@ "Soy Diego . Soy profe. No soy Baradel, ni Petrochini ni Diaz. No soy Vidal ni tampoco Sanchez Zinny.

EL PROFE

Soy profe.
Soy mi caja de tizas y borrador. Mi resma en la impresora y mi cartuchera llena de lapiceras para compartir.
Soy el oido y la mano que acompaña el camino del estudiante.
Soy el Centro de Estudiantes, el proyecto extra curricular, el trabajo interdisciplinario.
Soy el trabajo fuera del aula, desconocido y descalificado.

@ «Soy Diego . Soy profe.

No soy  Baradel, ni Petrochini ni Diaz. No soy Vidal ni tampoco Sanchez Zinny.

No soy el gremio ni el Estado.

No soy «el que trabaja 4 horas por día». Ni el que tiene «3 meses de vacaciones».

No soy la mitad de mi sueldo en negro. Ni tampoco el $44 mil de Scioli o el $28 mil de Vidal.

No soy el que «vive de paro» ni el que «no le gusta laburar».

No soy el que abusa de las licencias. Tampoco soy el médico que las firma (lejos de desacreditar el aval médico, mi frase pretende reafirmar la validez de nuestras dolencias bajo un aval profesional)

No soy el bono de $4 mil premio a la madre ausente cuando los hijos se enferman. Las ausencias dañan, observemos sino el daño en la educación ante tantos años de ausencia del estado.

No soy. No somos.

 

Soy profe.

Soy mi caja de tizas y borrador. Mi resma en la impresora y mi cartuchera llena de lapiceras para compartir.

Soy el oido y la mano que acompaña el camino del estudiante.

Soy el Centro de Estudiantes, el proyecto extra curricular, el trabajo interdisciplinario.

Soy el trabajo fuera del aula, desconocido y descalificado.

Soy la madre que esta ausente en el acto de sus hijos.

Soy la atención a la diversidad de aprendizajes, de creencias.

Soy el promotor de igualdad social.

Soy el que esta en el patio promoviendo la salud a través de la actividad física.

Soy la voz que grita por los derechos de la educación y la mano que la sostiene.

Soy el que ha cubierto las falencias de un estado ausente que pregona calidad educativa en el discurso pero no la ejecuta.

Soy también estudiante. Todo el tiempo.

Soy el pintor de aulas, el abogado que negocia, el economista que administra recursos, el vendedor de rifas, el cocinero, el organizador de viajes, el prestamista, el psicólogo que escucha y aconseja, el arquitecto que planifica y construye, el albañil que inicia cimientos, el enfermero que cura heridas de recreo, el costurero y el artista que adorna. Soy todas las profesiones en una.

Soy quien ve pasar al mundo entero por sus aulas.

Soy el formador de formadores que quiere encender la chispa del compromiso en los futuros docentes.

Soy el chivo expiatorio de la sociedad. De una sociedad anestesiada. Ignorante. Cobarde. De una sociedad que apunta con el dedo y enarbola, orgullosa, la bandera de la opinión desinformada. Que traga la opinión tendenciosa de los medios y la vomita sin digerirla.

Ante eso, soy el combustible que enciende el motor de cambio.

Soy la vocación firme e irrevocable ante la adversidad.

Soy mas consciente que nadie de la relevancia de mi función pública, cuya complejidad solo es vivida por quienes solemos poner el cuerpo y el alma en el aula

Soy el que disfruta de una profesión emocionalmente apasionante, profundamente ética e intelectualmente exigente.

Y estoy acá por los resultados, no por mis ingresos.

Soy Galeano reafirmando que muchas personas pequeñas, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.

 

Soy. Somos.

Y muchos. Y mucho.

Tu descalificación desinformada no suma. Te resta. Nos resta. Le resta a la sociedad