En una Cámara de Diputados nutrida de figuras con larga experiencia, peso propio y poder de fuego discursivo, la rionegrina María Emilia Soria logró hacerse un lugar gracias a un estilo frontal y sin escaparle a la polémica.

HASTA ACÁ LLEGAMOS

Por Carlos Romero

Soria: “Fuimos demasiado responsables, pero hasta acá llegamos”. La diputada por Río Negro dice que es preciso frenar las políticas oficiales y acelerar la interna para alumbrar una candidatura que represente a la oposición. «La gente no se va a olvidar de los que colaboraron con este retroceso», asegura.

Por Carlos Romero

ZOOM

21 Mayo, 2018

      

En una Cámara de Diputados nutrida de figuras con larga experiencia, peso propio y poder de fuego discursivo, la rionegrina María Emilia Soria logró hacerse un lugar gracias a un estilo frontal y sin escaparle a la polémica.

Fue quien llevó al recinto una manzana importada de Chile para reclamarle a Marcos Peña por la crisis de los productores frutícolas; votó a favor del desafuero de su compañero de bloque Julio De Vido, por entender que el pedido se ajustaba a la ley, y llamó “prostitutas de Macri” a los gobernadores peronistas que apoyaron la reforma previsional.

Después, pidió disculpas por la comparación, pero no a los mandatarios, sino a las trabajadoras sexuales.

De 32 años y abogada, la “Gringa” –apodo heredado de su padre, el gobernador Carlos Soria, que en 2012 fue asesinado por su esposa–integra el bloque de diputados del FPV y es una de las pocas que en las legislativas de 2017 volvió de su pago con un victoria clara. “Río Negro –remarcó– fue una de las únicas provincias que se vistió toda de azul”.

En diálogo con Zoom, aseguró que la sociedad ya está buscando en la oposición una alternativa a Cambiemos y que, por eso, el peronismo tiene que resolver rápidamente su interna y encontrar un candidato.

“Pero todo va a depender del país que tengamos dentro de dos años.

Si tenemos una Argentina completamente endeudada y con un estallido social en la calle, yo no voy a estar mirando a alguien tibio, necesito alguien con carácter para tomar las riendas de esto y encausarlo”, sostuvo.

– ¿La oposición está preparada para el desafío político que se viene?

– Estamos preparados desde el día uno de gobierno de Mauricio Macri.

Incluso, fuimos demasiado responsables, que es una palabra que no me gusta, que la usa mucho Miguel Angel Pichetto.

Creo que fuimos demasiado responsables y diligentes como oposición.

Hasta acá llegamos. Me refiero a que, teniendo en cuenta que la Argentina tocó fondo, hasta acá llegó nuestra diligencia.

Hay algunos que fueron mucho más condescendientes y creo que de esos se va a ocupar la gente dentro de pocos meses.

La gente no se olvida quién votó cada cosa, quién facilitó cada cosa, hablando de la reforma previsional, por ejemplo.

Pero hace rato que tenemos ganas y estamos preparados para volver.

Desde el primer día le estamos diciendo a este hombre las cosas que está haciendo mal. En el modelo económico la pifió completamente.

Es más: creo que incluso estaríamos dispuestos a acompañarlo en este año y medio que le queda, siempre y cuando haga un giro de 360 grados respecto del modelo económico que eligió para el país.

– ¿Los sectores de la oposición que más colaboraron con el oficialismo también están reviendo su estrategia?

– No, ellos prefieren continuar así, bajo el ala “oposición responsable” y seguir facilitando que Mauricio Macri tenga oxígeno y aire. Pienso en Guastavino, en Urtubey, en Bossio.

No tienen un plan B, saben que la sociedad en un corto tiempo no los va a acompañar y por eso siguen jugando a esto, a darle oxígeno a Macri, con esto de “el límite es Cristina” y esas zonceras.

Es una zoncera pensar que ellos son capaces de decir quién está adentro y quién está afuera, y eso claramente les pone una estrella amarilla.

Son ellos mismos los que se excluyen y los que van a seguir jugando a este doble rol de ser opositor pero, a la vez, alimentar a la bestia.

– Frente al cimbronazo, el PRO decidió sumar a Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, a la mesa política de Macri. ¿Qué opina de esa estrategia?

– (Sonrisas). Yo esa no me la creo, la de que Emilio no era escuchado, no era tenido en cuenta.

Es el rol que pretenden generar, que Emilio es el peronista bueno y ellos son los malos, que es el mismo juego que hacen con nosotros acá adentro:

Emilio te recibe, te escucha, te habla del peronismo, blablablá, pero en el fondo es uno de ellos y no va a dejar de ser uno de ellos.

Es una decisión que ya tomó.

Alguien que dice que va a renunciar de acá a un futuro…, si vos querés renunciar, te vas, no decís que vas a renunciar.

Lo único que sé es que si convalidé un segundo mandato suyo como presidente de la cámara, ahora puedo decir que no convalidaría un tercero.

– Para ser alternativa, el PJ primero tiene que resolver su interna. ¿Cómo ve ese proceso? Hasta ahora, no hubo demasiados avances.

– Modestia aparte, creo que nosotros en mi provincia logramos esa unidad y la mantuvimos en las legislativas del año pasado.

Logramos un FPV amplio, que incluyó a todos los sectores, incluso a algunos con los cuales hemos confrontado y muchísimo, pero fue esa unidad sincera la que nos permitió ganar en 2017 y ganar bien: Río Negro fue una de las únicas provincias que se vistió toda de azul.

Ojalá podamos contagiar ese mismo camino al resto del país, y ojalá todos aquellos que hablan de que “hay un 2019” realmente dejen de lado las estrellas personales y las soberbias propias, en pos de llevar los mejores candidatos.

Eso es la unidad en realidad: llevar al mejor candidato, me guste o no me guste, con el mejor modelo y capital intelectual que te pueda acompañar.

Después, el que excluye a uno, excluye al otro o, como hizo en su momento Randazzo, que no negoció….

El peronismo es victoria y eso le hace muchísimo daño a nuestro partido.

Cuando un peronista se piensa mucho más que el partido, ahí me parece que se equivoca. Mi hermano (NdR: Martín Soria, intendente de Roca) es presidente de mi partido en Río Negro y si el día de mañana me dice “te quiero mucho pero me gusta más este otro candidato”, siendo familiares incluso, tenés que estar abierto a esto. Esa es la política.

– A nivel nacional, no es eso lo que viene pasando. La interna parece lejos de resolverse.

– La vamos a tener que resolver, cueste lo que cueste.

Una porción muy importante de la sociedad se está dando cuenta de que tiene que mirar para otro lado y nosotros tenemos que estar en ese lugar donde está mirando la sociedad.

Ahí, hace dos años y medio, está parado el FPV.

Desde el primer momento le dijimos a Mauricio Macri que se estaba equivocando y no acompañamos ninguna de las locuras que propuso.

Quedará en el resto hacerse cargo de las cosas que votaron.

Por eso, más que como la alternativa, vamos a tener que ser “la” opción.

– Yendo a la labor parlamentaria, hay un proyecto de su autoría que causó polémica: un registro de defunciones fetales, para inscribir a quienes hayan fallecido dentro del vientre materno.

– Sí, y no tiene nada que ver con el aborto.

– ¿Cómo le llegó la inquietud por el tema?

– Un domingo, en mi casa, abrí un diario de Río Negro y una nota contaba la historia de una mujer que, lamentablemente, pasó por todo esto.

Tuvo muerte intrauterina, sufrió un maltrato terrible, contó todo el padecimiento que vivió, de haber tenido que pelear para que le entreguen el cuerpo de su bebé muerto, de haber tenido que enterrarlo en el patio de su casa como si fuera un perrito.

Una cosa espantosa.

Me contacté con una institución,

Era en Abril, que viene hace mucho peleando por esto.

Empezamos a trabajar e impulsé el proyecto.

Lo volvimos a presentar, porque había perdido estado parlamentario.

Fue tratado el año pasado por la Comisión de Legislación General, lo acompañaron de manera unánime todos los bloques. Incluso, me ayudó a ponerlo en temario gente del oficialismo.

– ¿La polémica fue por la relación con la despenalización del aborto?

– Se generó todo el problema porque en marzo se representan los proyectos que cayeron y justo estaba el tema del aborto.

Pero nadie se tomó el trabajo, antes de criticarme, de leer el proyecto, que no es para nada antagónico con el de despenalización del aborto.

Al contrario, es totalmente facultativo.

– Respecto del aborto, ¿cuál es su posición?

– Planteé una postura intermedia.

El proyecto tiene que intentar disuadir y sigo sosteniendo lo mismo.

Creo que una alternativa es la ley uruguaya.

Hace pocos días se cumplieron cinco años de su aplicación y ellos mostraron estadísticas, que creo que es lo que tenemos que buscar.

Cuando lo legalizaron, disminuyó la cantidad de abortos, justamente lo contrario a lo que sostienen los antiabortistas, que dicen que una vez que lo legalizás es como tomar una aspirina y todo el mundo va a abortar, una gran falacia

– ¿En qué consiste el matiz que plantea?

– Pido que haya un Estado presente que pueda asistir a la mujer.

Por eso digo que es una gran cortina de humo que el gobierno nacional esté impulsando o estemos hoy dando esta discusión.

Esta es la discusión para evitar mostrar lo que realmente hay que mostrar, que es la economía y los números en rojo que tenemos.

Si no hay hospitales públicos no va a haber abortos legalizados, si no hay remedios no va a haber métodos anticonceptivos, si tenemos a los docentes de paro no vamos a tener educación sexual en las escuelas.

Lo que yo propongo es que ataquemos fuerte en las escuelas, en los hospitales.

Si esa mujer necesita abortar porque, en realidad, está pasando por un estado de  necesidad, no tiene acompañamiento de su familia, no tiene trabajo, tiene que haber un Estado presente que le dé todas las alternativas.

Hay un montón de mecanismos previos.

Si esa mujer igual quiere abortar, dentro de las semanas y no entra en ninguna de esas categorías, que tenga la opción de abortar, pero controlando la cantidad de abortos que se hizo, porque más de tres es peligroso para la salud.

Y también está el acompañamiento psicológico posterior y todo lo que tiene que ver con el posaborto, que de eso nadie habla.

Fotos | Kalenet y HCDN

– Volviendo a lo político partidario, como dirigente joven, ¿qué rol le cabe al recambio generacional en una escena que se está rearmando?

– Parte de esa unidad para delante de la que hablamos antes tiene que ver con eso, con dejar a los dinosaurios y los lastres atrás, y llevar gente joven, con ideas nuevas, con energía, sin prontuarios.

Tiene que ver con eso también, lamentablemente.

Digo lamentablemente para los que tienen prontuario, ¿no?

En estos dos años y medio, nos tuvimos que transformar nosotros también, empezar a hacer otra cosa, volver a enamorar.

Antes, hacíamos charlas y venían dos personas.

La sociedad estaba mirando para otro lado, pero ahora la sociedad se junta, se interesa.

Ni hablar de la cantidad de gente joven que se está acercando otra vez a las unidades básicas.

En mi provincia es impactante la cantidad de afiliaciones, por ejemplo, que hemos tenido en este último mes.

Afiliaciones nuevas, fichas nuevas, de gente joven.

– Otro rionegrino, Pichetto, fue un dirigente muy importante para el kirchnerismo y hoy lo es para el oficialismo, aunque no sea parte de Cambiemos. ¿Qué opinión le merece el senador?

– Intraprovincia y puertas adentro de nuestro partido, la verdad que ha tenido un gran gesto, en dar ese paso al costado sincero y dejar lugar a que alguien más joven continúe con la conducción del partido.

Pero también creo que ya, quizás por el rol que ha tenido siempre a nivel nacional, no lo veo pisando otra vez en la provincia.

Él incluso mencionó que no va a volver a ser candidato a gobernador.

Yo con él no concuerdo desde el momento en que dijo que, de golpe, se había convertido en un librepensador y que antes no lo era.

Desde ahí en adelante, no comparto política con él.

Comparto sí su visión jurídica y siempre ha colaborado con la provincia, pero no comparto absolutamente ni su posición demográfica respecto del país ni su postura sociológica.

No comulgo con nada de la postura que ha tomado Miguel y es más: creo que en mucho ha colaborado, le ha dado demasiado oxígeno al gobierno de Macri.

Y ellos también son responsables de que estemos volviendo al FMI.

Todos los que votaron los últimos dos presupuestos nacionales, que autorizaron el endeudamiento que estamos tomando otra vez, son responsables.

Ahora que no vengan a ponerse cartelitos de “no volvamos al Fondo”.

Tendríamos que hacer un listado, ponerlo en la puerta del Congreso y mostrar a todos aquellos que facilitaron que hoy estemos retrocediendo 20 años.

– Cuando fue la reforma previsional, hizo una crítica durísima a los gobernadores del PJ. ¿Hubo algún cambio desde entonces?

– No. No cambiaron su actitud, al contrario.

En un primer momento, pensé que había sido quizás un poco injusta, sobre todo cuando empecé a ver las repercusiones.

Pero como ninguno de ellos tuvo siquiera la deferencia de llamarme y exigir que me disculpe, claramente estaba en lo cierto.

Siguen con la cola entre las patas, se siguen sintiendo responsables y la gente en sus provincias, por lo que me cuentan mis pares de esos distritos, les sigue cobrando haber permitido ese robo a los jubilados.

Algunos, de a poco, se van a ir distinguiendo, sacándose un poquito la camiseta amarilla, sobre todo ahora con lo del FMI.

Pero a muchos de esos mismos, cuando no se conocía lo del Fondo, los escuchamos decir que las tarifas no se tenían que discutir en el Congreso.

– Volviendo al dilema de la unidad peronista, un personaje clave es Cristina Fernández. ¿Cómo la ve en el futuro electoral?

– Dónde estará Cristina en el armado de 2019, la verdad que lo desconozco.

Pero todo va a depender también de la Argentina que tengamos dentro de dos años.

Si tenemos un país completamente endeudado y con un estallido social en la calle, yo no voy a estar mirando a alguien tibio, necesito un caudillo que venga a poner orden en este país, alguien con carácter para tomar las riendas de esto y encausarlo.

Y si es Cristina, bienvenida sea y mejor, porque ya tuvo experiencia.

Es que no estamos para poner prueba y error, me parece.

Pero hay también muchísimos otros dirigentes.

Yo digo Cristina porque es alguien conocido y en quien todos nos referenciamos.

Pero, repito: todo depende del país que tengamos y de quienes aspiren a ocupar esos espacios.

– Uno de los atributos que mejor explota Cambiemos es la comunicación, justamente, uno de los déficit que más se le achacan al kirchnerismo. ¿Qué lugar le da a la comunicación en la disputa política que se viene?

– Es fundamental en estos días.

Podés tener las mejores ideas, pero si no las comunicás bien…

Creo que parte del error fue no haber comunicado las cosas que tendríamos que haber comunicado, sobre todo en los primeros años del gobierno de Macri.

Teníamos otro bloque también y estábamos aprendiendo a ser oposición.

A mí me tocó ese cambio de gobierno con compañeros que todavía no se sacaban el traje de funcionario y no sabían muy bien cuál era su rol, y también con algunos a los que, como habían sido ministros, les costaba que alguien del interior, por ahí más joven, les dijera barbaridades en las reuniones de bloque.

Pero a mí me enseñaron que los votos mandan y creo que después de la última elección que hicimos en Río Negro me gané ese derecho.