Leí la nota de Carlos Caramelo en "Hamartía", con el interés q se merecía. También lo he hecho con otros aportes que me han ido llegando o que me he preocupado en buscar.

MARIO CASALLA A CARLOS CARAMELLO SOBRE SU NOTA DE LA UNIDAD POSIBLE DEL PERONISMO

Por Mario Casalla

Creo que – hoy por hoy- el debate doctrinal e ideológico entre nosotros (en el sentido peronista de ambos términos, que por supuesto lo tienen!) es la misma importancia y dignidad que prepararse pragmáticamente para GANAR el 2019 (más aun, creo tb que se ambas complementan y requieren mutuamente).

Después de leída su nota, cursé a Carlos C. este breve mensaje q comparto ahora en la Comunidad Umbral:

«Carlos he leído tu nota con la atención e interés q se merecía.

Me ha interesado mucho, pero vos bien sabias que ibas a confrontar con «otra idea» de lo que habría que hacer.

Pues bien, tu nota cumplió esa función y hoy ya no tenemos una «monoidea» del proceso de unidad.

Eso es un gran logro y yo lo respeto.

Ojalá podamos tener el coraje intelectual de «bancarnos» otras ideas y no cargarlas rápidamente al CV de quien habla y con eso cerrar esto que tanto queremos dar los peronistas: la «lucha por la idea» y no la dictadura de una única «sensatez».

Si somos incorregibles, lo somos porque -contra los que nuestros adversarios piensan- somos hombres LIBRES y nuestro Movimiento siempre ha dado esa chance a todos sus hombres y mujeres: la de seguir siendo un conjunto de personas libres y algo «revoltos@s», pero no suicidas!

Yo confío en esa sensatez que surgirá del «buen debate».

Y no lo rehuiré, por cierto.»

Agregando luego: «Pero muchas veces no tod@s pueden, ni QUIEREN ejercitar esa libertad en serio. Pero ni el Peronismo (ni el mismo Perón) sentí nunca que me lo impidieran. Es cuestión de ser un poco menos «malandra» (viejo, pero oportuno término para esto!) y tb menos manipulad@r de la buena gente, que merece nuestro mayor respeto y dedicación. Y luego atreverse a dar esta » lucha por la idea», porque coincido en que no basta con gritar «unidad/unidad!» o «volveremos/volveremos!» para lograrlo, ni mucho menos para ser una alternativa popular válida y creíble. Así que es hora de reunirnos y hablar; claro que -dónde, cuándo y cómo- nosotros mismos elijamos y no donde el adversario o el enemigo quiera que lo hagamos. Esta «precaución» también es importantísima, para que el debate sea fructífero