Casi lo logran con la traición solapada de los 90, en nombre del peronismo, la etapa más desgraciada de nuestro movimiento nacional y popular, donde cada una de las tres banderas liberadoras del Movimiento, fue mancillada en nombre de la “modernidad y la globalización”, donde imperaba el Fin de la Historia, es decir el fin de las ideologías, la irrupción de la lógica empresarial y el discurso único.

Pero amaneció con Néstor y Cristina, que hizo reconstruir la memoria colectiva de un pueblo, en el cual anidaba la conciencia nacional y que es canalizada en acciones colectivas, cuando encuentra carnadura en la conducción y síntesis, en su vida cotidiana.

Un concepto de Patria Grande renació 200 años después, con el No al ALCA y la creación del UNASUR, temas que apuntalaron una nueva conciencia común regional.

Hoy padecemos la reacción neocolonial nuevamente, en un proceso que tuvo un avance de dos años, con un repliegue del pueblo, que volvió a observar la destrucción sistemática de los derechos ampliados conseguidos en los últimos doce años de gobierno popular.

Una tarea de demolición planificada y diseñada desde EEUU, ejecutada por cipayos locales llamados CEOS, es decir gerentes de matrices multinacionales, con cero apego a la Patria, como sufre el resto de América latina, en un intento de escarmiento a las políticas heterodoxas de redistribución de la riquezas, denominada por el enemigo, como “populista”.

Pero ese encantamiento se les acabó. Viene una etapa de lucha por el poder, en términos democráticos y constitucionales, que irán, presionados por la movilización popular, desde el juicio política, a la destitución plebiscitaria por parte del pueblo argentino, evitando la consolidación de una estructura dependiente en lo económico, en lo militar y en lo estratégico de nuestro país.

Nuestro pueblo no lo permitirá, como lo viene demostrando en la calle, ante cada acción de enemigo, luchando y visibilizando la claudicación y la entrega del gobierno nacional.